#Córdoba: Las malas hierbas aprenden a defenderse del glifosato

Maiz RR
By Maggilautaro (Own work) [CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons (Efectos del glifosato en maíz)

Un grupo de investigación de la UCO descubre por qué un tipo de maleza que causa graves problemas al olivar y a los cultivos de cítricos resiste a uno de los herbicidas más utilizados
Ya se conoce científicamente por qué uno de los herbicidas más usados en los campos de olivar y cítricos de España y, sobre todo, en la comunidad andaluza, apenas afecta a la especie Lolium rigidum, una de las malas hierbas más problemáticas para estos cultivos y que le roba el sueño a más de un agricultor.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Córdoba, liderados por el catedrático de Química Agrícola y Edafología Rafael A. De Prado, ha conseguido descubrir que un biotipo de Lolium rigidum es resistente a un  herbicida de gran uso en los cultivos, el glifosato. Esa resistencia se debe a que, al ser aplicado dicho herbicida sobre este tipo de mala hierba, el glifosato se absorbe y se mueve poco con respecto al biotipo susceptible.
Desde los años 90, se venía realizando un uso continuado de glisofato, ampliamente usado en campos de olivar y cítricos de toda la geografía española. Esta situación condujo a que este herbicida provocara una presión de selección sobre dos grandes tipos de malezas Lolium rigidum y Conyza spp. Como resultado de tal presión, la primera de estas malas hierbas, ha sido capaz de sobrevivir al tratamiento de glifosato a dosis que debería eliminarla.
Según se detalla en un artículo publicado recientemente en la revista Frontiers in Plant Science este equipo de científicos ha comprobado, mediante el uso de Carbono 14 (14C) y un sistema denominado Fosforo Imager, cómo el glifosato apenas penetra y se mueve dentro de la planta, concluyendo que la no translocación del herbicida es en realidad un mecanismo de defensa de la propia planta. De Prado explica que para llegar a estos resultados realizaron prospecciones, principalmente en olivares de la provincia de Jaén y campos de cítricos en Córdoba, Sevilla y Huelva.
Imitando a los TAC de contraste que se hacen a diario en los hospitales, los investigadores de la UCO aplican sobre las muestras de Lolium rigidum la dosis de campo del herbicida glifosato mezclado con Carbono 14 (14C) y tras 96 horas se toma  una imagen radiográfica de la planta donde comprueban que el glifosato no se transloca por determinadas partes de la mala hierba en cuestión.
Esta investigación de la que da cuenta Frontiers in Plant Science prueba que la resistencia de estas malas hierbas al glisofato no está asociada a acciones humanas ni a fenómenos climatológicos, sino que es algo intrínseco en la planta y responde al planteamiento darwiniano de la adaptación de las especies. El equipo se plantea ahora si este mismo mecanismo se repite en otras plantas y con otros herbicidas.
En este trabajo han participado los investigadores Pablo Fernández, Rafael Domínguez, y el técnico Rafael Roldán y han colaborado los profesores Francisco Barro y Fernando Bastida, del Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC de Córdoba y de la Universidad de Huelva, respectivamente.

Fuente: Universidad de Córdoba.

 

#Almería cFertigUAL, una app para calcular el riego y la fertilización en invernaderos

Invernadero
Invernadero

 

nvestigadores del grupo ‘Automática, Electrónica y Robótica’ de la Universidad de Almería, la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y la Fundación Cajamar han diseñado y desarrollado una aplicación móvil denominada ‘cFertigUAL’ para ayudar a calcular la cantidad óptima de fertilizante y riego necesarios en los cultivos de los invernaderos en Almería.

Ideada para sistemas Android, esta herramienta software permitirá a agricultores y productores, así como también a ingenieros agrónomos e investigadores del sector, hacer un uso más responsable de los recursos existentes. Hasta ahora, los cálculos de riego y de aporte de nutrientes para el suelo se hacían en una tabla a mano o en ordenador. El sistema resulta más preciso y además puede ayudar a reducir el potencial de contaminación del agua subterránea causado por el desecho de fertilizantes. “La concebimos como una guía de trabajo de gran ayuda en el ámbito de la agricultura en invernaderos, donde en la mayoría de los casos el riego es constante y se requiere mayor control. No obstante, también es factible en cultivos convencionales”, explica a la Fundación Descubre Jorge Sánchez, uno de los creadores de cFertigUAL e investigador de la Universidad de Almería.

