#Córdoba El “copiapega” molecular da un nuevo paso para evitar los procesos de alteración epigenética del cáncer

Ciencia Andaluza
ADN

 

La búsqueda de información que permita entender qué ocurre realmente en las células para que éstas se vuelvan tumorales y dejen de funcionar correctamente destruyendo la vida ha ocupado a miles de investigadores a lo largo del último siglo y medio. La ciencia ha mirado dentro y fuera de la célula para intentar entenderla. Una de esas miradas es desde hace años la del grupo de Epigenética de la Universidad de Córdoba, que, según cuenta en un artículo publicado recientemente en la revista Epigenetics, ha puesto la lupa sobre las plantas buscando en ellas alguna clave que sirva para corregir anomalías en humanos. Concretamente, el equipo de investigación cordobés, adscrito al Instituto Maimónides de Investigación Biomédica (IMIBIC) y liderado por la Catedrática de Genética Maria Teresa Roldán Arjona, ha encontrado en las plantas una manera de borrar las etiquetas moleculares que silencian genes que resultaría especialmente interesante para evitar el comportamiento de las células cancerígenas.

Ese proceso que en el reino animal se antoja especialmente complicado de manipular incluso para quienes dominan las técnicas de epigenética es absolutamente natural en las plantas, que anulan esas etiquetas gracias a unas enzimas que no existen en el reino animal.El traslado de ese proceso natural a células humanas es lo que ha conseguido hacer el equipo de la Universidad de Córdoba. Concretamente y según explica uno de los coordinadores del grupo, el catedrático de Genética Rafael Rodríguez Ariza, “lo ideal sería un sistema de borrado de origen animal, pero tal sistema es complejo e ineficiente”. Para conseguir el objetivo final de su investigación –lograr que las células tumorales no silencien genes a su antojo- han aplicado el sistema que usan las plantas, pero perfeccionándolo, ya que éstas lo hacen sin distinguir su secuencia. Por eso, el equipo de la UCO se planteó diseñar una enzima que pueda ser dirigida a genes concretos y, según los resultados publicados, han probado que esa dirección artificial es posible utilizando en sus ensayos de laboratorio la enzima responsable del borrado junto con una proteína de levadura que actúa como guía para encaminarla hacia la diana marcada.

Los resultados, según el profesor Rodríguez, demuestra que pueden usarse enzimas vegetales para reactivar genes silenciados, abriendo así nuevas opciones para estudiar la función de la metilación de ADN, fundamental para la expresión de genes, en situaciones normales o en patologías como el cáncer.

Más información en la web de la Universidad de Córdoba.

 

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