Ciencia Andaluza: Las vibraciones de las obras molestan más a los propietarios que a los inquilinos

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Metro – Ciencia Andaluza – (c) Pixabay

Una excavadora abriendo una zanja, un martillo hidráulico trabajando, una línea férrea pasando demasiado cerca de unas viviendas… las obras civiles y las infraestructuras viarias pueden producir molestias a las personas que viven cerca. La más estudiada es el ruido que ocasionan, pero hay otro factor menos conocido: las vibraciones asociadas a todas estas labores. Un equipo de las universidades de Córdoba y Salford (Reino Unido) ha estudiado los efectos de estos traqueteos en personas que viven cerca de una línea de tren ligero y han observado que la percepción de la molestia es subjetiva. No todos los afectados notan el mismo efecto ante un mismo nivel de vibración.

 

El trabajo se ha realizado a partir de una estancia de la profesora del Departamento de Ingeniería Rural de la Universidad de Córdoba María Dolores Redel en la institución británica. Redel coordinó un proyecto financiado por la Fundación Mapfre complementario a un proyecto previo del Departamento de Medio Ambiente y Asuntos Rurales del Reino Unido para ampliar el conocimiento sobre las molestias de las vibraciones en personas. “Hasta ahora no había mucha literatura científica al respecto”, admite la investigadora. Para ello se fijaron en una particularidad de la red férrea inglesa, la más antigua del planeta.

 

Las ciudades británicas han crecido engullendo las vías, por lo que existen barrios muy próximos a estas redes viarias. El Reino Unido ha establecido una norma que establece los niveles de aceptabilidad de una vibración o un ruido, tanto para los ferrocarriles como para las obras civiles. Los investigadores trataron de saber si esos límites legales son reales.

 

Más información en: Universidad de Córdoba

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Ciencia Andaluza: El polvo atmósferico sahariano y su influencia en el Mediterráneo

Ciencia Andaluza - Desierto del Sahara
Ciencia Andaluza – Desierto del Sahara

Investigadores de la Universidad de Granada, pertenecientes al grupo de Ecología Funcional (RNM 367) del Instituto Universitario de Investigación del Agua y departamento de Ecología, han demostrado por primera vez que el aporte de polvo procedente del desierto del Sáhara potencia el papel del mar Mediterráneo como sumidero de dióxido de carbono.

Esta investigación, que se enmarca dentro del proyecto METAS y que se publica en la prestigiosa revista Scientific Reports, del grupo Nature, muestra mediante un estudio extensivo en el Mar Mediterráneo que en la actualidad este ecosistema actúa como sumidero de dióxido de carbono atmosférico en áreas de mar abierto (donde lo elimina) y como fuente de CO2 en áreas próximas a la costa (donde lo genera).

“A partir de estos hallazgos la cuestión clave fue testar cómo estos ecosistemas responderían frente a incrementos en las intrusiones de aerosoles ‘polvo’ procedentes del desierto de Sáhara y a la radiación ultravioleta (UVR), dos de los más importantes factores de cambio global que afectan a la región mediterránea. Nuestros resultados de experimentos in situ evidencian una potenciación de la capacidad fotosintética de las algas que habitan estos ecosistemas para absorber CO2 de la atmósfera y, por lo tanto, para actuar como sumideros”, explica el autor de este trabajo, Marco Jabalera Cabrerizo, del departamento de Ecología de la Universidad de Granada.

Más información en la Universidad de Granada.

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Foto: Pixabay

Ciencia Andaluza: Alumnos de enseñanza bilingüe en francés mejoran sus habilidades de aprendizaje también en castellano

Ciencia Andaluza
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La implantación de los programas de bilingüismo ha abierto un apasionado debate en el ámbito educativo. ¿Es efectivo enseñar una materia en un idioma diferente al vehicular, tanto para el aprendizaje de esa asignatura como de la segunda lengua? Lo cierto es que hay poca evidencia científica sobre este asunto como para consolidar una opinión. Una investigación de las universidades de Córdoba y Pablo de Olavide ha tratado de arrojar algo de luz sobre la efectividad del sistema, una inquietud compartida por administraciones, profesorado, padres y el alumnado. En un trabajo con estudiantes bilingües en francés en Andalucía, se ha observado que este colectivo mejoraba tanto sus capacidades lingüísticas como las habilidades apropiadas en el terreno académico en general, como la discursiva, la argumental o la de enumeración, respecto al alumnado monolingüe.

