#Huelva #Sevilla Nanotecnología para analizar la recuperación de huesos

Bone cross-section
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Investigadores del departamento de Ingeniería Minera, Mecánica y Energética de la Universidad de Huelva y del grupo de investigación Ingeniería Mecánica de la Universidad de Sevilla han desarrollado un método que analiza la recuperación en fracturas y otras dolencias óseas con un método que observa el proceso en el nivel de nanoescala. Con los resultados obtenidos se podrá generar un sistema informático que permitirá a los médicos valorar nuevos tratamientos personalizados.

El estudio, en el que también han participado el equipo de cirugía del Hospital Virgen del Rocío y el Hospital veterinario de Córdoba, así como la Universidad de Extremadura, ofrece los datos necesarios que determinan la firmeza y elasticidad de los huesos en cada estadio de su recuperación, además de su composición. El uso de métodos de estudio a nivel de nanómetro, una medida diez mil veces menor al grosor de un cabello, permite la observación al detalle del proceso de formación de los tejidos del hueso y su evolución, base del trabajo ‘Mechanical characterization via nanoindentation of the woven bone developed during bone transport’ publicado en la revista  Journal of the Mechanical Behavior of Biomedical Materials.

Así, a través del método denominado de indentación, una pequeña punta de diamante aplica una presión sobre el tejido en distintos momentos de su regeneración para obtener sus propiedades mecánicas, como la rigidez o la elasticidad, y conocer en cada estadio qué características presenta. “Poder utilizar estos datos para predecir con modelos computacionales los tiempos necesarios de recuperación del tejido óseo según las particularidades de cada caso es un logro considerable. Esto permite una metodología médica más exacta que no se ha alcanzado hasta el momento”, indica a la Fundación Descubre el investigador de la Universidad de Huelva Juan Mora, uno de los autores del artículo.

Más información en la web de la noticia en Remedios Valseca / Fundación Descubre 

 

 

#Sevilla Estudian uno de los primeros ejemplos de cartografía náutica local en Hispanoamérica

Archivo de Indias 002

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En el último tercio del siglo XVI la Corona española puso en marcha un proyecto para obtener un completo mapa del Nuevo Mundo. El mecanismo ideado para tal fin fue el de las encuestas, conocidas como Relaciones Geográficas. A cada población se enviaría un cuestionario con más de 50 preguntas, que además se debería completar con un mapa de la región. Estos mapas, conocidos como pinturas, en la mayor parte de los casos carecieron de mediciones sobre el terreno y por tanto de escala, así como de coordenadas geográficas. Sólo unos pocos casos se realizaron siguiendo los cánones de la cartografía europea. Entre ellos, destacan los mapas realizados por el sevillano Francisco Gali, navegante, explorador, cosmógrafo y cartógrafo.

En este contexto, Manuel Morato, investigador de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ETSI) de la Universidad de Sevilla, ha publicado un artículo científico sobre el mapa de Tlacotalpa, uno de los primeros ejemplos de cartografía náutica local en Hispanoamérica que levantó Francisco Gali por encargo de algunos alcaldes responsables de cumplimentar el cuestionario de las Relaciones exigidas por Felipe II. Tlacotalpa, actualmente Tlacotalpán, es un pequeño pueblo fluvial del sureste del estado de Veracruz dentro de los límites de la Cuenca del Papaloapan, en México.

“Estos funcionarios locales, en lugar de encargar la realización de los mapas a un artista local, aprovecharon que Gali, marino y con conocimientos en cartografía, se encontraba de paso por aquellas tierras viajando hacia la costa del Pacífico para que realizara el encargo del Rey de encontrar una ruta hacia Filipinas desde la costa occidental de México”, explica el profesor Morato.

Se trata de una carta náutica manuscrita de febrero de 1580 hecha con gran exactitud para los medios de la época, donde se muestra con gran detalle el litoral, estuarios, bahías, cabos, lagunas y ríos, indicando en algunas zonas la profundidad del agua. Tanto el mapa como el texto de la Relación se conservan en la Real Academia de la Historia en Madrid. Según el texto de la Relación, en la lengua local –náhuatl-Tlacotalpa significa tierra partida, que hace referencia al pueblo que originariamente se fundó en época prehispánica en una isla fluvial del río Papaloapan, tal y como se representa en el mapa.

