#Jaén Ladrillos ‘verdes’ de cenizas de olivo y pino

Ciencia Andaluza
Olivo

Científicos del grupo de investigación ‘Ingeniería Química y Ambiental’ de la Universidad de Jaén han fabricado ladrillos compuestos principalmente por cenizas de poda de olivo y de pino que presentan una mayor porosidad y menor conductividad térmica en comparación con los tradicionales de arcilla. Además, el empleo de materiales de desecho reduce el impacto medioambiental durante su producción.

En concreto, los investigadores han desarrollado pruebas piloto en el laboratorio con ladrillos de un tamaño menor al convencional (60×30 centímetros) y han utilizado por separado dos tipos de cenizas en su composición.

Por un lado, han trabajado con cenizas de fondo, es decir, aquellas que tienen mayor tamaño de partícula que no son arrastradas por los gases que se generan durante la combustión y quedan en el fondo de la cámara de combustión. Estos residuos necesitan un tratamiento previo de molienda para reducir su tamaño. Por otro lado analizan las cenizas volantes, que debido a su pequeño tamaño de partícula son arrastradas por los gases de combustión y quedan retenidas en los sistemas de depuración de gases como los filtros electrostáticos. Estas últimas debido a su menor tamaño de partícula están exentas de cualquier tipo de procesamiento.

Durante la fase de experimentación, los expertos han sustituido gradualmente la arcilla que se utiliza en la composición de los tradicionales por cenizas de fondo o volantes, suministradas por una empresa de generación de energía renovable de la localidad de Andújar. “La composición de estos residuos es similar a la materia prima cerámica. Por tanto, en algunos casos hemos introducido un 10% de cenizas, en otros hemos trabajado con un 20% y en otros hemos llegado a reemplazar hasta un 30% de arcilla por éstas para estipular qué porcentaje es el adecuado”, explica a la Fundación Descubre la investigadora de la Universidad de Jaén Dolores Eliche, responsable de este estudio científico.

Para que cumplan con la normativa vigente y puedan emplearse en la construcción, los investigadores han establecido que deben contener un 20% de cenizas de fondo o un 10% de cenizas volante como cantidad recomendada.

Estos materiales ecológicos reúnen las condiciones para utilizarse como ladrillos cara vista. Según los investigadores, el siguiente paso es construirlos a tamaño real y comprobar si siguen manteniendo las mismas propiedades a escala industrial.

El análisis de las propiedades físicas, mecánicas, térmicas y químicas resulta indispensable a la hora de examinar la viabilidad de estos materiales. “Si queremos conseguir materiales de calidad con materia prima reciclada, debemos analizar cómo cambia la microestructura tras la incorporación del residuo que a su vez modifica sus propiedades. Para ello, ponemos toda nuestra atención en estudiar la densidad aparente, absorción y succión de agua, la resistencia mecánica a compresión o la conductividad térmica”, especifica Eliche.

Más información en la fuente de la noticia Amalia Rodríguez / Fundación Descubre

 

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