 

Fomentados por la Comisión Europea y al calor del éxito en países como Dinamarca o Suecia, los programas bilingües han ganado terreno en el mapa educativo español en las comunidades sin lengua propia. De esta manera, se imparten asignaturas como las matemáticas o las ciencias sociales en otro idioma, habitualmente el inglés. Una de las iniciativas pioneras fue la que se estableció en Andalucía en virtud de un acuerdo entre la Junta y Alianza Francesa (Alliance Française, el equivalente al Instituto Cervantes para la cultura y lengua galas). Desde septiembre de 1998, nueve centros educativos de Primaria y Secundaria de Sevilla y Málaga cuentan con profesorado francófono, tanto nacional como nativo, que imparte hasta el 40% del currículo en el segundo idioma. Esta experiencia ha allanado el camino a otros programas bilingües en la región, en inglés fundamentalmente, pero también en alemán o portugués.

Más información en la Universidad de Córdoba

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Ciencia Andaluza: Calentar la casa con huesos de aguacate

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Científicos de los grupos de investigación ‘Nuevas tecnologías aplicadas a la agricultura y Medioambiente’ de la Universidad de Córdoba, junto con el de ‘Ingeniería Rural’ de la Universidad de Almería, han demostrado el poder calorífico del hueso de aguacate para fines de uso doméstico e industrial. Para ello, han realizado un estudio comparativo con otras fuentes de biomasa utilizadas hoy día como el pellet de madera, la cáscara de almendra y el hueso de aceituna.

Los resultados, publicados en la revista Fuel bajo el título ‘Fuel properties of avocado Stone’, revelan que el hueso del aguacate tiene un valor medio de poder calorífico de 19.145 Megajulios por Kilogramo. “Esto le otorga unas propiedades óptimas como fuente de energía térmica equiparable a otros biocombustibles comercializados actualmente”, afirma a la Fundación Descubre, el investigador del grupo ‘Nuevas tecnologías aplicadas a la agricultura y Medioambiente’ de la Universidad de Córdoba Alberto J. Perea Moreno.

Según los expertos, se trata del primer estudio que considera las posibilidades energéticas de este fruto. En él se han analizado los parámetros energéticos relativos al poder calorífico; el parámetro físico humedad que influye en el poder calorífico; parámetros químicos que afectan a la corrosión de las calderas; las grasas relacionadas con la contaminación; y las cenizas que expulsan durante la combustión. Al respecto, como asegura el investigador de la Universidad de Córdoba Alberto J. Perea Moreno, el hueso del aguacate tiene un alto poder calorífico.

Más en la fuente de la información: Rosario Marín / Fundación Descubre

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Ciencia Andaluza: Un derivado de un cannabinoide frena la acción desencadenante de la enfermedad de Huntington

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Llamado desde la Edad Media como baile de San Vito, el corea de Huntington es una enfermedad neurodegenerativa calificada como huérfana. Su orfandad se deriva del hecho que afecta a un porcentaje pequeño de la población. Son pocas las empresas farmacéuticas que centran sus esfuerzos en desarrollar tratamientos para la enfermedad. Un equipo de la Universidad de Córdoba (UCO) en el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica (IMIBIC), de la Universidad Complutense de Madrid y de la empresa cordobesa VivaCell Biotechnology ha desarrollado un nuevo compuesto cannabinoide que tiene acción neuroprotectora en modelos animales de la enfermedad, lo que abre la puerta al desarrollo de un fármaco eficaz para el tratamiento de estos pacientes.

 

La enfermedad de Huntington es de origen genético. A la espera de la acción de las nuevas técnicas de edición genética en el ámbito biomédico, no hay aún cura conocida.  Se estima que su prevalencia está en torno a cinco personas de cada 100.000, lo que la cataloga como enfermedad rara. El daño neuronal ocasiona convulsiones en los miembros, pero también episodios depresivos. “Todo ello produce un gran sufrimiento en el paciente y afecta seriamente a su salud física y mental”, explica Eduardo Muñoz, investigador principal del equipo de la UCO y el IMIBIC centrado en inflamación y cáncer.