Se ha comparado el mapa de Gali con fotografías de satélites actuales y son imágenes prácticamente iguales salvando las distancias del tiempo y la propia evolución de las zonas pobladas, como la ciudad portuaria de Veracruz y su entorno”, añade el investigador. Así, la deformación planimétrica del mapa, comparado con uno actual, podría deberse según se postula en el trabajo a que Gali no realizó suficientes mediciones o que éstas se hicieron de forma rápida, dado que nuestro marino se encontraba de paso por aquellas tierras. Expertos norteamericanos como Barbara Mundy sugieren como causa de las deformaciones que Gali podría haber utilizado un padrón (mapa maestro que se iba actualizando a medida que se descubrían nuevas tierras) existente de la costa, que tuviese esas deformaciones, limitándose el autor del mapa a completar la información añadiendo lugares y detallando accidentes geográficos. El profesor Manuel Morato sostiene en su trabajo que esta hipótesis es bastante improbable dado el carácter secreto que tenía el padrón real, que se custodiaba celosamente en la Casa de la Contratación en Sevilla y cuyas copias obsoletas eran destruidas para evitar que cayesen en manos de potencias extranjeras. Otras causas pueden estar motivadas por la falta de mediciones in situ y por la imposibilidad de determinar la longitud geográfica en el siglo XVI.

Francisco Gali es mundialmente conocido por sus viajes transpacíficos, pero poco o nada se sabe de él antes de que haga su aparición en América. Descubrió la ruta de Acapulco hacia Manila en 1583 y, según los datos que se conservan en el Archivo General de Indias de Sevilla, exploró las islas del archipiélago de Hawái, la costa de California y la bahía de San Francisco, siendo el primer explorador que la avistó, aunque no la cruzó, razón por la cual históricamente se le ha atribuido este descubrimiento a Gaspar de Pórtola en 1769 y a Juan de Ayala, quien fue el primero en cruzar la bahía en su goleta el 5 de agosto de 1775.

Este navegante sevillano escribió en 1585 el libro ‘Viaje, descubrimientos y observaciones desde Acapulco a Filipinas, desde Filipinas a Macao y desde Macao a Acapulco’. El manuscrito fue remitido al Virrey de México, pero por causas desconocidas, llegó a manos del holandés Jan Huygen van Linschoten (1563-1611) quien lo publicó en su idioma como Derrota de las Indias (Ámsterdam, 1596, 1614, 1626). Se publicaron también traducciones al inglés (Londres 1598), al alemán en el mismo año, al latín (La Haya, 1599) y al francés (Ámsterdam, 1610, 1619 y 1638). Pero nunca en español. Además, el paradero del original de Gali sigue desconocido, siendo otro de los misterios que envuelven la biografía de este personaje.

Gali intervino como cartógrafo en tres Relaciones Geográficas: Tlacotalpa (febrero de 1580), Coatzacoalcos (abril de 1580) y Tehuantepec (septiembre-octubre de 1580). Los dos primeros mapas están firmados por su autor, mientras que el mapa de Tehuantepec es anónimo, “aunque tiene un inconfundible parecido con las otras dos obras de Gali. Sin embargo, este mapa tuvo poco crédito por estar incompleto, ya que era evidente que no fue producto de las mismas técnicas de medición que aplicó en los otros dos trabajos del Golfo”, matiza Manuel Morato.

El profesor Morato, junto con expertos de la Escuela de Estudios Hispano-Americanos (EEHA) del CSIC, trabaja desde 2010 en el estudio de la representación del territorio desde una perspectiva histórica a través de los mapas del siglo XVI, fundamentalmente los relacionados con el descubrimiento y colonización de América. Para este proyecto cuenta además con la colaboración de Carmen Maso, responsable de cartografía y artes gráficas de la Biblioteca de la Real Academia de Historia de Madrid, y de Michael Hironymous, responsable de libros raros y manuscritos de la biblioteca de la Universidad de Texas en Austin.

“Mucho de nuestro trabajo lo desarrollamos también en el Archivo de Indias de Sevilla que es una fuente inagotable de conocimiento de libre acceso que tenemos a la mano y que a veces no valoramos”, destaca este investigador de la US.

Más información en la Universidad de Sevilla.

