#Málaga: Inundaciones, causas y medidas de prevención.

Da Gibralfaro
By Kiban (Own work) [CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0) or GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html)], via Wikimedia Commons

En menos de dos meses, la ciudad de Málaga y su litoral han sufrido inundaciones devastadoras. La última tromba de agua ha provocado daños en viviendas, calles anegadas y deslizamientos de tierra en algunos barrios de la capital. No es la primera vez, ni será la última, que el litoral malagueño se ve afectado por el daño que producen los temporales de lluvia. El investigador Antonio Gallegos Reina, doctor en Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Málaga, destaca como causas principales de este grave problema la evolución urbanística, el tipo de suelo y la torrencialidad de las lluvias provocada por el cambio climático.

Antonio Gallegos Reina sostiene que una de las respuestas a preguntas como qué está pasando en Málaga con las inundaciones o por qué las lluvias están provocando numerosos destrozos la aporta la evolución urbanística que ha hecho que la vulnerabilidad y la exposición de la ciudad de Málaga y de la Costa del Sol sea mucho mayor. “Hace tres décadas -explica Gallegos- un temporal así no habría producido más que una crecida sin daños de los ríos y arroyos. En la actualidad, sin embargo, se convierte en un desastre que arrastra coches, inunda áreas industriales o incluso, en el peor de los casos, se lleva por delante vidas humanas”. Junto a ello, otra de las causas apuntadas por el investigador, aunque a menor escala, es el cambio climático que está provocando que las lluvias se espacien en el tiempo, pero aumente la torrencialidad. “En regiones mediterráneas o en áreas urbanas importa más la intensidad en el tiempo de la lluvia que la cantidad total de precipitación”, indica el investigador.

A esto se suma el tipo de suelo, uno de los factores que inciden en que las consecuencias de las lluvias en esta zona sean tan graves. “En Málaga tenemos principalmente suelos delgados y con escaso porte vegetal, lo que hace que no tengan una buena estructura y fijación, y se descompongan y arrastren fácilmente por la escorrentía. Esto da lugar a que el flujo de escorrentía no sea agua, sino una mezcla de agua y suelo que en ocasiones casi podría considerarse barro, y que hace mucho más dañinas las inundaciones”, resalta Gallegos. Hay que tener en cuenta, igualmente, la geomorfología de la provincia, con sierras abruptas muy cercanas a la costa y con una estrecha llanura aluvial (también llamada vega o valle de inundación), lo que hace que el pico de crecida del caudal de los arroyos sea muy rápido, y que la zona inundable, la llanura litoral, esté densamente ocupada.

Más información en la fuente de la noticia: Luz Rodríguez / Fundación Descubre.

 

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