Esta plataforma, aún en fase de prueba, se divide en dos partes. Por un lado, predice la cantidad de agua perdida por transpiración a través de sensores virtuales. Éstos monitorizan las condiciones del invernadero y a raíz de esta información establece los requisitos de riego. Por otro lado, establece el total de fertilizantes que deben ser aplicados por cada litro de agua.

Para utilizarla, una vez registrado, cada usuario debe indicar las características básicas de los invernaderos o del cultivo sobre el que quiera obtener información: dimensiones, ubicación y orientación, sistemas de riegos o el número de tanques. Tras completar esta fase, se introducen los datos analíticos: el agua de riego, el ph, las características del suelo y del drenaje. Con todos estos parámetros, el programa realiza unos cálculos en tiempo real y escoge una solución nutritiva ideal.

Más información en la fuente de la noticia: Amalia Rodríguez / Fundación Descubre

 

#Málaga Un investigador de la UMA participa en el desarrollo de un nuevo modelo metabólico del maíz

Maíz
Maíz

 

El maíz es la planta más cultivada por la humanidad. En los últimos cien años, su mejora a partir de la obtención de nuevas líneas de maíz ha sido una constante, a la búsqueda de nuevas variedades que permitan la disminución del uso de fertilizantes en su producción.

El investigador del departamento de Biología Molecular y Bioquímica de la Universidad de Málaga Rafael Cañas, de la mano de grupos de investigación franceses, ingleses y estadounidenses, ha estudiado las bases metabólicas y bioquímicas del maíz para encontrar nuevos cultivos que permitan la disminución de abonos químicos.

“A pesar de los avances científicos, la obtención de buenas cosechas sigue dependiendo de la aplicación en los suelos agrícolas de fertilizantes con alto contenido de nitrógeno, lo que supone un impacto negativo en el medio ambiente”, afirma el profesor Rafael Cañas.

Su trabajo supone un paso más, un nuevo modelo metabólico de las hojas del maíz, a partir del estudio de diecinueve líneas diferentes de esta planta, tanto europeas como americanas, que cubren buena parte de su diversidad genética a nivel mundial y que posibilitará una reducción de su dependencia de los fertilizantes.

La prestigiosa revista ‘The Plant Cell’, considerada la primera publicación en plantas a nivel mundial, se ha hecho eco de esta investigación pionera con la publicación de un artículo científico.

El estudio ha sido llevado a cabo en colaboración con el Instituto Jean-Pierre Bourgin del INRA en Versalles (Francia), el Centro Bordeaux-Aquitaine del INRA en Burdeos (Francia), la Universidad de Angers (Francia), el Centro Génétique Quantitative et Évolution/Le Moulon del INRA en Gif-sur-Yvette (Francia), la Universidad de Lancaster (Reino Unido) y la Universidad de Pennsylvania State (EEUU).

El doctor Rafael Cañas es el investigador principal de un  proyecto de investigación concedido por el Ministerio de Economía y Competitividad en el marco del programa de ‘Proyectos de I+D+i para Jóvenes Investigadores’.

Más información en la Universidad de Málaga.

 

#Granada Proponen unas “leyes universales” sobre el tamaño y la biología de las semillas de las plantas

Semillas
Semillas

 

Investigadores de la Universidad de Granada (UGR) han descubierto que los diferentes tipos de semillas que existen han permitido a las plantas adaptarse a los ciclos ambientales a lo largo de la evolución.

De este modo, los científicos han propuesto por primera vez unas “leyes universales” sobre el tamaño y la biología de las semillas, demostrando mediante modelos matemáticos y el análisis exhaustivo de datos de más de 500 especies de plantas que la distribución global de la latencia y el tamaño de las semillas sigue un patrón predecible que depende de las oscilaciones climáticas.

Rafael Rubio de Casas, investigador del departamento de Ecología de la Universidad de Granada, es el autor principal de este trabajo, publicado en la revista New Phytologist.

Las semillas de muchas plantas tienen una propiedad llamada latencia que les permite permanecer en el suelo durante largos periodos de tiempo sin germinar. “Este tipo de semillas es más abundante en zonas templadas que en zonas tropicales. De forma similar, en latitudes elevadas las semillas tienden a ser más pequeñas. Sin embargo, las  razones de estos patrones no están claras”, señala el investigador de la UGR.

Las semillas encapsulan mecanismos mediante los que las plantas sincronizan su crecimiento con los períodos más favorables. Los resultados de Rubio y colaboradores demuestran que las semillas latentes más pequeñas, que pueden permanecer en el suelo sin ser detectadas y esperan para germinar al comienzo de la estación favorable, se adaptan mejor a los ambientes en los que la estación de crecimiento es corta.