 

#Sevilla Identifican iglesias españolas dedicadas a la Virgen de la Asunción y alineadas con la salida del sol

Salida del Sol
Salida del Sol

Cuando se observa una iglesia desde el cielo se puede ver cómo su eje principal se orienta con respecto a los puntos cardinales, así como medir el ángulo que forma con el Norte, que recibe el nombre de acimut. “Esta orientación puede encerrar un mensaje que hasta ahora ha permanecido velado”, apunta José Mª Abril, catedrático de Física Aplicada de la Universidad de Sevilla, en su trabajo publicado en el Journal of Skyscape Archaeology.

En el estudio se han medido los acimuts de todas las iglesias parroquiales dedicadas a la Virgen de la Asunción en Andalucía, Extremadura, y los episcopados de Ciudad Real, Albacete, Cartagena y Orihuela (lo que aproximadamente se corresponde con el dominio musulmán a mediados del siglo XII). Cuando se representa la distribución de frecuencias encontramos iglesias orientadas en casi cualquier dirección, aunque con mayor densidad hacia el horizonte de levante. El hecho más sobresaliente es un pico muy intenso alrededor de los 75º.  Un grupo de iglesias (sobre el 10%) ha adoptado un patrón bien definido de orientación, que destaca claramente sobre la distribución continua de fondo.  “Es como si en un aparato de radio moviésemos el dial registrando siempre ruido de fondo hasta dar con una frecuencia donde se emite música”, explica el autor del estudio.

Para alcanzar estos resultados se han usado modelos digitales del terreno y cálculos astronómicos, que demuestran que estas iglesias se orientan al punto del horizonte local por donde se eleva el sol en la festividad de la Virgen de la Asunción (15 de agosto).  Pero hay que tener en cuenta el calendario juliano vigente en la fecha de su fundación, por lo que la mayoría de los alineamientos se producen entre el 24 y el 25 de agosto según el calendario actual. Encontramos estas iglesias en Extremadura (Arroyo de la Luz, Segura de León, Campanario, La Parra), Andalucía central (donde destaca el grupo de Castro del Río, Cañete de las Torres y Bujalance) y Ciudad Real (Puebla del Príncipe, Manzanares). La lista completa puede consultarse en el trabajo citado. Su cronología abarca desde principios del XIV hasta el XVII.

Dentro de las iglesias parroquiales dedicadas a San Francisco de Asís se ha identificado asimismo un grupo que se orienta hacia la puesta del sol en el día de su festividad.

Estos alineamientos pueden producir bellos efectos de iluminación, como los que se describen en el artículo para la parroquia de San Francisco en Bujalance.

Dentro de los complejos ritos para la fundación de una iglesia, en el siglo XIII se incorpora el de la colocación de la primera piedra, que incluía fijar una gran cruz en el lugar donde se alzaría el altar. Una variante del rito contemplaría velar la cruz en la vigilia de la festividad del santo titular, facilitando así un contexto para determinar de una manera práctica la dirección del orto solar.

Desde que en 1823 el poeta inglés William Wordsworth describiera esta práctica en un poema, diversos autores han tratado de encontrar evidencias empíricas de su aplicación real en iglesias medievales de distintas regiones de Europa, con escaso éxito. El profesor José Mª Abril muestra ahora su presencia en España dentro de la zona geográfica y el período histórico estudiado. “Su objeto no sería un mero ejercicio de astronomía aplicada, pero sin fuentes documentales las razones últimas aún se nos escapan, aunque  creemos que podrían escribir nuevas páginas en la historia del pensamiento”, afirma el investigador.

Más información en la Universidad de Sevilla.

 

#Huelva Patentan un sistema de salvamento con drones para emergencias cercanas a la costa

Drone
Drone

Investigadores del Grupo Control y Robótica de la Universidad de Huelva han patentado un sistema de salvamento con drones para emergencias próximas a la costa que reduce el tiempo de respuesta a segundos. El dispositivo comprende un vehículo robotizado volador, unos prismáticos que identifican la posición del accidente y transmiten el plan de vuelo al avión no tripulado que se traslada al punto preciso, donde libera material de socorro hasta que llega el personal de asistencia.

El sistema permite al dron llegar al punto exacto donde se encuentra la persona en peligro de ahogamiento de forma automática. Allí mantiene el vuelo sobre su posición y lanza el material de emergencia. Los expertos han equipado al vehículo aéreo no tripulado de una cámara de vídeo que envía al puesto de salvamento en tierra imagen y sonido en tiempo real de la persona accidentada desde baja altura.

