#Cádiz Investigadores de la UCA participan en un proyecto de la NASA que agilizará la selección de futuros astronautas

Fotografía: NASA
Fotografía: NASA

Desde el departamento de Psicología se trabajará en analizar en profundidad los aspectos culturales emocionales y psicosociales que puedan influir en el comportamiento de las tripulaciones de próximas misiones espaciales

La National Aeronautics and Space Administration (NASA) ha puesto en marcha un importante proyecto internacional, coordinado desde la Universidad de Pensilvania a través del doctor David F. Dinges, que tiene como objetivo la creación de un Specialized Center of Research (NSCor), es decir, un centro especializado de la NASA, donde está previsto que se estudien biomarcadores y factores de riesgos relacionados con la adaptación y resiliencia en ambientes análogos de futuras misiones espaciales tripuladas.

En otras palabras, en este espacio se estudiarán aspectos emocionales y psicosociales de sujetos que van a permanecer durante un tiempo aislados en tres instalaciones diferentes para ayudar a crear diversos perfiles que facilite y agilice la selección de futuros astronautas. Para ello, se ha constituido un grupo de investigadores multidisciplinar que pertenecen a distintas instituciones tales como la NASA (Johnson Space Center), las universidades de Pensilvania, Harvard y Pittsburgh, dos laboratorios privados de EE.UU. (Draper Laboratory y Wyle Labs), la Agencia Espacial Alemana (DLR), diversas universidades alemanas, la Estación Antártica Alemana – Neumayer III y la Universidad de Cádiz.

La participación de la UCA en este trabajo ha sido posible gracias a la labor previa realizada por el doctor Gabriel González de la Torre, del departamento de Psicología y miembro del grupo de investigación de Inteligencia Emocional (HUM-843), quien ha participado anteriormente en proyectos I+D+i similares como Mars 500 y se encargará, durante los próximos cuatro años, de “analizar las diferencias culturales existentes entre los sujetos que participen en este estudio y en ver cómo éstas les afectan en el rendimiento y aspectos emocionales. Y es que en este proyecto habrá sujetos alemanes y americanos, quienes a su vez serán de diverso origen cultural”, como indica el profesor González de la Torre. “Queremos ver si el tema cultural influye en la convivencia entre ellos y en su rendimiento, por lo que evaluaremos todos los factores psicológicos que afecten a este aspecto de las personas que van a estar en ambientes de aislamiento durante este trabajo”, matiza el investigador de la UCA.

La finalidad de este estudio es encontrar biomarcadores que ayuden a seleccionar a aquellos sujetos que tienen un perfil más idóneo para misiones de larga duración, donde tienen que convivir en un espacio pequeño, en un ambiente de mucho estrés y con gente de diferente origen.

 

Estación Antártica Alemana Neumayer.
Estación Antártica Alemana Neumayer.

Para ello, está previsto que se lleven a cabo tres experimentos donde se aislarán a tres grupos de personas distintas. El primero de ellos se llevará a cabo en ICARUS, una instalación subterránea que está ubicada en la Universidad de Pensilvania y en la que se encerrará a varias personas durante unos días simulando una misión espacial. En este lugar, los sujetos estarán sometidos a diferentes pruebas y mediciones. El segundo ambiente, será HERA, un simulador que tiene la NASA en Houston, en el que se imita el interior de una nave espacial que hipotéticamente iría a Marte. En ella, se aislará también durante un tiempo a un grupo de personas al que se someterá a diferentes pruebas y exámenes psicológicos. Por último, está previsto que el tercer ambiente sea la Estación Antártica Alemana – Neumayer III, donde estarán diversos científicos alemanes realizando una serie de pruebas en un ambiente de aislamiento total.

