#Granada Diseñan un nuevo método que permite averiguar cuándo un fármaco provocará daños en el hígado

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By Tvanbr De la traducción: Ortisa (Commons: File:Anatomy Abdomen Tiesworks.jpg) [CC0], via Wikimedia Commons

 

Científicos del Centro Pfizer-Universidad de Granada-Junta de Andalucía de Genómica e Investigación Oncológica (GENyO) participan en un estudio internacional que ha permitido diseñar un nuevo método capaz de averiguar cuándo un fármaco provocará toxicidad hepática.

En la investigación, que hoy publica la revista PLOS ONEhan participado también Quanterix Corporation, una empresa que digitaliza los análisis de biomarcadores con el objetivo de avanzar en la medicina de precisión, y DestiNA Genomica SL, filial española de DestiNA Genomics Ltd., fabricante de reactivos patentados para la detección de ácidos nucleicos, además de la Universidad de Edimburgo.

Los investigadores han utilizado matrices capaces de detectar moléculas individuales (SimoaTM). El método, que es clínicamente significativo para la detección de lesiones hepáticas inducidas por fármacos, utiliza tecnología SimoaTM desarrollada por Quanterix, en asociación con los reactivos SMART Nucleobases y sondas propiedad de DestiNA.

“El daño hepático inducido por fármacos es un problema de salud importante para los pacientes y presenta retos y desafíos tanto para los médicos como para aquellos que desarrollan nuevos fármacos”, señala James Dear, profesor de Farmacología Clínica de la Universidad de Edimburgo y coautor del artículo.

“Para manejar de manera óptima el daño hepático producido por los medicamentos, necesitamos identificar biomarcadores que puedan medir rápida y efectivamente las lesiones hepáticas inducidas. Este nuevo método proporciona una medición precisa de microARN-122 (miR-122), con una sensibilidad que es independiente de quién realiza el análisis y con un tiempo desde la obtención de la muestra hasta el resultado adecuado para estos análisis que pueden mejorar la seguridad del paciente”, apunta Dear.

miR-122 es un biomarcador emergente validado para obtener una detección más sensible y específica de la toxicidad hepática inducida por fármacos. Si bien se ha demostrado que es más eficaz que el test de la enzima ALT para analizar la toxicidad hepática, el flujo de trabajo necesario para el análisis de microARNs usando las herramientas actuales basadas en PCR (reacción en cadena de la polimerasa,técnica que sirve para amplificar un fragmento de ADN, por sus siglas en inglés) junto con la falta de velocidad y reproducibilidad que requieren las pruebas clínicas rutinarias, ha limitado el uso del miR-122 en la investigación clínica.

“Es un avance muy importante en el campo de la detección de ARN y en particular para saber qué microRNA sirve como biomarcador en la investigación clínica”, destaca Juan José Díaz-Mochón, fundador de DestiNA e investigador Ramon y Cajal del Centro GENyO y de la Universidad de Granada.

“Utilizar un enfoque sin PCR que ofrece un tiempo de preparación y análisis más simple y rápido, pero con precisión cuantitativa, da lugar a que la fácil detección de microARN a partir de suero y plasma es finalmente posible y abre el desarrollo de microARN como valiosos biomarcadores clínicos”, destaca el científico de GENYO.

Más información en la Universidad de Granada.

 

#Córdoba Un estudio muestra las combinaciones de inmunosupresores más efectivas y seguras tras un trasplante hepático

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El hígado humano, en rojo. By Polygon data is generated by Database Center for Life Science(DBCLS)[2] (Polygon data is from BodyParts3D[1]) [CC BY-SA 2.1 jp (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.1/jp/deed.en)], via Wikimedia Commons

 

Investigadores del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC), el Hospital Universitario Reina Sofía y la Universidad de Córdoba (UCO), han realizado un estudio que evidencia que los tratamientos con inmunosupresores basados en tacrolimus o everolimus mejoran el pronóstico de los pacientes sometidos a trasplante hepático.