Este funcionamiento automatizado aporta ventajas como la rapidez y la capacidad de actuación a pesar de las características de la orografía, ya que permite actuar en zonas de difícil acceso. “El tiempo que transcurre desde que un socorrista localiza una persona en peligro de ahogamiento hasta que ésta recibe ayuda en el mar es un factor crítico, ya que de ello depende en muchos casos su supervivencia. Nuestra invención optimiza el tiempo de respuesta mediante el uso de drones que llevan de forma inmediata una primera ayuda en forma de un chaleco salvavidas de inflado automático”, explica a la Fundación Descubre uno de los autores de la patente, Andrés Mejías, investigador de la Universidad de Huelva.

El dispositivo de salvamento consta de tres módulos: el avión no tripulado, el sistema de emergencia y la red de comunicaciones inalámbricas entre ambos. Todo se pone en marca cuando un socorrista situado en su torre de observación avista una emergencia con unos prismáticos específicos. A éstos, los expertos les han incorporado un telémetro láser que marca la posición marcada por GPS y la distancia al puesto base de la persona en peligro.

Estos datos se transmiten vía wifi a un ordenador que genera un plan de vuelo y lo envía al avión no tripulado que arranca de forma automática. “De todos los drones desplegados en la playa detecta el que se encuentra más cerca al accidente. Si está libre, le pasa las instrucciones, por ejemplo, despegar, ir en línea recta y bajar hasta el bañista. Así, se desplaza hasta la persona y marca su posición. Todo esto se produce en segundos”, aclara Mejías.

Una vez que el dron llega a la posición de la persona en peligro de ahogamiento, lanza el material de asistencia. El socorrista puede ver al bañista mediante la videocámara y transmitirle instrucciones mediante voz desde el puesto de observación. “De esta forma, un único centro de control podría gestionar varios vehículos aéreos no tripulados para una gran longitud de costa. El socorrista queda liberado para seguir alerta a nuevas emergencias o para acudir por sus medios a atender a personas en riesgo”, aclara.

Prismáticos y drones

Durante el proceso investigador, los expertos destacan las dificultades para conectar todos los dispositivos. Por un lado, han configurado el sistema electrónico que permite a los prismáticos transmitir los datos al ordenador de control. Por otro lado, han sincronizado éste para que ese sistema coordinador tenga en cuenta qué avión no tripulado esté libre en el momento de la urgencia. “Tiene en cuenta que el vehículo aéreo no esté acometiendo una misión o que tenga la batería cargada al nivel adecuado. Así se garantiza enviar al dron más cercano y más seguro”, especifica Mejías.

Más información en la fuente de la noticia en Carolina Moya / Fundación Descubre

 

#Córdoba El precio de las lámparas LED de baja potencia no tiene ninguna relación con la calidad de su energía eléctrica

Lámpara LED
Lámpara LED

 

La iluminación LED ofrece numerosas ventajas económicas y medioambientales y produce un ahorro energético del 75% en relación a las bombillas tradicionales. Por esta razón, su uso se ha implantado de forma masiva a lo largo de los últimos años. A pesar de lo que pueda parecer, no existe ninguna correlación entre el precio de este tipo de bombillas y la calidad de su energía eléctrica. Ésta es al menos una de las conclusiones que arroja una investigación realizada en la Universidad de Córdoba, en la que se ha evaluado más de una veintena de tipos de lámparas LED de baja potencia.

