#Málaga Tres jóvenes investigadores estudian la germinación y el crecimiento de plantas en la Luna

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Investigadores – Foto Universidad de Málaga

Nunca se ha sembrado una planta en la Luna. Hasta ahora. Y es que tres jóvenes investigadores malagueños han propuesto un experimento revolucionario para estudiar la germinación y el crecimiento de vida vegetal en gravedad lunar.

Se trata de ‘Green Moon Project’, una idea que emana de los estudiantes de la UMA Gonzalo Moncada, biólogo; y Julián Serrano, ingeniero de la Energía; junto a José María Ortega, que está terminando el grado de ingeniería Aeroespacial en la UCA; y que ha quedado entre los 15 finalistas del programa ‘Lab2Moon’, dentro de la competición ‘Google Lunar X Prize’, que, a finales de año, enviará la sonda lunar india HHK 1 con el experimento ganador, finalmente, logrado por el equipo italiano ‘Space4Life’, que presentó un escudo de cianobacterias para ver cómo interaccionaba con la radiación cósmica y solar procedente del espacio.

El prototipo ideado por los científicos malagueños fue seleccionado de entre 3.400 propuestas procedentes de todo el mundo para presentar su trabajo, junto a otros 25, ante un comité evaluador en la India hace unas semanas, consiguiendo posicionarse entre los 15 primeros y siendo los únicos representantes de nuestro país.

El experimento ‘Green Moon Project’ propone llevar semillas a la Luna para ver si es posible su supervivencia, y estudiar cómo afecta la gravedad lunar, seis veces menor que la terrestre, en el crecimiento de la planta y cómo estas realizan la fotosíntesis sin luz natural.

La hipótesis que estos jóvenes mantienen es que, a menor gravedad, mayor crecimiento, ya que el transporte de nutrientes por dentro del tallo hasta las hojas es más fácil; y el objetivo demostrar la posibilidad de que la luna sea una base de alimentación y permita, algún día, la supervivencia del ser humano, a través de su propia producción vegetal.

“Nunca antes se ha realizado ningún experimento de cómo sería la germinación de una planta en la Luna. Nosotros nos hemos inspirado en el proyecto ‘Moon Village’, de la Agencia Espacial Europea (ESA), el cual nos ha servido de guía e inspiración para la definición de nuestro concepto, la maduración de la idea y la construcción del prototipo”, explica el investigador José María Ortega.

Asesoramiento de la UMA

Para el diseño de este prototipo, estos tres científicos de 23 años, han contado con el asesoramiento de la Universidad de Málaga. En concreto, el Departamento de Biología Vegetal ha sido el responsable de ceder las semillas Arabidopsis Thaliana, que crecerán dentro de una cápsula que trata de asemejarse lo máximo posible al suelo lunar.

“Para ello empleamos simulante de regolito lunar JSC-1ª y realizamos la prueba de germinación de semillas de lentejas, que brotaron después de haber estado 48 horas a -16ºC en la Tierra. De esta forma garantizamos que, en caso de haber sido los seleccionados para ir a la Luna, las semillas habrían germinado correctamente una vez que la trampilla se hubiera activado al estar sobre su superficie”, aclara Ortega.

“Tres LEDs de colores azul, rojo y rojo lejano permitirían que dentro del prototipo diseñado pudiera darse esta germinación de las semillas y la posterior fotosíntesis gracias a esos colores dentro del espectro lumínico. Según lo estudiado, con ello conseguiríamos suplir todo el espectro proporcionado por el Sol y haríamos que el experimento fuera exitoso”, continúa.

Igualmente, la Escuela de Ingeniería Industrial de la UMA les ha apoyado económicamente y ha colaborado para realizar la estructura de la cápsula. Una verdadera obra de ingeniería construida con aluminio e impresos en 3D para evitar los adhesivos, que con las temperaturas extremas de la luna podrían contaminar la muestra.

También, desde el Departamento de Tecnología Electrónica de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Telecomunicación han aportado su grano de arena con la programación de la placa Intel Edison, el ordenador de a bordo y su programación.