“Por el contrario, cuando las condiciones para la germinación y el crecimiento son favorables durante todo el año, son las semillas grandes, capaces de germinar inmediatamente y producir plantones más robustos, las que se adaptan mejor”, destaca Rubio.

A partir de los datos obtenidos en esta investigación, “podemos establecer predicciones sobre las plantas que ocuparán los diferentes hábitats e incluso sobre aquellas que tienen más capacidad de adaptarse a un ambiente particular”, concluye el investigador.

Más información en la Universidad de Granada.

 

#Córdoba Los zahorís del siglo XXI viajan en quad y usan sensores electromagnéticos

18th century dowserAntiguo zahorí
See page for author [Public domain], via Wikimedia Commons

El agua es desde el inicio de agricultura el bien más preciado para quienes se dedican a ella. Localizar acuíferos y conocer la distribución de aguas en un terreno dedicado a cualquier cultivo resulta imprescindible si se pretende garantizar la eficacia del riego y, por tanto, ahorrar un recurso tan valioso como ése. La forma de hacerlo ha ido evolucionando a lo largo de la historia de la humanidad en paralelo al desarrollo tecnológico, aunque sorprendentemente hay una fórmula poco científica y cercana al chamanismo que ha logrado sobrevivir en algunas zonas rurales: el zahorismo. La figura de una persona moviendo una rama en forma de horquilla o un péndulo sobre el terreno tratando de identificar cambios electromagnéticos es aún común en algunas áreas donde no se ven con buenos ojos los sondeos que realizan empresas dedicadas al muestreo de parcelas y que implican la intervención sobre la tierra de cultivo. Por eso, la publicación en Journal of Hidrology de los resultados de un trabajo realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Córdoba, el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (IFAPA), el Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC, el Departamento de Investigación en Geociencias y Prospectiva de Madrid y el Enviromental Microbial and Food Safety de Estados Unidos podría haber encontrado una fórmula tan inocua como el paseo de un zahorí sobre el terreno, pero eficaz como los muestreos.

Concretamente, el trabajo liderado por la investigadora Aura Pedrera, de IFAPA, ha utilizado sensores de inducción electromagnética colocados en un quad y conectados a un sistema de geoposicionamiento. Los sensores midieron un valor a partir del que inferir información sobre la humedad del suelo en diferentes puntos de un terreno y en diferentes momentos. El parámetro fue la conductividad eléctrica aparente (CEa), relacionada con varias propiedades del suelo como la salinidad o la cantidad de nutrientes, y ahora también la humedad. De hecho, el trabajo de este equipo ha logrado avanzar en el uso de la CEa como valor a partir del que establecer patrones que sirvan a los sensores para marcar los lugares en los que se concentra el agua.

Poder monotorizar la humedad en el suelo de una parcela puede agilizar el manejo de cualquier cultivo. Si se tiene información sobre los cambios de humedad se podrán conocer las necesidades de riego de partes concretas de la parcela y en el momento exacto en la que lo necesita. La transferencia de esta metodología a la práctica agrícola no parece especialmente complicada, según los autores del trabajo, por cuanto utiliza tecnología bastante accesible. Sólo hará falta asegurar que el zahorí sepa manejar el quad.

#Córdoba Patólogos de la UCO cercan dos hongos responsables de la seca de ramas en el olivar español y tunecino

Ciencia Andaluza
Olivo

 

Neofusicoccum mediterraneum y Comoclathris incompta son los nombres de los dos hongos que traen de cabeza a los productores de aceituna Gordal sevillana y aunque su denominaciones científicas ni se mencionen en el campo, el efecto de su acción hizo saltar las alarmas hace varios años y provocó la actuación de los patólogos de la Universidad de Córdoba. El grupo de Patología Agroforestal que dirige el profesor Antonio Trapero ha pasado 5 años tratando de entender qué era lo que estaba provocando la seca masiva de ramas en el olivar de Gordal en el sur de España y Túnez. La conclusión, publicada el pasado mes de febrero en la revista Plant Disease, es que son esas especies de hongos citadas y no otras las que están provocando la enfermedad, que afecta a una de las variedades de aceituna de mesa más populares a nivel internacional. No en vano, la producción de gordal a nivel mundial sitúa a España  como gran productor de la aceituna de mesa más apreciada.