En este estudio, realizado de forma conjunta por la profesora Aurora Gil de Castro y los investigadores suecos Sarah K. Ronnberg y Math H.J. Bollen, se ha realizado una medición de lo que en el mundo de la electrónica se conoce como distorsión -o emisión- armónica, una especie de deformaciones en la forma de onda de la corriente eléctrica que afecta a la tensión de alimentación, provocando un mal funcionamiento de los equipos y una reducción de su vida útil. Esta deformación, que afecta a las lámparas led y a la mayoría de aparatos modernos, está considerada como uno de los aspectos fundamentales que definen la calidad de la energía eléctrica de los dispositivos.
Uno de los principales resultados de este análisis es, precisamente, que no se ha encontrado ninguna analogía entre el precio de los dispositivos analizados y la cantidad de armónicos que emiten, por lo que, aquellas lámparas que tienen un coste más elevado en el mercado podrían emitir más armónicos que las que son más baratas y ser, por tanto, más susceptibles a tener una vida útil más reducida.
Además de la emisión de armónicos, en el estudio también se ha medido el parpadeo de las lámparas LED, es decir, la variación de su intensidad luminosa, una variación que es percibida por el ojo humano de forma subjetiva y que produce fatiga ocular, distracción, migrañas y otras molestias significativas.
Según las mediciones realizadas, este parámetro es inversamente proporcional al de la emisión de armónicos, es decir, aquellas lámparas que emiten más armónicos son menos propensas a las variaciones de la intensidad luminosa, lo que supone que dos aspectos fundamentales que definen la calidad de la energía eléctrica podrían ser antagónicos.
El hecho de que los armónicos no sean un factor aislado y guarden relación con otros aspectos, podría tener consecuencias sobre las normativas que regulan y limitan el nivel máximo de armónicos que puede emitir un equipo. Hasta la fecha, no hay ningún límite para lámparas LED de baja potencia, pero el debate para introducirlo ya está sobre la mesa e investigaciones como esta podrían allanar el camino para que se introduzca.
En cualquier caso, los resultados del estudio abren la puerta a futuras investigaciones, especialmente a aquellas que trabajan sobre lámparas LED de alta potencia, cuya emisión de armónicos es ostensiblemente mayor. De esta forma, la investigación supone un paso más en el campo de la electrónica y arroja luz sobre uno de sus principales retos en la actualidad: disminuir la distorsión armónica para mejorar la calidad de la energía y aumentar, de esta forma, la duración y fiabilidad de los dispositivos electrónicos.

Más información de la Universidad de Córdoba.

 

#Almería Conservación de las cuevas visitables

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By Junta Informa (14.10.02 Gruta de las Maravillas 2) [CC BY-SA 2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)], via Wikimedia Commons

 

Investigadores del grupo Electrónica, Comunicaciones y Telemedicina de la Universidad de Almería han instalado un nuevo sistema que permite monitorizar en tiempo real variables de conservación de cuevas visitables. El sistema permitirá a los organismos gestores aplicar medidas de forma inmediata para evitar los daños de las visitas masivas.

La metodología propuesta se ha aplicado en El Soplao, una cueva descubierta en Cantabria a principios del siglo XX y que representa una importante atracción para la zona por su riqueza geológica y por los yacimientos paleontológicos, en los que se han descrito, entre otros hallazgos, nuevas

Los investigadores explican en el artículo ‘A real-time underground environment monitoring system for sustainable tourism of caves’ publicado en la revista Journal of Cleaner Production, cómo el sistema que han desarrollado ofrece segundo a segundo la información relativa a la cantidad de dióxido de carbono presente, humedad, temperatura, lluvia, fuerza del viento, dirección de éste y presión barométrica. Estas variables deben permanecer estables dentro de un rango para asegurar que el estado de la cueva se mantenga. Si en algún momento se altera alguna de ellas es posible actuar de forma inmediata para evitar el más mínimo deterioro.

Entre las distintas estrategias en la conservación de los espacios geológicos se encuentra la limitación de visitas, pero no siempre se disponen de datos concretos que determinen qué cantidad de turistas admite una gruta sin que se vea afectada. “Ejemplos como la cueva de Altamira, actualmente cerrada al público por los daños irreparables que se generaron con las visitas masivas, sirvieron para emprender medidas que eviten que esta situación vuelva a repetirse. Con nuestro método, podemos conocer en tiempo real en qué estado se encuentra la cueva y aplicar medidas urgentes para que la regeneración se produzca y que así podamos disfrutarla sin una fecha de caducidad”, afirma a la Fundación Descubre la investigadora de la universidad de Almería Nuria Novas, autora del artículo.

Más información en la fuente de la noticia en Remedios Valseca / Fundación Descubre

#Córdoba Reconstruyen virtualmente los alminares andalusíes

Córdoba
Córdoba

 

Catorce alminares andaluces datados entre los siglos IX y XIII han servido de base al estudio estadístico de los investigadores del Departamento de Ingeniería Gráfica y Geomática de la Universidad de Córdoba: El trabajo ha permitido inferir una relación directa entre una serie de medidas y el estilo constructivo empleado para levantar estas torres destinadas a la llamada a la oración.

Según explican en un artículo publicado en la revista Journal of Cultural Heritage, los cuatro indicadores utilizados por los investigadores  han sido, en el interior, el ancho de las escaleras, el diámetro del pilar central (machón), el diámetro exterior de las escaleras y en el exterior, la base de la torre.