Asimismo, han contado con el apoyo de geólogos, biólogos, ingenieros industriales e ingenieros de telecomunicaciones de la Universidad, así como con el respaldo económico de la empresa malagueña que fabrica paneles solares para satélites y microsatélites: DHV Technology. El Centro de Astrobiología del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (CSIC), la empresa InnoPlant, vinculada a la Universidad de Granada, e incluso, la Agencia Espacial Europea, han sido otros de los colaboradores.

Hacia una especie interplanetaria sostenible, ese es el futuro que proponen estos tres jóvenes investigadores malagueños que, aunque han estado casi a punto de llegar a la luna, tienen los pies muy en la tierra. Y pisan fuerte.

Más información en la Universidad de Málaga.

 

#Córdoba: Agrónomos de la UCO diseñan un sistema para ajustar la dosis de plaguicidas en el olivar

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‘Nunca es mal año por mucho trigo’, dice el refranero agrícola y explica el Instituto Cervantes que en el campo siempre se ha entendido que “la abundancia de cosas útiles no causa perjuicio”. Esa premisa ha presidido las labores agrícolas durante siglos. Así si había que abonar o tratar cualquier enfermedad, mejor pecar por exceso que por defecto. Para combatir insectos, roedores, gusanos, hongos o malas hierbas no convenía ser cicateros. Y así, con el argumento de la efectividad, se estigmatizó como tacaños a quienes trataron de poner algo de sentido al uso de plaguicidas. Un pecado, el del exceso, que ha llevado a la agricultura a pagar una penitencia en forma de contaminación ambiental, que las administraciones tratan de frenar con una dura normativa que regule el uso de este tipo de productos en la agricultura.

Así, en la UE están regulados el tipo de productos y el manejo de los mismos gracias a un cuerpo legislativo que obliga, por ejemplo, a controlar el estado de las máquinas utilizadas por los agricultores a la hora de tratar las enfermedades de sus cultivos y a etiquetar correctamente aclarando la dosis máxima de producto permitida. No obstante, uno de los mayores retos es el de adaptar la dosis de los productos a la morfología de los árboles. El sector fitosanitario apoya el uso de  estándares para calcular los volúmenes de líquido a pulverizar con sus productos. Lo hacen utilizando cálculos geométricos que tienen en cuenta parámetros geométricos propios de los cultivos en seto o espaldera, muy útiles a las necesidades del norte y centro de Europa pero que no resultan eficaces en el caso de los cultivos frutales mediterráneos donde, a diferencia de lo que ocurre en aquellas latitudes, los árboles mayoritariamente se plantan de forma aislada.
Por eso, investigaciones como la desarrollada por el grupo de “Mecanización y Tecnología Rural” de la Universidad de Córdoba, en colaboración con la unidad de Mecanización Agraria de la¿qué Universidad es?, están logrando un importante impacto en el ámbito científico y en el agronómico. Concretamente, el grupo que dirige el profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y de Montes Jesús Gil Ribes ha logrado determinar la relación óptima entre el volumen de producto aplicado y la geometría de los árboles para el olivar, evitando el cálculo hecho por los agricultores sin  base científica o técnica.  Para conseguirlo, los investigadores Jesús Gil, Gregorio Blanco, Antonio Miranda, Andrés Cuenca y Alberto Godoy se centraron en el volumen de copa de los árboles. Ensayaron con seis volúmenes diferentes en el laboratorio (figura 1) y seleccionaron los tres que dieron los mejores resultados para llevarlos al experimento de campo (figura 2). Utilizando trazadores –colorantes para ver hasta dónde llegaba el producto- y volúmenes de aplicación diferentes concluyeron que la relación más adecuada, la que logra una mayor cobertura, homogeneidad,  penetración en el árbol y reducción de la dosis, es de 0,12 litros por cada metro cúbico de copa. Los resultados fueron publicados en la revista Science of The Total Enviroment y están siendo transferidos al sector agroalimentario –tanto a los fabricantes de  equipos como a los olivareros-. Al fin y al cabo, el uso de productos fitosanitarios supone entre el 10 y el 15 por ciento de los costes totales de cualquier explotación agrícola, y todo lo que suponga ahorrar económica y ambientalmente acabará registrado como beneficio que, como ya se sabe, “moneda ahorrada, moneda ganada”.
Miranda-Fuentes A, Llorens J, Rodríguez-Lizana A, Cuenca A, Gil E, Blanco-Roldán GL, Gil-Ribes J. ‘Assessing the optimal liquid volume to be sprayed on isolated olive trees according to their canopy volumes’. Sci Total Environ. 2016 Oct 15; 296-305. 2016 Jun 11.