El hallazgo supone estrechar el cerco a una patología para la que había más de una treintena de sospechosos. Y es que estudios previos, algunos de ellos realizados en Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda, habían detectado la presencia de otros hongos en los árboles afectados por seca o muerte de ramas. Sin embargo, según aclara el estudio publicado, realizado en plantas vivas y en diferentes momentos del año y no sólo en el laboratorio, el efecto letal sólo lo consigue la acción de esas dos especies cuando entran en las heridas –chancros, según la terminología fitopatológica- provocadas principalmente en el momento de la recolección. El estudio también supone un notable avance en el conocimiento de la susceptibilidad que presentan las principales variedades de aceituna de mesa a estos hongos.

Según explica Trapero, el paso siguiente de los investigadores de la Universidad de Córdoba será seleccionar por su eficacia los  productos fitosanitarios que ya existen en el mercado y que han demostrado su efecto contra hongos similares en otros árboles, de forma que el olivarero pueda tratar sus olivos con ciertas garantías. De momento, los ensayos se han realizado in vitro, por lo que Trapero advierte que habrá que esperar a los resultados en plantas vivas.  En este sentido, el trabajo habitual de los fitopatólogos de la Universidad de Córdoba comprende el estudio del problema sanitario desde su origen, localizando al agente que causa la enfermedad como en el trabajo citado, así como el análisis epidemiológico de la enfermedad, su control y su posible tratamiento.

El grupo de Patología Agroforestal de la Universidad de Córdoba cuenta con un equipo de más de 20 investigadores y tiene en su haber decenas de publicaciones y proyectos nacionales e internacionales relacionados con las enfermedades más conflictivas de cultivos como el olivar, el almendro, el pistacho o el nogal, además de las principales especies forestales del área mediterránea.  Entre las enfermedades que han contribuido a frenar los trabajos de este equipo, en permanente contacto con el sector productivo, se encuentran los repilos y la verticilosis del olivar, ola seca de la dehesa, graves problemas no sólo económicos sino ambientales.

Más información en la Universidad de Córdoba.

 

#Almería Tomate contra el cáncer de cólon

Tomate
Tomate

 

Investigadores del grupo Química de biomoléculas y procesos alimentarios de la Universidad de Almería han confirmado, en líneas celulares in vitro, que los extractos de tomate tienen actividad frente al cáncer de colon. Además, han comprobado que algunas variedades actúan más intensamente que otras frente a la proliferación de las células cancerígenas. El estudio apunta también el beneficio que aporta el aceite de oliva conjuntamente con el tomate.

En el artículo publicado en la revista Journal of the Science of Food and Agriculture titulado ‘Phytochemical composition and in vitro anti-tumour activities of selected tomato varieties’, los investigadores explican cómo ciertos compuestos del tomate, como el licopeno, actúan frente al desarrollo de células tumorales originarias del colon, impidiendo su proliferación.

En el estudio, además, han incluido pruebas donde se ha analizado el efecto conjunto en los cultivos celulares de carotenoides de tomate junto al aceite de oliva. Estos ensayos confirman efectos inhibidores significativamente más altos que los obtenidos a partir de cada uno de ellos actuando por separado. Según estos investigadores, existen muchos compuestos diferentes con acción antitumoral en el aceite de oliva, como los polifenoles, que se suman a la acción de las sustancias bioactivas del tomate.

Más información en la fuente de la noticia: Remedios Valseca / Fundación Descubre

 

#Málaga Tres jóvenes investigadores estudian la germinación y el crecimiento de plantas en la Luna

Ciencia Andaluza
Investigadores – Foto Universidad de Málaga

Nunca se ha sembrado una planta en la Luna. Hasta ahora. Y es que tres jóvenes investigadores malagueños han propuesto un experimento revolucionario para estudiar la germinación y el crecimiento de vida vegetal en gravedad lunar.

Se trata de ‘Green Moon Project’, una idea que emana de los estudiantes de la UMA Gonzalo Moncada, biólogo; y Julián Serrano, ingeniero de la Energía; junto a José María Ortega, que está terminando el grado de ingeniería Aeroespacial en la UCA; y que ha quedado entre los 15 finalistas del programa ‘Lab2Moon’, dentro de la competición ‘Google Lunar X Prize’, que, a finales de año, enviará la sonda lunar india HHK 1 con el experimento ganador, finalmente, logrado por el equipo italiano ‘Space4Life’, que presentó un escudo de cianobacterias para ver cómo interaccionaba con la radiación cósmica y solar procedente del espacio.

