#Huelva Estudian el efecto socioeconómico de las especies invasoras

Rose-ringed Parakeet, Karkala, Karnataka, India
By ShivaShankar from Karkala (http://en.wikipedia.org/wiki/Karkala), INDIA (closer) [CC BY-SA 2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)], via Wikimedia Commons

 

Algunas especies de flora y fauna introducidas pueden afectar el bienestar y los medios de vida de la gente. Un grupo de ecólogos de 24 instituciones, liderado por Sven Bacher de la Universidad de Friburgo (Suiza), ha confeccionado un sistema estandarizado y transparente para clasificar a las plantas y animales invasores en función del daño que puedan ocasionar, y así poder identificar cuáles son las peores, y por tanto manejarlas para mitigar sus impactos. Entre ellos se encuentra Montse Vilà, investigadora de la Estación Biológica de Doñana (EVD), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Las especies introducidas además de ocasionar impactos en el medio ambiente pueden causar daños en la salud humana, en los sistemas productivos y por tanto en nuestros medios de subsistencia. Por ejemplo, el mosquito tigre Aedes albopictus, originario del Sudeste de Asia está expandiendo enfermedades como el Dengue y la fiebre amarilla en áreas donde no son endémicas. Este mosquito activo durante todo el día no solo pone en peligro la salud pública sino las actividades lúdicas al aire libre. El caracol manzana (Pomacea spp) de origen sudamericano se ha utilizado en acuariofilia, su introducción accidental en los arrozales del Ebro constituye un problema serio para la producción del arroz, y por tanto puede afectar a la economía de algunas familias de la zona.

Estos impactos “no tangibles” han recibido poca atención puesto que estamos acostumbrados a valorar los impactos de forma monetaria, pero sabemos que el dinero no hace la felicidad. Los investigadores han utilizado un método ideado por un Premio Nobel en Economía,  Amartya Sen Nobel en año 1998. Se trata de un análisis de riesgo que han llamado SEICAT y que cuantifica mediante indicadores del estado del bienestar, el efecto que las especies invasoras tienen en las capacidades que rigen la vida de la gente (por ejemplo, descansar, estudiar, poder desplazarse, recibir cuidados médicos o disfrutar del ocio); en aspectos que son sumamente importantes en nuestra vida cotidiana Según este método el impacto de las especies se clasifica en varios niveles que van de mínimo (ningún cambio en las actividades humanas) hasta masivo (desaparición irreversible de una actividad en la región de influencia).

Para demostrar la utilidad de esta herramienta, se clasificaron los impactos de anfibios exóticos invasores a nivel global. Estos mostraron una amplia variedad de impactos sobre el bienestar humano, mostrando el sapo de caña (Rhinella marina) el máximo nivel de impacto. Este sapo se ha introducido para el control de plagas en muchas regiones pero ha terminado convirtiendo en una plaga en muchas de sus regiones introducidas, ya que los depredadores nativos, que podrían controlar su población, se mueren al comerlo por la toxicidad de su piel. Está incluido en la lista de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

“Esta herramienta nos permite cuantificar de forma transparente y objetiva los impactos de las especies invasoras más allá de los problemas que ocasionan en la conservación de la biodiversidad, o el coste económico de los daños que provocan”, dice Montserrat Vilà investigadora de la EBD-CSIC. A diferencia de otros métodos económicos más complejos y que requieren de información muy detallada, este sistema permite identificar a las peores especies invasoras de una forma bastante rápida. “Es imposible manejar a todas las especies invasoras por igual. Este método es una herramienta que nos permite priorizar y tomar decisiones”, apunta M. Vilà.

Bacher et al. A novel system for ranking and comparing the impacts of introduced species. Methods in Ecology and Evolution

Más información en la Fundación Descubre.

 

#Sevilla Investigadores de la Universidad Pablo de Olavide establecen que el ciclo de vida condiciona la invasión de la cotorra de Kramer

Rose-ringed Parakeet, Karkala, Karnataka, India
By ShivaShankar from Karkala (http://en.wikipedia.org/wiki/Karkala), INDIA (closer) [CC BY-SA 2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)], via Wikimedia Commons

El desajuste entre el momento de reproducción y el clima local parece limitar el establecimiento y la expansión de una especie invasora, la cotorra de Kramer (Psittacula krameri). Es decir, la invasión de esta especie es limitada por criar antes de la llegada de la primavera. Este es el resultado de un estudio liderado por el alumno Álvaro Luna Fernández y su director Pim Edelaar, del Departamento de Biología Molecular e Ingeniería Bioquímica de la Universidad Pablo de Olavide, con la colaboración de un equipo internacional formado una red de expertos europeos en cotorras invasoras (ParrotNet), que se ha publicado en la revista internacional Biological Invasions.

Las especies invasoras son aquellas introducidas por el humano en áreas fuera de su distribución nativa y en muchos casos causan problemas en la biodiversidad local, la economía y la salud humana. La coincidencia o no del clima de su área nativa con el área invadida se suele considerar un factor que puede limitar la invasión de una especie. Este nuevo estudio sugiere que la coincidencia del clima no es suficiente, sino que el ciclo de vida también tiene que coincidir. Por ejemplo, un organismo originario de una zona con un clima similar a España podría establecerse pero no lograría perpetuarse si intentara criar en un momento muy distinto a lo habitual, por ejemplo en invierno en vez de en verano.

Las cotorras de Kramer, que tienen su origen en India y Pakistán, fueron muy vendidas como mascotas durante décadas. Por escapes o liberaciones, acabaron instalándose en más de 100 poblaciones en libertad en Europa en ciudades como Sevilla, Londres o Ámsterdam y en la actualidad han superado los 100.000 ejemplares. Este tipo de cotorra está clasificada entre las 100 especies de aves más invasoras del mundo, es considerada plaga agrícola en su área de origen y en Europa y provoca daños también a otras especies de animales como el Cernícalo Primilla y el murciélago Nóctulo Grande. Por estos motivos, hace unos años se prohibió su liberación, importación, cría y comercio en nuestro país.

Para entender cómo esta especie logró instalarse en algunas zonas de Europa pero no en otras, los investigadores recopilaron datos sobre fechas de cría en el área de origen y en diferentes ciudades donde aparece como invasora. Comparando estos datos con el desarrollo de la vegetación y el momento de cría de aves nativas, el resultado mostró que esta especie tiene un desajuste en el momento que elige para  empezar a criar y cuándo debería hacerlo, sobre todo en el norte de Europa. La cotorra empieza a criar cuando el invierno no ha dado aún suficiente paso a la primavera, de modo que para los pollos hay falta de comida y excesivo frío. Por tanto, el desajuste entre cuándo deberían criar y cuándo lo están haciendo realmente está interviniendo en su éxito reproductor. No se ha podido aclarar por qué las cotorras crían demasiado temprano, pero probablemente usan indicadores ambientales como los cambios en el número de horas de luz por día, que funcionan bien un su área nativa pero no tanto en su nueva área como invasor.

Más información en la Universidad Pablo de Olavide.