‘Nunca es mal año por mucho trigo’, dice el refranero agrícola y explica el Instituto Cervantes que en el campo siempre se ha entendido que “la abundancia de cosas útiles no causa perjuicio”. Esa premisa ha presidido las labores agrícolas durante siglos. Así si había que abonar o tratar cualquier enfermedad, mejor pecar por exceso que por defecto. Para combatir insectos, roedores, gusanos, hongos o malas hierbas no convenía ser cicateros. Y así, con el argumento de la efectividad, se estigmatizó como tacaños a quienes trataron de poner algo de sentido al uso de plaguicidas. Un pecado, el del exceso, que ha llevado a la agricultura a pagar una penitencia en forma de contaminación ambiental, que las administraciones tratan de frenar con una dura normativa que regule el uso de este tipo de productos en la agricultura.

 

Más información en la Universidad de Córdoba.

 

 

Ciencia Andaluza: Investigaciones en vitinicultura en el Centro IFAPA Rancho de la Merced en Jerez

Vídeo del programa Tierra y Mar de Canal Sur sobre las investigaciones en vitivinicultura en el Centro IFAPA Rancho de la Merced, en Jerez de la Frontera (Cádiz)

 

Sin Ciencia no hay futuro. Defiende la Ciencia Andaluza #CienciaAndaluza

Ciencia Andaluza: El mijo estaba presente en la dieta de poblaciones europeas hace 2100 años

 

 

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Fotografía:  Wikipedia

La domesticación de una planta no implica necesariamente su uso para la alimentación humana. Puede ser empleada como pienso para el ganado. Ocurre en la actualidad con el mijo, uno de los primeros cereales en ser cultivados, que se usa generalmente como alpiste. Domesticado en Asia hace 10.000 años y llegado a Europa gracias a las tribus nómadas, no había mucha constancia de su uso como alimento humano en la Prehistoria en este continente. Un estudio de las universidades de Granada (UGR), Córdoba (UCO) y el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (IATC, CSIC-UGR) revela ahora la presencia de la planta en la dieta de poblaciones europeas a través de un estudio del colágeno en los huesos de una comunidad celta del norte de Italia de hace 2.100 años.

En la necrópolis de Seminario Vescovile, en Verona, se conservan un mínimo de 174 esqueletos en buen estado de preservación, en su mayoría de niños. Corresponden a una tribu de galos cisalpinos, que ocupó el valle del Po entre el tercer siglo y el primero antes de nuestra era y antes de la conquista romana. La región era propicia para el cultivo del mijo (Panicum miliaceum) y algunas fuentes de la Antigüedad aluden a su uso en la dieta local. Así, Plinio el Joven afirmaba que, en esta llanura agrícola “de gran abundancia”, el mijo se empleaba para preparar harina para pan o consumirlo en caldos. Sin embargo, a pesar de sus escritos, no había pruebas documentales. La principal evidencia arqueológica para conocer si un alimento era usado en una época determinada es la presencia de semillas o otros restos en vasijas y útiles de cocina, pero en el yacimiento no había ningún resto orgánico del cereal.

El equipo multidisciplinar, compuesto por investigadores forenses de la UGR, prehistoriadores de la UCO y biogeoquímicos del IACT, pensó en una alternativa. En el colágeno de los huesos quedan restos de un compuesto de cuatro átomos de carbono. Esta molécula es propia de plantas, precisamente denominadas C4, ya que lo emplean en un tipo de ruta para la fotosíntesis. Este grupo incluye herbáceas como el maíz, el sorgo y el mijo. Las plantas C4 son típicas de climas cálidos. De hecho, la presencia de estos cultivos en Europa se reduce al sudoeste continental, en países como España, Italia, Francia y Portugal.

 

Más información en la Universidad de Córdoba.

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Ciencia Andaluza: Lodos de depuradora pueden mejorar el crecimiento del maíz

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Investigadores de las universidades de Sevilla y Córdoba han comprobado la eficacia de biofertilizantes, obtenidos a partir de lodos de depuradora, en la mejora de la producción y calidad del maíz cuando son suministrados sobre la planta y hoja del cultivo. En concreto, la aplicación de esta enmienda, aumenta el rendimiento del cultivo un 17% e incrementa las proteínas del grano un 30%.

