Ciencia Andaluza: La Tierra puede soportar una gran tormenta geomagnética cada veinte o treinta años

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Las auroras boreales son el principal reclamo turístico de las islas Lofoten (Noruega). Sin embargo, en 1859 se llegaron a ver estas fantasmagóricas luces verdes esmeralda a 5.000 kilómetros al sur del círculo polar ártico, en las islas Canarias. Fue debido a una tormenta geomagnética, que también afectó a una tecnología entonces puntera: la telegrafía de hilos. Ahora, el fenómeno puede alterar la vida cotidiana por otras razones. Un apagón por otra dejó sin electricidad a millones de personas en Quebec (Canadá). Por eso, hay que estar preparados. El catedrático de la Universidad Complutense de Madrid Miguel Herraiz ha mostrado el sistema nacional de alertas de tormentas geomagnéticas en el campus de Rabanales de la Universidad de Córdoba (UCO) y ha advertido que se puede dar una cada veinte o treinta años, por lo que es necesario monitorizar la actividad solar.

 

“Las tormentas magnéticas son una perturbación del campo geomagnético de la Tierra”, define Herraiz, que ha impartido una conferencia a estudiantes de Ingeniería Agronómica, Física y otras disciplinas de ciencias en la UCO. “El Sol puede emitir en ciertos momentos más radiación y partículas que llegan al planeta a través del viento solar. Cuando altera la magnetosfera, se producen estos fenómenos”. En la zona exterior de la Tierra hay un escudo protector que desvía este viento solar, aunque a veces es tan fuerte que las partículas de alta energía que contiene lo modifican y penetran en él.

 

Más información en la Universidad de Córdoba.

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Foto Pixabay

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