El análisis de los datos obtenidos se llevará a cabo a través de reuniones periódicas en EE.UU. y, de forma muy especial, gracias al intercambio de datos constante que realizará entre todas las instituciones implicadas en el proyecto. “Uno de los problemas que podemos encontrarnos en relación con la ejecución de este trabajo es de carácter económico. La NASA, en estos proyectos  habitualmente no financia directamente a entidades que no son norteamericanas, por lo que nosotros necesitamos tener nuestros propios recursos económicos para poder desarrollar nuestra parte del proyecto”, como explica González de la Torre. Por ello, desde el departamento de Psicología de la UCA se ha solicitado financiación dentro de la última convocatoria del Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica (Plan Nacional de I+D+i) y ya se está trabajando activamente en la búsqueda de distintas alternativas para sufragar los gastos derivados de esta investigación. El doctor de la Universidad de Cádiz ha conformado para tal objetivo un equipo internacional con expertos de nuestra propia Universidad, Europa y Estados Unidos.

Este proyecto “tiene también una serie de conclusiones aplicables en nuestro día a día aquí en la Tierra”, como subraya Gabriel González de la Torre. “Por ejemplo, establecer biomarcadores relacionados con el hecho de vivir en aislamiento, bajo una situación de estrés alto, puede ayudar a personas que por diversos motivos viven de esta forma (ya sea por intervención en desastres, tripulaciones aeronáuticas o militares y en enfermedades crónicas) a la hora de desarrollar métodos de autoevaluación donde el sujeto, que no tiene un médico o un psicólogo cerca, pueda ser capaz de ver cómo se encuentra él o ella misma y si tiene algún problema que necesite de atención. Estos sistemas de autoevaluación podrían establecerse a través de aplicaciones móviles y biosensores o a través de diversos formatos accesible para estas personas, entre otras cosas”, tal y como concluyen desde la UCA.

Más información en la web de la Universidad de Cádiz.

 

#Cádiz Científicos de la UCA participan en la XXX Campaña Antártica Española durante el verano austral

Antártida
Antártida

Investigadores del Laboratorio de Astronomía, Geodesia y Cartografía de la Universidad de Cádiz han participado en la XXX Campaña Antártica Española, que se ha desarrollado durante el verano austral. Sus estudios se han centrado en el registro de información y mantenimiento de las series históricas geotérmicas, geodésicas y oceanográficas en las islas Decepción y Livingston.

El doctor Manuel Berrocoso Domínguez es el coordinador en la UCA de este trabajo y ha realizado investigaciones en el continente helado desde las primeras campañas españolas. A partir del año 2000, y ya en la Universidad de Cádiz, ha liderado distintos proyectos de investigación y acciones complementarias de forma ininterrumpida hasta la actualidad. Así, la Universidad de Cádiz ha completado este año su decimoséptima participación en una Campaña Antártica, consolidándose como una de las instituciones más activas en el ámbito nacional en cuanto a investigación en la zona.

A lo largo de esta edición, los cinco investigadores de la UCA involucrados han trabajado en el mantenimiento de las series geodésicas, que suponen unos registros de inmenso valor científico, puesto que se vienen obteniendo datos GNSS-GPS de distintas estaciones desde el inicio de la puesta en marcha de este sistema, que coincidió con las primeras campañas antárticas españolas.  Las otras series de datos registradas, geotérmicas y oceanográficas, son más recientes y han ayudado a obtener información continua desde hace varios años, lo que facilita que el análisis comparativo de estos datos permita evaluar la variabilidad del nivel del mar y su posible efecto en el cambio climático.

La mayoría de las actividades del grupo, constituido por Amós de Gil Martínez y Mª del Carmen Soto Mellado, en la primera fase de la campaña, Miguel Ángel Jiménez Tenorio, en una fase intermedia, y Belén Rosado Moscoso y Águeda Vázquez López-Escobar, en la segunda fase, se han realizado en la isla Decepción, donde se encuentra ubicada la base española Gabriel de Castilla.

Decepción es uno de los dos volcanes emergidos activos que hay en la Antártida. Los datos obtenidos se utilizan fundamentalmente para el estudio del volcán en dos aspectos: el primero de ellos, centrado en contribuir a la vigilancia de la actividad volcánica, que se realiza en tiempo real o casi real, al objeto de prevenir una posible reactivación y contribuir así a la seguridad del personal allí destacado. Y un segundo aspecto, basado en el seguimiento de la actividad volcánica, unos estudios que se realizan “a posteriori”, elaborando modelos del comportamiento volcánico a partir del parámetro “deformación superficial”.

Más información en la Universidad de Cádiz.