Ciencia Andaluza: Investigadores del CNA estudian las técnicas de fabricación de 11 piezas del Tesoro del Carambolo

Tesoro del Carambolo – Foto (c) José Luiz Bernardes Ribeiro – Wikipedia
El día 30 de septiembre de 1958, en los terrenos de la Real Sociedad de Tiro de Pichón de Sevilla, y en el curso de una ampliación para el torneo internacional que tuvo lugar el siguiente año, la azada del joven trabajador descubrió un objeto metálico que había de ser el primero de los brazaletes de oro de 24 quilates.
El tesoro está formado por 21 piezas de oro de 24 quilates, con un peso total de 2.950 gramos. Joyas profusamente decoradas, con un arte fastuoso, a la vez delicado y bárbaro, con muy notable unidad de estilo y un estado de conservaci6n satisfactorio, salvo algunas violencias ocurridas en el momento del hallazgo.
Las piezas fueron encontradas dentro de una estructura oval, en la que se hallaron huesos de animales y cerámica. La interpretación más aceptada afirma que servían de exorno para un dignatario religioso o político. Una interpretación reciente propone la posible utilización de algunas piezas en el adorno de toros sagrados, basándose en paralelos arqueológicos y etnográficos.
Dada la importancia de este tesoro y el interés de estudiarlo en profundidad, en el Centro Nacional de Aceleradores, se ha desarrollado un nuevo sistema portátil de microfluorescencia.
Más información en la web del Centro Nacional de Aceleradores de Sevilla.
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Ciencia Andaluza: Miden el impacto del accidente nuclear de Fukushima en el aire de Sevilla

Ciencia Andaluza
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El 11 de marzo de 2011 la central nuclear de Fukushima, la ciudad japonesa donde esta semana ha vuelto a ocurrir un terremoto, liberó multitud de elementos radiactivos a la atmósfera. Investigadores del Centro Nacional de Aceleradores (CNA), en Sevilla, han analizado ahora los que llegaron a la capital hispalense. En concreto, el yodo-131 y el yodo-129, cuyo periodo de desintegración (tiempo necesario para que se desintegren la mitad de los núcleos de una muestra) es, respectivamente, de 8 días y casi 16 millones de años.

A pesar de que la ‘vida’ del yodo-131 es mucho menor que la del yodo-129, el primero presenta una elevada toxicidad, de ahí que sea de gran interés su estudio tras accidentes nucleares. Aunque, precisamente por esa corta vida, una vez ha transcurrido cierto tiempo, ya no se puede evaluar el impacto de este nocivo isótopo, puesto que ya no es detectable.

De este hecho se ha partido para desarrollar el estudio, publicado en el Journal of Environmental Radioactivity, ya que conociendo la cantidad de yodo-129 de una zona se puede conocer la cantidad de yodo-131 que llegó a ese punto, aun habiendo pasado mucho tiempo. Se trata de reconstruir la señal del yodo-131 a partir de la del yodo-129, que permanece mucho tiempo después del accidente.

En este trabajo se han comparado la cantidad de yodo-129 y yodo-131 presente en muestras atmosféricas tomadas en Sevilla durante los meses de marzo y abril de 2011, cuando la nube radiactiva llegó desde Fukushima a España.

Para ello se regristraron medidas de la cantidad de yodo-129 en filtros de alto volumen (para partículas), de carbón activado (para yodo gaseoso) y en agua de lluvia durante los días previos y posteriores al accidente. El yodo-131 ya se midió en su momento en estas muestras, donde aparecía por la catástrofe nuclear. Normalmente los valores no son detectables. Hoy en día ya no es posible detectar el yodo-131 en estas muestras por su corta semivida.

La primera detección de yodo-131 después del accidente de Fukushima en España se tomó en filtros de alto volumen en Sevilla durante el período del 14 al 21 de marzo, seguido de Cáceres y Barcelona.

Más información en la web de la SINC

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Ciencia Andaluza: Nuevo equipo portátil de rayos X para analizar el patrimonio cultural

Ciencia Andaluza Rayos X
Ciencia Andaluza Rayos X

 

El Centro Nacional de Aceleradores, de la Universidad de Sevilla, ha puesto en marcha el primer equipo de microfluorescencia de rayos X confocal de España y el segundo del mundo dedicado al análisis no destructivo de cuadros y otros elementos del patrimonio histórico. Es un dispositivo portátil que permite distinguir in situ las capas pictóricas de una obra, así como entender mejor la técnica pictórica de su autor.

El desarrollo de técnicas no destructivas y no invasivas está presentando una gran evolución en los últimos años a la hora de estudiar obras de arte y el patrimonio cultural. Además, si los equipos son portátiles se pueden llevar estas técnicas a los propios museos, evitando el traslado de las obras a los laboratorios.

Ahora el Centro Nacional de Aceleradores, en Sevilla, ha diseñado un equipo µXRF-CONCHA, es decir, de microfluorescencia de rayos X confocal para el análisis del patrimonio cultural (Micro X-Ray Fluorescence Confocal for Cultural Heritage Analysis, en inglés), que obtiene datos sobre la composición química de una obra con la calidad e información propia de técnicas invasivas, pero sin la necesidad de tomar muestras.

 

Más información en la web del CNA de Sevilla

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Foto:  Wikipedia