 

El origen está en una proteína, llamada huntingtina en honor al descubridor de la enfermedad, George Huntington. Su mutación y sobreexpresión la convierte en tóxica para las células del cuerpo estriado, una parte interna del cerebro. Este núcleo regula movimientos motrices involuntarios como los del balanceo de los brazos al andar. Al alterar estas funciones, el individuo que padece el corea no puede controlar estos impulsos. La situación, para su desgracia, se agrava con el paso del tiempo.

 

Fuente: Universidad de Córdoba.

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Ciencia Andaluza: Técnicas forenses para controlar el fraude en el aceite de oliva

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El ácido desoxirribonucleico (ADN) es un carné de identidad. Cada ser vivo tiene uno totalmente diferente. Ocurre entre las personas, pero también en el reino vegetal, y entre ellas, en las plantas que sirven de alimento. Identificar el ADN en una comida ayuda a controlar la calidad de la misma. Sin embargo, el aceite de oliva virgen presenta un problema. Dado que el ADN se disuelve en agua y no en lípidos, el aceite de oliva contiene pocas moléculas de esta cadena de información genética. Un equipo de la Universidad de Córdoba (UCO; Leticia Ayllón Egea y Gabriel Dorado Pérez) y del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC; Pilar Hernández Molina) ha usado una técnica forense para cuantificar de forma absoluta el ADN presente en el aceite de oliva virgen. La investigación persigue el objetivo final del desarrollo de un método de trazabilidad que ayude tanto a la certificación de calidad y denominación de origen, como a la identificación de posibles fraudes en el ámbito alimentario.

 

Además de escaso, el ADN está muy fragmentado en el aceite de oliva. “Por suerte, como el aceite de oliva virgen es el zumo de una fruta, contiene gotas de agua de tamaño microscópico en las que se disuelve el ADN de dicha fruta”, explica el catedrático de Bioquímica y Biología Molecular Gabriel Dorado Pérez, investigador responsable del grupo de investigación AGR-248 (Biotecnología Agroalimentaria), del Plan Andaluz de Investigación, Desarrollo e Innovación (PAIDI) que ha llevado a cabo este desarrollo tecnológico.

 

Más información en la Universidad de Córdoba.

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Ciencia Andaluza: La UCO acoge la propuesta para crear un grupo de observadores de estrellas variables

Ciencia Andaluza
Ciencia Andaluza – Estrella variable T Tauri

Las estrellas variables se parecen a los corazones: ambos laten. Cambian de brillo y su reconocimiento es fácil. Tan sencillo que sólo requiere tener ojos, un papel y boli para anotar sus coordenadas. La Universidad de Córdoba ha acogido la propuesta para la creación en la provincia de un grupo para la observación de estos astros, que puedne proporcionar información científica muy valiosa. Ha sido en el marco del ciclo de conferencias Mirando al cielo, que organiza la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación (UCC+i).

 

El astrónomo aficionado Jesús Rafael Sánchez Luque ha mostrado las características de estas estrellas variables, que tienen un brillo de intensidad fluctuante. Puede deberse a que sean astros que estén agotando su ciclo, o bien porque se trata de un sistema binario de dos soles en el que, en ocasiones, uno eclipsa a otro.

 

En Córdoba hay varios programas de observación en  vigor, como el Proyecto Nixnox, uno sobre atmósferas planetarias coordinado por Manuel Barco, Paco Bellido, el pripio Jesús Sánchez y Gabriel  Pizarro; dos de heliofísica y el proyecto Stars4All.

 

La observación de los astrónomos aficionados se remiten a una agrupación denominada American Association of Variable Star Observers. “Se han llegado a identificar hasta 32 millones de estas estrellas”, ha explicado Sánchez Luque. Esta información es muy útil para la comunidad científica.

 

Jesús Rafael Sánchez Luque es médico oftalmólogo y socio de la Agrupación Astronómica de Córdoba. Descubrió su pasión por la astronomía a la edad de 12 años, con motivo de los programas sobre la misión espacial del Apolo. Especializado en observación de atmósferas planetarias y experimentado astrofotógrafo, sus fotografías planetarias han dado la vuelta al mundo y han sido objeto de diversas publicaciones internacionales de carácter científico. Además, es un experto en instrumental astronómico y redactor de la revista internacional AstronomíA.

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Fuente:Universidad de Córdoba.