Como explica a la Fundación Descubre Manuel Tejada, del grupo de investigación ‘Edafología Ambiental’ de la Universidad de Sevilla, se ha constatado que cuando el compuesto orgánico se aplica por este procedimiento existe una repercusión positiva en la nutrición de la planta, lo que influye en la producción y calidad de la cosecha. Por el contrario, cuando se aplica al suelo no se aprecian mejoras significativas.

Los resultados, publicados en la revista European Journal of Agronomy con el título ‘Use of biofertilizers obtained from sewage sludges on maize yeld’, han revelado que las sustancias  orgánicas que contiene este biofertilizante permiten que la planta pueda absorber mejor los nutrientes y de esta forma facilitar su crecimiento.

Para la obtención del biofertilizante se introducen los lodos, procedentes de aguas residuales de depuradora, en un biorreactor o recipiente que mantiene un ambiente biológicamente activo, donde en condiciones óptimas de pH y temperatura, así como con el uso de determinadas enzimas, se transforma el lodo en un compuesto orgánico muy rico en proteínas de bajo peso molecular – como los aminoácidos –  , fácil y rápidamente asimilables por la planta.

“Con este trabajo conseguimos constatar la efectividad de un biofertilizante elaborado a partir de lodos y revalorizar un residuo que incrementa cada año y no encuentra nuevas vías de aplicación”, afirma el científico de la Universidad de Sevilla.

Más información en la web de la Universidad de Sevilla

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Foto: pixabay

Ciencia Andaluza: Ifapa La Mojonera coopera en el desarrollo hortícola de la región chilena de Arica y Parinacota

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A raíz de una visita del Secretario Regional Ministerial de la Región de Arica y Parinacota en  Chile, Miguel Saavedra, a las instalaciones de IFAPA La Mojonera en septiembre de 2015, en la que estuvo acompañado por el Delegado Territorial de Agricultura José Manuel Ortíz, se inició una fructífera colaboración a través de la organización de un ciclo de videoconferencias temáticas desde el Centro de La Mojonera, que han versado sobre aquellos aspectos sobre los que el Ministerio de Agricultura chileno ha manifestado su interés, especialmente en lo que respecta a la eficiencia en el uso del agua de regadío.
Esta cooperación se ha culminado con un viaje a la región de Arica y Parinacota del director de IFAPA La Mojonera, Salvador Parra, y del Técnico Especialista y Coordinador Regional del Servicio de Asesoramiento al Regante, Rafael Baeza, que durante una semana han desarrollado una intensa agenda de trabajo, tanto de visitas a campo como de reuniones y ponencias, todo ello bajo la coordinación de Miguel Saavedra y la cofinanciación del Nodo Agroexportador de la Corporación de Fomento Productivo de Chile (CORFO). La transferencia de conocimiento se ha centrado en la explicación del desarrollo del modelo Almería, especialmente en los aspectos tecnológicos y de comercialización, y específicamente en la eficiencia de uso de la fertirrigación y la gestión del agua de riego con fuentes no convencionales, tales como el agua desalada o las aguas regeneradas.
La región de Arica, la más norteña de Chile, fronteriza con Perú, tiene unas condiciones climáticas excepcionales para el desarrollo de los cultivos hortícolas a lo largo de todo el año, con temperaturas y vientos suaves, aunque con un limitante muy importante como es la escasez extrema de precipitaciones.
Durante la estancia, se han visitado las zonas productivas de los Valles de Azapa y Lluta, pequeños agricultores de la zona de Pampa Concordia y se han inspeccionado las obras hidráulicas del entubamiento del canal de Azapa. Asimismo, se mantuvieron reuniones con la directiva de Agrícola del Norte (AGRONOR), con la Asociación Gremial de Agricultores del Valle de Lluta, con funcionarios de la Comisión Regional de Riego y especialmente significativo fue la presentación ante la Federación de Agricultores de la Zona Norte (FEDENOR) a la que asistieron más de 400 agricultores. 
A nivel educativo, Salvador Parra y Rafael Baeza impartieron ponencias en la Escuela de Agronomía de la Universidad de Tarapacá, en el Centro de Formación Técnica (CFT) de la misma Universidad, y en las Áreas de Agropecuaria de las Universidades de Santo Tomás y Arturo Prats.
Los expertos de IFAPA fueron entrevistados por varios medios de comunicación, entre ellos Arica TV, Morrovisión, Radio Cappissima y el Diario La Estrella de Arica.
Más información en la web del IFAPA
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Ciencia Andaluza: La Junta destina 581.000 euros a investigación para mejorar la rentabilidad y sostenibilidad del cultivo de tropicales

