#Jaén Un estudio de la UJA considera que la actual clasificación y denominación de los aceites de oliva confunde al consumidor y dificulta su promoción

Aceite de oliva
Aceite de oliva

El investigador Francisco José Torres Ruiz, director del grupo de investigación de Márketing de la UJA y profesor del Departamento de Organización de Empresas, Márketing y Sociología de la Universidad de Jaén, considera que la actual clasificación y denominación del aceite de oliva genera una serie de problemas que conducen a confundir al consumidor.

En la presentación de un estudio realizado desde la unidad técnica de Marketing y Economía del Centro de Estudios Avanzados en Olivar y Aceite de Oliva de la UJA sobre las denominaciones oficiales de los aceites de oliva, ha asegurado que generan una gran confusión al utilizar términos parecidos y con connotaciones positivas, “todo lo contrario que debe hacer una buen sistema de clasificación de alimentos, que debe ayudar al consumidor a diferenciarlos”.

Como ejemplo señaló que el nombre de la clasificación genérica y el de la tercera categoría de aceites de oliva, el de menos calidad, es prácticamente igual (sólo cambia una s). “Cuando se realiza una promoción genérica en realidad se está promocionando el aceite menos saludable y de menos calidad. Esto es contrario a la política de calidad de la PAC y a los esfuerzos por mejorar la calidad del sector”, señala.

En este sentido, hay que destacar que el aceite más consumido en España es el de menos calidad, el denominado como ‘aceite de oliva’, que representa casi el 40%, frente al 19,2% que representa el aceite de oliva virgen extra, “a pesar de la escasa diferencia de precios”. Además, casi el 70% de los consumidores no saben que el aceite de oliva es mezcla de virgen y refinado. “Casi la mitad piensan que es puro zumo de aceituna, sin manipular”, indicó Francisco José Torres.

En su opinión, es necesario un sistema oficial de clasificación de los aceites de oliva que, en primer lugar, no confunda al consumidor, en segundo lugar, que favorezca la implantación, producción y rentabilidad de los aceites de calidad, y en tercer lugar, que facilite la promoción del producto.

Dentro de este estudio, se ha desarrollado un método-modelo para analizar la calidad o adecuación de diferentes sistemas de clasificación alternativos, aplicándolo a los aceites de oliva, al jamón ibérico y al zumo, cuyos resultados han sido publicados por la revista Food Policy este con el título ‘A consumer-oriented model for analysing the suitability of fodd classification systems’. El método se centra en medir el recuerdo, reconocimiento e información asimilada de los consumidores y pone en tela de juicio las clasificaciones oficiales actualmente vigentes de los tres productos.

 

Más información en la web de la Universidad de Jaén

 

#Málaga Cómo competir en los grandes mercados energéticos desde casa

Líneas de transmisión de energía eléctrica

By Rjcastillo (Own work) [CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons

El suministro de energía eléctrica es junto al del agua uno de los servicios más necesarios y extendidos en cualquier inmueble. Una vasta red que en nuestro país supera ya los 40 mil kilómetros de circuito, de los que 674 fueron instalados solo en el último año. Por su magnitud e importancia el sistema ha de estar sustentado sobre una red inteligente que vele porque la electricidad llegue a cada casa, centro escolar u hospital con todas las garantías de seguridad y eficiencia, pero también de competitividad en el precio.

Hasta ahora el sistema energético estaba basado en gran medida en un mercado de oferta, por parte de las grandes compañías, y de demanda, por la de los usuarios. Sin embargo, la mayor concienciación por las renovables ha marcado un punto de inflexión que ha favorecido el incremento del autoabastecimiento por un número cada vez  mayor de usuarios. Es en este punto donde las aportaciones como la realizada por un equipo de investigadores en el que intervienen expertos de la Universidad de Málaga (UMA) cobran importancia.

En concreto el sistema desarrollado por estos ingenieros, entre los que se encuentra el doctor Juan Miguel Morales, del Departamento de Matemática Aplicada de la UMA trata de dotar al usuario de la capacidad de decidir sobre cuándo, cuánto y cómo consumir electricidad en base a sus propias preferencias y a las condiciones del mercado. “Es lo que se conoce en inglés como demand response (respuesta de la demanda, del consumidor) y supondría, explica Morales, que los mercados ya no solo estarían formados por grandes mayoristas de la electricidad, sino que estarían acompañados por otras fuentes minúsculas de demand response.

¿Pero cómo se conectan ambas realidades? Parte de la respuesta a esta cuestión centra el objetivo del estudio publicado por este grupo internacional de investigadores en la revista Transactions on power systems. El artículo sienta las bases de cómo la respuesta de la demanda, esto es, la flexibilidad de los pequeños consumidores, puede llegar a ser negociable en los mercados mayoristas de electricidad, una condición que impulsaría la eficiencia energética gracias a un aumento de la penetración de renovables en el sistema actual. Muestra de ello es el caso estadounidense, país en el que la gestión de la demanda flexible de energía  está más desarrollada y en el que los negocios y propietarios de viviendas ganaron en 2013 alrededor de 2 millones de euros gracias a los cerca de 30 gigavatios (GW) que proporcionó la demanda flexible a partir de un potencial total que se estima en 180 GW. Como señala Morales, “esos beneficios pueden ser extrapolados al mercado europeo de la electricidad, cuya dimensión es aproximada a la del mercado americano. Esto supondría, añade el investigador, cientos de millones de euros que irían dirigidos directamente al consumidor, al negocio local y a infraestructuras con servicios como hospitales, escuelas, hoteles e industrias”.

Más información en la Universidad de Málaga