A partir de esos cuatro índices y de la información bibliográfica existente, el equipo ha sido capaz de encontrar relaciones entre las distintas variables que permiten reconstruir virtualmente el aspecto original de estos alminares, ocultos en su mayoría bajo campanarios cristianos.

La técnica empleada ampliará la información con la que trabajan los arqueólogos y expertos en patrimonio. Gracias a un software y a partir de los cálculos realizados por el proyecto de investigación, es posible recrear la imagen de los que fueron parte de los edificios más importantes de Al Andalus.

Crisis política del Califato

El estudio de los 14 alminares ha permitido además descubrir una mejora del diseño y de los procesos de construcción de este tipo de edificios a lo largo de los siglos y explicar cómo los cambios políticos y militares afectaron negativamente al desarrollo de los mismos. Según los responsables del proyecto, el trabajo muestra la primera evidencia en la búsqueda de ahorro de material y de eficiencia en la construcción, en los momentos de crisis política del Califato.

Entre los resultados más destacados del trabajo de los ingenieros cordobeses destaca la reconstrucción tridimensional del alminar de Hixem I, construido en la Mezquita Catedral de Córdoba en el siglo VIII y del que sólo queda una placa testimonial en el popular Patio de los Naranjos.

Los autores de este trabajo creen que esta metodología podrá ser usada en la datación y obtención de relaciones en otros campos dedicados al Patrimonio. Un ejemplo sería su aplicación para materiales de construcción, analizando ladrillos y sillerías de distintas épocas para conseguir datar emplazamientos arqueológicos o para distinguir diferentes áreas.

Fuente: Agencia SINC

 

#Almería Sensores contra derrapes y exceso de peso sobre cuatro ruedas

Coche
Coche

 

Investigadores del grupo Automática, Robótica y Mecatrónica de la Universidad de Almería y de la Universidad italiana de Salento han empleado un sistema de sensores ‘inteligentes’ en vehículos de cuatro ruedas capaz de avisar de inmediato ante posibles accidentes producidos por derrape o exceso de peso.

Para configurar el dispositivo, los investigadores han simulado por ordenador una serie de maniobras que pueden originarse durante la conducción, como los adelantamientos o la incorporación de vuelta al carril derecho, entre otras. El objetivo de estas pruebas es detectar en cada caso el ángulo de deslizamiento o derrape, es decir, la posición que forma la rueda con el sentido de la marcha del automóvil.

La determinación de este parámetro se recoge en el artículo científico titulado ‘Vehicle parameter estimation using a model-based estimator’ publicado en la revista Mechanical Systems and Signal Processing y en el que han trabajado durante dos años aproximadamente.

En estos ensayos virtuales han empleado además técnicas matemáticas y de robótica móvil para estimar en cada momento la masa real del coche y el ángulo de deslizamiento. “Esta información es clave porque muestra exactamente si el vehículo va a derrapar o no y qué peso es el que soporta si esto ocurre. Asimismo, estos sensores virtuales ofrecen datos junto con una estimación de su margen de error, con lo que se garantiza su fiabilidad”, asegura a la Fundación Descubre el profesor José Luis Blanco, uno de los autores principales de este estudio.

De esta forma, los investigadores proponen incorporar sensores inerciales en la parte central del vehículo, conocido como centro de masas. Este tipo de aparatos miden la aceleración y la velocidad angular y se utilizan en los análisis de movimiento. Ya existen en el mercado y se pueden encontrar, por ejemplo, en los teléfonos móviles. “Según el ángulo que forme la posición de las ruedas, en relación con el sentido de la marcha y la velocidad, el cuadro de manos del vehículo mostraría una señal alertando de posibles situaciones de riesgo durante la conducción. Se trata de una estimación muy útil para implementar sistemas de advertencia y seguridad a bordo”, matiza el investigador.

 

Más información en la fuente de la noticia: Amalia Rodríguez / Fundación Descubre

 

 

#Málaga Desarrollan un modelo numérico para mejorar la respuesta de la pala de pádel frente al impacto de la pelota

Paddle
Paddle

 

Aplicar la ingeniería para mejorar el golpe en el juego de pádel, ese es el objetivo de los profesores de la Universidad de Málaga Germán Castillo y Felipe García, que han desarrollado simulaciones numéricas para estudiar la respuesta de la pala frente al impacto de la pelota, con el fin de identificar los materiales más adecuados para su composición, así como su relación con parámetro de interés como la rigidez, la absorción de la energía o, incluso, el tamaño, número y distribución de los agujeros.