Estos resultados son fruto de un meta-análisis en red, una metodología estadística que puede comparar múltiples opciones de tratamiento en pacientes que comparten una situación clínica determinada, como el trasplante hepático. Mediante dicho análisis es posible combinar los datos provenientes de diferentes estudios y analizarlos como si de un solo ensayo clínico de enormes dimensiones se tratase. De este modo, es posible generar una clasificación de tratamientos inmunosupresores, identificando aquellos más eficaces y seguros para priorizar su uso en la práctica clínica. El meta-análisis ofrece el grado más alto de evidencia científica y por tanto las recomendaciones derivadas de este tipo de estudios son de gran importancia para la toma de decisiones médicas.

En concreto, en este trabajo en red se han incluido 26 ensayos clínicos que han permitido analizar a un total de 3.842 pacientes sometidos a trasplante hepático en todo el mundo. El estudio ha demostrado que los regímenes de inmunosupresión basados en sirolimus o en ciclosporina se asocian a mayor mortalidad y necesidad de volver a trasplantar, respectivamente, y por tanto no deben usarse como tratamientos de primera línea. Por el contrario, los tratamientos basados en los fármacos tacrolimus o everolimus serían más seguros y efectivos.

El artículo final se ha publicado en la prestigiosa revista Cochrane Library, una publicación de referencia cuyo factor de impacto, que mide la popularidad y relevancia de estos estudios, se sitúa entre el 10% superior de su categoría.

El trasplante hepático es el único tratamiento curativo para pacientes con enfermedad hepática avanzada o cirrosis hepática y los pacientes sometidos a trasplante dependerán el resto de su vida de un tratamiento inmunosupresor para evitar el rechazo del hígado implantado. Por tanto, es de gran importancia estudiar la combinación óptima de inmunosupresores que permita mantener la función del hígado con los mínimos efectos secundarios posibles.

El éxito de este proyecto es fruto de la colaboración entre el hospital Royal Free de Londres, el grupo hepato-bilio-pancreático (HPB) de la Cochrane Collaboration y el IMIBIC. Entre sus autores se encuentran Manuel Rodríguez Perálvarez y Marta Guerrero, investigadores del grupo “Estrés oxidativo y nitrosativo en hepatopatías agudas y crónicas” del IMIBIC, dirigido por el profesor Manuel de la Mata. De hecho, los dos investigadores del instituto cordobés han realizado estancias en el centro sanitario londinense para recabar datos y recibir apoyo metodológico.

En este sentido, ambos investigadores han destacado la importancia de establecer vínculos de colaboración internacionales como herramienta para generar evidencia científica de calidad, que sirva para mejorar la asistencia clínica y el pronóstico a largo plazo de los pacientes.

Más información en la Universidad de Córdoba.

 

Ciencia Andaluza: demuestran que el aceite de oliva virgen extra puede revertir el daño hepático causado por una dieta alta en grasas

Ciencia Andaluza
Ciencia Andaluza

Investigadores del Área de Nutrición y Bromatología de la Universidad Pablo de Olavide, del Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa (CABIMER) y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM) acaban de publicar un estudio en la revista Molecular Nutrition and Food Researchque demuestra el papel protector que tiene el consumo de aceite de oliva virgen extra en la enfermedad de hígado graso no alcohólica (EHGNA) en ratones.

El estudio llevado a cabo por el equipo de investigación de los doctores Francisco Martín Bermudo y Lourdes María Varela Pérez ha permitido evaluar el papel protector del consumo de aceite de oliva virgen extra en la EHGNA, así como analizar los mecanismos moleculares y las vías de señalización implicadas.

Para ello han utilizado ratones C57BL/6J que han desarrollado síndrome metabólico al alimentarlos con dietas ricas en grasas saturadas, y una vez desarrollado este síndrome, se les alimentó con dietas ricas en grasas con diferente perfil lipídico y contenido polifenólico, gracias a la presencia de distintos aceites de oliva virgen extra. Los resultados de este estudio indican que el aceite de oliva virgen extra puede revertir el daño hepático causado por una dieta alta en grasas, a través de la activación de mecanismos anti-inflamatorios en el tejido adiposo y a la modificación de la composición lipídica del propio hígado y las rutas celulares que se activan en el mismo.

 

Más información en la Universidad Pablo de Olavide.

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