El prototipo ideado por los científicos malagueños fue seleccionado de entre 3.400 propuestas procedentes de todo el mundo para presentar su trabajo, junto a otros 25, ante un comité evaluador en la India hace unas semanas, consiguiendo posicionarse entre los 15 primeros y siendo los únicos representantes de nuestro país.

El experimento ‘Green Moon Project’ propone llevar semillas a la Luna para ver si es posible su supervivencia, y estudiar cómo afecta la gravedad lunar, seis veces menor que la terrestre, en el crecimiento de la planta y cómo estas realizan la fotosíntesis sin luz natural.

La hipótesis que estos jóvenes mantienen es que, a menor gravedad, mayor crecimiento, ya que el transporte de nutrientes por dentro del tallo hasta las hojas es más fácil; y el objetivo demostrar la posibilidad de que la luna sea una base de alimentación y permita, algún día, la supervivencia del ser humano, a través de su propia producción vegetal.

“Nunca antes se ha realizado ningún experimento de cómo sería la germinación de una planta en la Luna. Nosotros nos hemos inspirado en el proyecto ‘Moon Village’, de la Agencia Espacial Europea (ESA), el cual nos ha servido de guía e inspiración para la definición de nuestro concepto, la maduración de la idea y la construcción del prototipo”, explica el investigador José María Ortega.

Asesoramiento de la UMA

Para el diseño de este prototipo, estos tres científicos de 23 años, han contado con el asesoramiento de la Universidad de Málaga. En concreto, el Departamento de Biología Vegetal ha sido el responsable de ceder las semillas Arabidopsis Thaliana, que crecerán dentro de una cápsula que trata de asemejarse lo máximo posible al suelo lunar.

“Para ello empleamos simulante de regolito lunar JSC-1ª y realizamos la prueba de germinación de semillas de lentejas, que brotaron después de haber estado 48 horas a -16ºC en la Tierra. De esta forma garantizamos que, en caso de haber sido los seleccionados para ir a la Luna, las semillas habrían germinado correctamente una vez que la trampilla se hubiera activado al estar sobre su superficie”, aclara Ortega.

“Tres LEDs de colores azul, rojo y rojo lejano permitirían que dentro del prototipo diseñado pudiera darse esta germinación de las semillas y la posterior fotosíntesis gracias a esos colores dentro del espectro lumínico. Según lo estudiado, con ello conseguiríamos suplir todo el espectro proporcionado por el Sol y haríamos que el experimento fuera exitoso”, continúa.

Igualmente, la Escuela de Ingeniería Industrial de la UMA les ha apoyado económicamente y ha colaborado para realizar la estructura de la cápsula. Una verdadera obra de ingeniería construida con aluminio e impresos en 3D para evitar los adhesivos, que con las temperaturas extremas de la luna podrían contaminar la muestra.

También, desde el Departamento de Tecnología Electrónica de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Telecomunicación han aportado su grano de arena con la programación de la placa Intel Edison, el ordenador de a bordo y su programación.

Asimismo, han contado con el apoyo de geólogos, biólogos, ingenieros industriales e ingenieros de telecomunicaciones de la Universidad, así como con el respaldo económico de la empresa malagueña que fabrica paneles solares para satélites y microsatélites: DHV Technology. El Centro de Astrobiología del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (CSIC), la empresa InnoPlant, vinculada a la Universidad de Granada, e incluso, la Agencia Espacial Europea, han sido otros de los colaboradores.

Hacia una especie interplanetaria sostenible, ese es el futuro que proponen estos tres jóvenes investigadores malagueños que, aunque han estado casi a punto de llegar a la luna, tienen los pies muy en la tierra. Y pisan fuerte.

Más información en la Universidad de Málaga.

 

#Córdoba: Agrónomos de la UCO diseñan un sistema para ajustar la dosis de plaguicidas en el olivar

Ciencia Andaluza
Ciencia Andaluza

‘Nunca es mal año por mucho trigo’, dice el refranero agrícola y explica el Instituto Cervantes que en el campo siempre se ha entendido que “la abundancia de cosas útiles no causa perjuicio”. Esa premisa ha presidido las labores agrícolas durante siglos. Así si había que abonar o tratar cualquier enfermedad, mejor pecar por exceso que por defecto. Para combatir insectos, roedores, gusanos, hongos o malas hierbas no convenía ser cicateros. Y así, con el argumento de la efectividad, se estigmatizó como tacaños a quienes trataron de poner algo de sentido al uso de plaguicidas. Un pecado, el del exceso, que ha llevado a la agricultura a pagar una penitencia en forma de contaminación ambiental, que las administraciones tratan de frenar con una dura normativa que regule el uso de este tipo de productos en la agricultura.