Este proyecto pionero se ha llevado a cabo junto con la compañía malagueña ‘Shark Padel’ y, en concreto, se ha centrado en su modelo de pala ‘Marvel’, realizado en fibra de vidrio, carbono y espuma polimérica. Un convenio de colaboración, cuya fase preliminar acaba de finalizar, que acerca la empresa a la I+D+i que se genera en la Universidad, en busca de un aumento de su competitividad y posición en el mercado.

¿Por qué una pala funciona mejor que otra? Es la pregunta que estos dos investigadores de la Escuela de Ingenierías Industriales tratan de desvelar “jugando” con los modelos numéricos. “Primero caracterizamos los materiales que la componen para obtener sus propiedades y, luego, introducimos estas en el modelo numérico de elementos finitos que hemos desarrollado, a partir de los ensayos realizados con la máquina de impacto vertical CEAST 9350, que mide su repetitividad”, explica Castillo.

Un trabajo complejo que ya ha dado los primeros resultados. Y es que, según destacan los profesores, de las propiedades viscoelásticas y la rigidez de los materiales depende, en gran medida, la respuesta de la pala. De ahí la importancia de definir su composición y el estudio sistemático de la misma.

Un análisis innovador con el que la gran mayoría de las empresas no cuentan, pero que, sin embargo, se traduce en ahorro. “En el pádel se trabaja mucho con las sensaciones. Son los jugadores los que directamente prueban las palas y las valoran. Nosotros nos adelantamos. Damos una evaluación técnica previa, que equivale a un ensayo virtual con el que, si detectamos que no funciona, nos podemos saltar el prototipo”, afirma Castillo, quien también señala que otro beneficio, sin duda, es la mejora en el proceso de fabricación.

Más información en la Universidad de Málaga.

 

#Córdoba #Málaga #Granada #Sevilla Nanotubos de carbono para monitorizar desde dentro las obras públicas

Ejemplo de uno de los sensores diseñados por el equipo de la Universidad de Córdoba. / UCO
Ejemplo de uno de los sensores diseñados por el equipo de la Universidad de Córdoba. / UCO

 

Cada vez que concluye la obra de una nueva infraestructura pública y una vez superados los fastos de las inauguraciones, se corta la cinta y se marchan los fotógrafos, comienza el trabajo silencioso de los técnicos encargados de evaluar el estado del nuevo puente, presa o carretera. Las grandes obras públicas requieren un control permanente que garantice su conservación a lo largo del tiempo. Actualmente, esa evaluación se realiza a través de sensores externos que monitorizan la salud estructural de las construcciones tomando medidas de vibraciones y aceleraciones y comparándolas con modelos teóricos que permiten simular el comportamiento de la estructura ante la acción de cargas.

Ese sistema de control exige tiempo –el de los técnicos encargados de tomar las medidas– y dinero –el empleado en la tecnología de sensores necesaria–. Para reducirlos, el equipo de investigación TEP 167 Mecánica de sólidos y estructuras de la Universidad de Córdoba, junto a investigadores de las universidades de Málaga, Granada y Sevilla, ha abierto una nueva línea de investigación para diseñar nuevos sensores que puedan ser introducidos en los propios materiales con los que se construyen las nuevas infraestructuras. El proyecto cuenta con el apoyo del Ministerio de Economía y Competitividad.

La idea es generar compuestos de base cemento (cemento, mortero u hormigón), adicionados con nanotubos de carbono para mejorar su resistencia y propiedades eléctricas. Así, al introducir los nanotubos en los elementos estructurales de las construcciones, como las vigas, se logra abrir canales de comunicación dentro de la nueva infraestructura.

Esta idea se puede asemejar a la función que desarrollan, por ejemplo, los microchips de las mascotas, es decir, ofreciendo información desde dentro del cuerpo, en este caso, de la obra pública. Son lo que se conoce como Smart Structures o estructuras inteligentes. Para conseguirlo, el equipo de investigación que lidera el profesor Rafael Castro ha echado mano de la nanotecnología, concretamente, de los nanotubos de carbono y su extraordinaria capacidad conductiva, diseñando cubos de unos 50 mm de lado para ser integrados en estructuras constituidas por hormigón estructural.

 

Continúa en la Agencia SINC