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La Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural va a destinar 581.000 euros a un nuevo programa de investigación y transferencia tecnológica en cultivos tropicales para impulsar la mejora de la rentabilidad y sostenibilidad. Así lo ha anunciado en Málaga la consejera, Carmen Ortiz, que ha explicado que “se trata de cuatro proyectos dedicados a la investigación, experimentación y transferencia tecnológica con el objetivo de buscar soluciones a los problemas técnicos que preocupan a este sector”. El programa se desarrollará en el centro que el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (Ifapa), dependiente de la Consejería, tiene en Churriana, en la capital malagueña.
En concreto, estas actuaciones, que se desarrollarán hasta 2018, tienen como objetivo conseguir una mayor rentabilidad y sostenibilidad; avanzar en la experimentación y transferencia de control biológico e integrado control biológico e integrado de plagas y enfermedades en este tipo de cultivos; y la integración de diferentes tecnologías para lograr una gestión sostenible del estrés hídrico. Por último, se dirigirá también al análisis de elementos como el oxígeno y el hidrógeno en mango y aguacate para su diferenciación geográfica, como apoyo a la propuesta de Denominación de Origen Protegida para estas producciones típicas de la costa tropical de Granada y de Málaga.
Carmen Ortiz ha destacado el potencial de estas provincias andaluzas en el cultivo de tropicales, gracias al clima mediterráneo, que permite que Andalucía sea la mayor zona productora de estas frutas en Europa. Málaga y Granada suman alrededor de 16.000 hectáreas de cultivo de aguacate, mango, chirimoya y níspero, con una producción cercana a las 150.000 toneladas, que alcanzan un valor superior a 160 millones de euros.
Más información en la web del IFAPA.
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Foto: IFAPA

Ciencia Andaluza: Técnicas forenses para controlar el fraude en el aceite de oliva

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El ácido desoxirribonucleico (ADN) es un carné de identidad. Cada ser vivo tiene uno totalmente diferente. Ocurre entre las personas, pero también en el reino vegetal, y entre ellas, en las plantas que sirven de alimento. Identificar el ADN en una comida ayuda a controlar la calidad de la misma. Sin embargo, el aceite de oliva virgen presenta un problema. Dado que el ADN se disuelve en agua y no en lípidos, el aceite de oliva contiene pocas moléculas de esta cadena de información genética. Un equipo de la Universidad de Córdoba (UCO; Leticia Ayllón Egea y Gabriel Dorado Pérez) y del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC; Pilar Hernández Molina) ha usado una técnica forense para cuantificar de forma absoluta el ADN presente en el aceite de oliva virgen. La investigación persigue el objetivo final del desarrollo de un método de trazabilidad que ayude tanto a la certificación de calidad y denominación de origen, como a la identificación de posibles fraudes en el ámbito alimentario.

 

Además de escaso, el ADN está muy fragmentado en el aceite de oliva. “Por suerte, como el aceite de oliva virgen es el zumo de una fruta, contiene gotas de agua de tamaño microscópico en las que se disuelve el ADN de dicha fruta”, explica el catedrático de Bioquímica y Biología Molecular Gabriel Dorado Pérez, investigador responsable del grupo de investigación AGR-248 (Biotecnología Agroalimentaria), del Plan Andaluz de Investigación, Desarrollo e Innovación (PAIDI) que ha llevado a cabo este desarrollo tecnológico.

 

Más información en la Universidad de Córdoba.

