#Huelva Humedales como Doñana podrían colapsar sin una mejor gestión local

Paisaje en el Parque de Doñana, España, 2015-12-07, DD 16
Diego Delso [CC BY-SA 4.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)], via Wikimedia Commons

Un equipo internacional, en el que participan científicos de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla (UPO) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha alertado sobre los problemas locales del Parque Nacional de Doñana, uno de los pocos humedales del mundo inscrito en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Según publican en la revista Frontiers in Ecology and the Environment, cuestiones como el deterioro de la calidad de agua por los aportes excesivos de nutrientes, o la explotación intensiva de los acuíferos, pueden exacerbar en Doñana los efectos de eventos climáticos extremos, como sequias y olas de calor, reduciendo la capacidad de los ecosistemas acuáticos para soportar los impactos del cambio climático.

“En el trabajo demostramos que la gestión de amenazas locales puede expandir el espacio de operación segura para estos ecosistemas. Una gestión local inadecuada hace que un ecosistema acuático sea menos tolerante al cambio climático y se reduzca su capacidad de respuesta”, afirma Marten Scheffer, de la Universidad de Wageningen (Holanda), galardonado este año con el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Ecología y Biología de la Conservación.

Los autores examinaron otros cinco humedales de la región Mediterránea, los cuales, al estar muy afectados por la sobreexplotación de los recursos hídricos, se encuentran inscritos en la lista del Convenio Ramsar de Humedales de Importancia Internacional.

Estos humedales, que incluyen las Tablas de Daimiel, sirven como ejemplo de lo que puede pasar a Doñana sin un cambio en la gestión de agua en su entorno. “Doñana está sometida a una presión cada vez mayor, tanto debido al cambio climático como a las amenazas locales”, afirma Paloma Alcorlo, de la UAM.

Un ecosistema amenazado

Las marismas de Doñana en el sur de España son el lugar de invernada más importante en Europa de anátidas y otras aves acuáticas, con más de medio millón de ejemplares. Además, Doñana tiene varias especies endémicas de invertebrados y plantas acuáticas, incluyendo planarias y diatomeas. La entrada de nutrientes por el uso de abonos agrícolas y aguas residuales, combinada con la pérdida de aportes de agua por la extracción de agua subterránea, están reduciendo el caudal y la calidad del agua en los arroyos que abastecen sus marismas.

El caudal de la Rocina, el arroyo que desemboca en la marisma en El Rocío, se ha reducido a la mitad en dos décadas, mientras que la concentración de fósforo en las aguas se ha quintuplicado en los últimos 15 años.

Los investigadores ya han detectado síntomas que demuestran que Doñana está afectada por estos cambios, como los brotes de cianobacterias tóxicas y la expansión de una especie exótica de helecho flotante, Azolla filiculoides, lo que pone la biodiversidad en peligro.

“Un aumento de temperatura favorece la expansión del helecho Azolla filiculoides e incrementa la frecuencia de brotes de anoxia y de cianofíceas tóxicas, causando la muerte de las especies autóctonas. Al disminuir la entrada de nutrientes y las extracciones de agua, los gestores podrían reducir este riesgo y por tanto aumentar la resistencia de Doñana al cambio climático”, asegura Andy Green, profesor de investigación en la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC).

Más información en la web del SINC.

 

#Huelva En el área mediterránea, los inviernos secos reducen la diversidad genética de los herrerillos

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De © Francis C. Franklin / CC-BY-SA-3.0, CC BY-SA 3.0, Enlace

La reducción de las precipitaciones invernales en el Mediterráneo afecta negativamente a la probabilidad de supervivencia y a la diversidad genética de los herrerillos comunes, Cyanistes caeruleus. Esto es lo que demuestran investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) y la Universidad de Castilla La Mancha (UCLM) en un artículo que publican en la revista Ecology and Evolution. Ante los cambios ambientales que se producen en un escenario de cambio climático, los animales tienen tres posibles respuestas: desplazarse si hay disponibilidad de hábitat, adaptarse y evolucionar, o extinguirse. “Al afrontar este estudio, nos preguntamos cómo responderán estas pequeñas aves insectívoras forestales ante los cambios que se están produciendo en el clima. Y es que es importante comprender sus mecanismos de respuesta para tener buenas predicciones a largo plazo de los impactos que el calentamiento global tiene sobre la biodiversidad”, contextualiza Juan José Sanz, investigador del MNCN.
Para este estudio han trabajado durante seis años en dos bosques de Toledo, en los Quintos de Mora (Organismo Autónomo de Parques Nacionales). Cada año tomaron muestras sanguíneas de los herrerillos reproductores de ambos bosques para medir su diversidad genética. Esta especie muestra una alta filopatría (tendencia de las especies a volver al mismo territorio para reproducirse o anidar) y gracias a eso han podido estimar su supervivencia interanual, porque recapturaban a los supervivientes de ambos bosques año tras año.

 

Más información en la web del Museo Nacional de Ciencias Naturales

Sin Ciencia no hay futuro. Defiende la Ciencia Andaluza #CienciaAndaluza

Ciencia Andaluza: algunas especies pueden utilizar infraestructuras humanas para evitar la depredación

Ciencia Andaluza
Parque Natural de Doñana – Foto Wikipedia

Un equipo de investigadores de la Estación Biológica de Doñana (EBD), centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Sevilla, ha revelado que algunas especies, como el chotacabras cuellirrojo, son capaces de utilizar caminos y cortafuegos como mecanismo de protección ante una fluctuación inesperada en la abundancia de depredadores. La investigación ha aparecido en el último número de Ecosphere, una de las revistas de la Ecological Society of America (ESA).

En opinión de Carlos Camacho, autor principal del trabajo, “el hecho de que algunos de los animales que habitan zonas humanizadas sean capaces de responder de forma tan rápida a cambios drásticos en la presión de los depredadores constituye un resultado esperanzador teniendo en cuenta la capacidad del ser humano para modificar cualquier hábitat en un tiempo récord”. El estudio ha sido el resultado de la observación, durante más de cincuenta jornadas nocturnas, de las interacciones entre zorros, conejos y chotacabras, tres de las especies que conviven en los “hábitats borde” que conforman los caminos del Espacio Natural de Doñana.

La vida en los “hábitats borde”

En Ecología, se conoce con el nombre de “hábitats borde” a las áreas de transición entre ambientes diferentes. Estas áreas pueden tener un origen natural o, por el contrario, surgir tras la construcción de ciertas infraestructuras humanas, como caminos sin asfaltar, cortafuegos o líneas ferroviarias. Estos bordes, ya sean naturales o artificiales, albergan especies propias de los distintos ambientes colindantes y, por ello, son particularmente ricos. El estudio resalta la riqueza de los bordes artificiales no sólo en cuanto a número de especies, sino también en relación a la cantidad y complejidad de relaciones que se establecen entre ellas.

La investigación explica que el chotacabras cuellirrojo utiliza los caminos y cortafuegos presentes en el Espacio Natural de Doñana como plataforma de caza para atrapar a los insectos de los que se alimenta. Estos caminos son al mismo tiempo utilizados por los zorros, que los emplean para desplazarse y marcar las fronteras de su territorio, y también por los conejos, en cuyos bordes excavan las madrigueras donde crían a sus gazapos.

Más información en la Fundación Descubre 

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