Así, en la UE están regulados el tipo de productos y el manejo de los mismos gracias a un cuerpo legislativo que obliga, por ejemplo, a controlar el estado de las máquinas utilizadas por los agricultores a la hora de tratar las enfermedades de sus cultivos y a etiquetar correctamente aclarando la dosis máxima de producto permitida. No obstante, uno de los mayores retos es el de adaptar la dosis de los productos a la morfología de los árboles. El sector fitosanitario apoya el uso de  estándares para calcular los volúmenes de líquido a pulverizar con sus productos. Lo hacen utilizando cálculos geométricos que tienen en cuenta parámetros geométricos propios de los cultivos en seto o espaldera, muy útiles a las necesidades del norte y centro de Europa pero que no resultan eficaces en el caso de los cultivos frutales mediterráneos donde, a diferencia de lo que ocurre en aquellas latitudes, los árboles mayoritariamente se plantan de forma aislada.
Por eso, investigaciones como la desarrollada por el grupo de “Mecanización y Tecnología Rural” de la Universidad de Córdoba, en colaboración con la unidad de Mecanización Agraria de la¿qué Universidad es?, están logrando un importante impacto en el ámbito científico y en el agronómico. Concretamente, el grupo que dirige el profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y de Montes Jesús Gil Ribes ha logrado determinar la relación óptima entre el volumen de producto aplicado y la geometría de los árboles para el olivar, evitando el cálculo hecho por los agricultores sin  base científica o técnica.  Para conseguirlo, los investigadores Jesús Gil, Gregorio Blanco, Antonio Miranda, Andrés Cuenca y Alberto Godoy se centraron en el volumen de copa de los árboles. Ensayaron con seis volúmenes diferentes en el laboratorio (figura 1) y seleccionaron los tres que dieron los mejores resultados para llevarlos al experimento de campo (figura 2). Utilizando trazadores –colorantes para ver hasta dónde llegaba el producto- y volúmenes de aplicación diferentes concluyeron que la relación más adecuada, la que logra una mayor cobertura, homogeneidad,  penetración en el árbol y reducción de la dosis, es de 0,12 litros por cada metro cúbico de copa. Los resultados fueron publicados en la revista Science of The Total Enviroment y están siendo transferidos al sector agroalimentario –tanto a los fabricantes de  equipos como a los olivareros-. Al fin y al cabo, el uso de productos fitosanitarios supone entre el 10 y el 15 por ciento de los costes totales de cualquier explotación agrícola, y todo lo que suponga ahorrar económica y ambientalmente acabará registrado como beneficio que, como ya se sabe, “moneda ahorrada, moneda ganada”.
Miranda-Fuentes A, Llorens J, Rodríguez-Lizana A, Cuenca A, Gil E, Blanco-Roldán GL, Gil-Ribes J. ‘Assessing the optimal liquid volume to be sprayed on isolated olive trees according to their canopy volumes’. Sci Total Environ. 2016 Oct 15; 296-305. 2016 Jun 11.

‘Nunca es mal año por mucho trigo’, dice el refranero agrícola y explica el Instituto Cervantes que en el campo siempre se ha entendido que “la abundancia de cosas útiles no causa perjuicio”. Esa premisa ha presidido las labores agrícolas durante siglos. Así si había que abonar o tratar cualquier enfermedad, mejor pecar por exceso que por defecto. Para combatir insectos, roedores, gusanos, hongos o malas hierbas no convenía ser cicateros. Y así, con el argumento de la efectividad, se estigmatizó como tacaños a quienes trataron de poner algo de sentido al uso de plaguicidas. Un pecado, el del exceso, que ha llevado a la agricultura a pagar una penitencia en forma de contaminación ambiental, que las administraciones tratan de frenar con una dura normativa que regule el uso de este tipo de productos en la agricultura.

 

Más información en la Universidad de Córdoba.

 

 

Ciencia Andaluza: Investigaciones en vitinicultura en el Centro IFAPA Rancho de la Merced en Jerez

Vídeo del programa Tierra y Mar de Canal Sur sobre las investigaciones en vitivinicultura en el Centro IFAPA Rancho de la Merced, en Jerez de la Frontera (Cádiz)

 

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