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Ciencia Andaluza: Ifapa estrecha su colaboración con Chile en materia de transferencia del conocimiento en horticultura protegida

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Una delegación chilena compuesta de 32 personas han viajado esta semana a Almería para conocer de cerca los avances en horticultura de invernadero. Esta delegación ha estado formada por profesionales, técnicos y agricultores y por 10 jóvenes ingenieros en agronomía que realizarán además una estancia de tres meses invitados por la empresa New Growing Sistems (NGS). Estos diez jóvenes pertenecen a la Universidad Santo Tomás, a la Universidad Arturo Prat, a la Universidad de Tarapacá y al Centro de Formación Técnica de la UTA.
La organización del viaje estuvo a cargo del Secretario Regional del Ministerio de Agricultura de la región de Arica y Parinacota (Chile), Don Miguel Saavedra y el representante de la empresa NGS en Chile, el ingeniero agrónomo Don Ángel Astorga.
Este viaje es la culminación de una relación de trabajo a lo largo de este pasado año con el Centro IFAPA de La Mojonera, donde a través de un ciclo de videoconferencias temáticas coordinadas por Don Salvador Parra, director del Centro, se han tratado cuestiones como la formación y la transferencia, el uso eficiente del riego, la comercialización y las certificaciones de calidad
Don Miguel Saavedra indicó que “este viaje es el resultado de una muy buena relación de colaboración con la Provincia de Almería, que se ha desarrollado con el fin de fortalecer la agricultura regional, tanto en materia de transferencia tecnológica como en la formación de profesionales del área agrícola en alta tecnología, en la cual Almería es líder”. El señor Saavedra señaló asimismo que “frente a la crisis hídrica que vive la región es fundamental capacitar a los agricultores y agricultoras en sistemas más eficientes y productivos, como es el NGS, modelo innovador y de alta tecnología altamente conveniente, ya que ocupa el 50% del  agua que se utiliza en un cultivo tradicional, con lo que el productor puede potencialmente duplicar la superficie de cultivo y, a la vez, aumentar la productividad del cultivo, permitiendo obtener un producto más inocuo y saludable con menor carga de pesticidas,  aprovechando las condiciones  para producción en contra estación, que tiene la región”.
Para Doña Janeth Cacxi Quispe, una de las jóvenes que realizará una estancia, e Ingeniero en Ejecución agropecuaria de la Universidad Santo Tomás.“esta oportunidad es realmente única y enriquecedora. El hecho de conocer en terreno la agricultura de Almería, los invernaderos inteligentes, el innovador sistema NGS, el sistema de comercialización de sus productos y poder traer esa experiencia a nuestros valles, sin duda será un gran aporte al desarrollo de nuestra agricultura y nuestra región”.
La idelegación chilena fue recibida en el Centro IFAPA La Mojonera por el  Presidente de IFAPA, Don Jerónimo Pérez, el Delegado Territorial de Agricultura, Don José Manuel Ortíz, y el Director del Centro, Don Salvador Parra. Tuvieron la oportunidad de compartir la jornada del “Café con Ciencia” con jóvenes de institutos de la provincia, y posteriormente de conocer las principales líneas de trabajo del centro de investigación, especialmente aquellas relacionadas con la eficiencia en el uso de la fertirrigación y el control biológico.
Fuente: IFAPA
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Ciencia Andaluza: Las mallas anti-insectos condicionan el microclima de los invernaderos

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Investigadores del Centro de Investigación en Agrosistemas Intensivos Mediterráneos y Biotecnología Agroalimentaria de la Universidad de Almería (CIAIMBITAL) han realizado un estudio que proporciona nuevos datos sobre el efecto que las características aerodinámicas de las mallas anti-insectos tienen en el microclima de los invernaderos. En él, recomiendan utilizar aquellas que sean de gran porosidad, pero que estén confeccionadas con un elevado número de hilos de pequeño diámetro. De esta manera, las mallas garantizan el efecto de barrera física al paso de insectos al tiempo que permiten la circulación óptima del aire en el interior del invernadero.

Los resultados de este trabajo han sido publicados en la revista Sensors bajo el título ‘Wind Tunnel Analysis of the Airflow through Insect-Proof Screens and Comparison of Their Effect When Installed in a Mediterranean Greenhouse’. Un artículo en el que explican cómo, además de a la porosidad, el diámetro de los hilos que conforman la malla y la tensión de los mismos, causan variaciones importantes en la caída de la presión del aire.

 

Más información en la fuente de la noticia: Ana Soria / Fundación Descubre

Foto: Wikipedia Crédito autor: De Caroline Culler (User:Wgreaves) – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=40453228