 

Crédito fotografía:  https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=295769

Ciencia Andaluza: La Tierra puede soportar una gran tormenta geomagnética cada veinte o treinta años

Ciencia Andaluza
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Las auroras boreales son el principal reclamo turístico de las islas Lofoten (Noruega). Sin embargo, en 1859 se llegaron a ver estas fantasmagóricas luces verdes esmeralda a 5.000 kilómetros al sur del círculo polar ártico, en las islas Canarias. Fue debido a una tormenta geomagnética, que también afectó a una tecnología entonces puntera: la telegrafía de hilos. Ahora, el fenómeno puede alterar la vida cotidiana por otras razones. Un apagón por otra dejó sin electricidad a millones de personas en Quebec (Canadá). Por eso, hay que estar preparados. El catedrático de la Universidad Complutense de Madrid Miguel Herraiz ha mostrado el sistema nacional de alertas de tormentas geomagnéticas en el campus de Rabanales de la Universidad de Córdoba (UCO) y ha advertido que se puede dar una cada veinte o treinta años, por lo que es necesario monitorizar la actividad solar.

 

“Las tormentas magnéticas son una perturbación del campo geomagnético de la Tierra”, define Herraiz, que ha impartido una conferencia a estudiantes de Ingeniería Agronómica, Física y otras disciplinas de ciencias en la UCO. “El Sol puede emitir en ciertos momentos más radiación y partículas que llegan al planeta a través del viento solar. Cuando altera la magnetosfera, se producen estos fenómenos”. En la zona exterior de la Tierra hay un escudo protector que desvía este viento solar, aunque a veces es tan fuerte que las partículas de alta energía que contiene lo modifican y penetran en él.

 

Más información en la Universidad de Córdoba.

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Foto Pixabay

Ciencia Andaluza: La Universidad de Córdoba estudia la formación de las palabras

Ciencia Andaluza - Pixabay
Ciencia Andaluza – Pixabay

Aunque sean un constructo social, las palabras parecen vivas. Muchas son flexibles para informar del género, número o tiempo en el que se produce una acción. Algunas interactúan entre ellas, o con alguna de sus partes como si fueran un mecano, para dar lugar a vástagos que definen nuevas realidades. Un equipo internacional con presencia de profesorado de la Universidad de Córdoba (UCO) ha empleado un modelo gramatical complejo para analizar estos procesos de formación de nuevas palabras, algo que ocurre en todos los idiomas del mundo y que permite que las lenguas sigan vivas.

Igual que un átomo se descompone en partículas menores, unas agrupadas alrededor de un núcleo y otras ligadas en capas más exteriores, las palabras pueden parecer compactas, pero disponen de partes diferenciadas. Se llaman morfemas. El morfema es la unidad mínima con forma y significado del análisis gramatical (la raíz gat- de la palabra ‘gato’ y la marca de género masculino -o, por ejemplo). El trabajo lingüístico en el que ha participado la profesora de Estudios Ingleses Carmen Portero ha abordado cómo los morfemas actúan para crear nuevas palabras, en un proceso similar al reciclado: se toma una parte útil de otra palabra, su raíz, y, combinándola con otros elementos, aparece otra nueva, por ejemplo: ‘empoderamiento’ (donde la raíz es ‘poder’ y el resto, añadiduras necesarias).

 

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Ciencia Andaluza: Una herramienta policial mejora la seguridad laboral en gasolineras y plantas solares

Ciencia Andaluza: Foto Pixabay
Ciencia Andaluza: Foto Pixabay

En el control de los aeropuertos, un policía puede acercarse con un pequeño sensor a cualquier pasajero y pasárselo por el reloj o la ropa. El gesto puede parecer absurdo, pero no es vacuo. El dispositivo está conectado a un sistema, llamado espectrómetro de movilidad iónica, y es capaz de encontrar rastros de explosivos o drogas que hayan quedado dispersos en la indumentaria del viajero sospechoso. Por medio de ella, se puede saber si se ha empleado un explosivo en un lugar o si existe una amenaza de atentado o ataque por parte de algún individuo. También facilita la detección de estupefacientes. “Es como un perro policía, pero con los beneficios de que no enferma”, explica Lourdes Arce, profesora del Departamento de Química Analítica de la UCO y responsable de la investigación.

 

Esta tecnología puede resultar ahora también útil en otros ámbitos y la Universidad de Córdoba (UCO) la ha validado para la detección de gases como el benceno o el tolueno, potencialmente cancerígenos, que podrían afectar a la salud de las personas que trabajan en lugares como estaciones de servicio.

Más información en la Universidad de Córdoba

 

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