#Granada Logran que los glóbulos blancos alivien el dolor, en lugar de producirlo, durante la inflamación de los tejidos en ratones

Red White Blood cells
By Electron Microscopy Facility at The National Cancer Institute at Frederick (NCI-Frederick) ([1]) [Public domain], via Wikimedia Commons

Las células del sistema inmune, los leucocitos o glóbulos blancos, se acumulan en los tejidos del cuerpo humano tras, por ejemplo, sufrir un traumatismo o una herida. Su función principal es la reparación de este tejido dañado. Sin embargo, además de esta función de reparación, estas células producen ciertas sustancias que promueven el dolor (denominadas algógenos), por lo que juegan un papel clave en el dolor que se siente cuando el tejido está inflamado. Esto es también aplicable a ciertas patologías crónicas que cursan con inflamación y dolor, como en el caso de las artritis.

Paradójicamente, estos leucocitos además de liberar algógenos, son capaces de producir péptidos opioides endógenos (como las endorfinas). Estos péptidos tienen la misma actividad que los analgésicos opioides (fármacos para tratar el dolor intenso, como la morfina), que se usan desde hace milenios para tratar el dolor. Sin embargo, el balance entre la actividad de los leucocitos a favor y en contra del dolor durante la inflamación favorece claramente al dolor; de hecho, la inflamación produce dolor.

El receptor sigma-1 es una proteína muy pequeña presente en las neuronas, y es capaz de modular la acción de los receptores opioides. En un estudio liderado por científicos de la Universidad de Granada (pertenecientes al departamento de Farmacología e Instituto de Neurociencias del Centro de Investigación Biomédica, Instituto Biosanitario de Granada), junto con la empresa farmacéutica Esteve, el Instituto Teófilo Hernando de I+D del Medicamento, y el Instituto de Biotecnología Molecular de Austria, se ha descubierto que los bloqueantes del receptor sigma-1 son capaces de incrementar el efecto de estos péptidos opioides endógenos que producen los leucocitos, de manera que estas células del sistema inmune cuando están en el tejido inflamado alivien el dolor en lugar de producirlo.

“Estamos ante un mecanismo de alivio del dolor totalmente novedoso, basado en maximizar el potencial analgésico de las células del sistema inmune, y que podría tener importantes aplicaciones terapéuticas en pacientes con dolor de origen inflamatorio”, afirma el director de este trabajo, el investigador del departamento de Farmacología e Instituto de Neurociencias de la Universidad de Granada Enrique J. Cobos del Moral.

Este trabajo de investigación ha sido posible gracias al Programa de Reincorporación de Doctores del Vicerrectorado de Investigación y Transferencia de la UGR.
Más información en la web de la Universidad de Granada.

 

#Granada Un estudio internacional demuestra que no todos los analgésicos sirven para tratar todos los tipos de dolor

Ciencia Andaluza
Pastillas

 

El dolor visceral es una de las causas más frecuentes de consulta médica. Este tipo de dolor se origina en los órganos internos, tales como el tracto gastrointestinal, el corazón, el hígado, los riñones o la vejiga urinaria, y en muchas ocasiones se manifiesta como un dolor en el abdomen debido a daño en estos órganos.

Además, el dolor visceral es diferente en muchos aspectos al dolor somático/cutáneo (aquel que se produce en los músculos o la superficie de la piel) y los fármacos que alivian el dolor somático no son útiles para tratar el dolor visceral, siendo necesario buscar nuevos fármacos para su tratamiento.

Una colaboración internacional entre científicos de la Universidad de Granada (UGR), el University College London, el National Centre for Bowel Research and Surgical Innovation de Londres y la compañía farmacéutica Pfizer (Cambridge), ha puesto de manifiesto estas diferencias entre el dolor visceral y el somático.

En concreto, los investigadores han descubierto que un tipo de canales de sodio dependientes de voltaje, los Nav1.7, no están implicados en el dolor visceral. Sin embargo, hay personas que desde su nacimiento no sienten dolor frente a estímulos cutáneo/somáticos tales como quemaduras o roturas de huesos, entre otros,  y se ha comprobado que estas personas sufren una mutación en el gen SCN9A, el cual codifica este canal.

Una diana potencial

Precisamente, la ausencia de dolor en personas que tienen alterados estos canales han convertido al canal NAV1.7 en una diana potencial para el desarrollo de fármacos y en la actualidad hay muchos grupos de investigación, tanto en las universidades como en la industria, tratando de desarrollar fármacos selectivos para bloquearlos

“Por lo tanto, era esperable que, bloqueando estos canales, las manifestaciones de dolor visceral desaparecieran. Sin embargo, utilizando ratones deficientes para estos canales y un fármaco selectivo para bloquear estos canales Nav1.7, hemos conseguido eliminar el dolor somático, pero no el dolor frente a estímulos viscerales”, explica uno de los autores de este trabajo y responsable de los estudios en la UGR, Cruz Miguel Cendán.

Estos resultados han sido publicados en la revista “The Journal of Physiology”. Cendán señala “que nuestros resultados muestran que la búsqueda de nuevos fármacos para tratar el dolor visceral no es una tarea sencilla, y destacan la importancia que supone conocer y estudiar los mecanismos concretos que participan en cada tipo de dolor, para así, poder avanzar en el desarrollo de nuevos fármacos analgésicos que sean útiles para tratar a las personas que lo sufren”.

Y es que, como apunta el investigador de la UGR, “nuestro trabajo demuestra que no todos los analgésicos sirven para tratar todos los tipos de dolor, y debemos seguir avanzando en esta línea de investigación”.

Este trabajo también ha puesto de manifiesto la necesidad de realizar colaboraciones con equipos multidisciplinares y la industria en el desarrollo de nuevos analgésicos.

Más información en la Universidad de Granada.