#Córdoba El Ifapa identifica los compuestos beneficiosos del té negro @IFAPAUcci

Té
Científicos del área de ‘Alimentación y Salud’ del Centro IFAPA, Alameda del Obispo, en Córdoba, han identificado y cuantificado por primera vez los compuestos del té negro que producen un efecto protector en el organismo. En concreto, se trata de las teaflavinas, sustancias que además de otorgarle su color oscuro y su sabor característico, son absorbidas en un 94% durante la digestión. Estos componentes aportan las propiedades antioxidantes, anticancerígenas, antimicrobianas, antidiabéticas y cardioprotectoras de esta planta.
La  variedad negra se obtiene del té verde mediante un proceso de fermentación y oxidación en el que los antioxidantes o polifenoles se polimerizan, es decir, las moléculas idénticas se unen entre sí, y se transforman en sustancias más complejas, las teaflavinas.
La novedad de este estudio consiste en el reconocimiento de estas moléculas responsables de los beneficios para la salud de la ingesta del té negro. Asimismo, se evalúa la biodisponibilidad de las teaflavinas, es decir, cómo se transforman estos compuestos durante el proceso de absorción, metabolización y excreción en el organismo.
En este sentido y tras realizar diferentes ensayos clínicos, los científicos han comprobado que el cuerpo humano absorbe el 94% de las teaflavinas presentes en el té negro. “Estos resultados son claves para seguir evaluando los efectos saludables de esta bebida que reúne propiedades antioxidantes, anticancerígenas, antimicrobianas, antidiabéticas y cardioprotectoras”, enumera a la Fundación Descubre Gema Pereira-Caro, investigadora del IFAPA y responsable de este trabajo.
Los expertos destacan las técnicas y métodos empleados durante el proceso investigador. “Estudios previos sobre el té partían del análisis de un extracto del mismo y se ensayaba directamente en líneas celulares para evaluar su acción. Pero los resultados no son reales porque la concentración de té que llega al organismo no es la misma que la que se obtenía en la muestra”, aclara esta científica.
Este estudio, realizado en colaboración con las Universidades de Davis (California) y Parma (Italia), supone una herramienta de ensayo destinada al conocimiento de los efectos saludables del té negro. “Con los resultados de nuestro estudio, la comunidad científica puede comprobar cómo actúan estas moléculas sobre modelos celulares en cultivo, por ejemplo de cáncer de mama, de colon o de hígado, y corroborar así su efectividad”, avanza la investigadora.
Estas conclusiones se recogen en el atículo titulado ‘Bioavailability of Black Tea Theaflavins: Absorption, Metabolism, and Colonic Catabolism’ y publicado en la revista J Agric Food Chem.
Ensayos clínicos.
Para comprobar los resultados obtenidos en la investigación, los expertos realizaron diversos estudios clínicos. Para el primero de estos experimentos, contaron con voluntarios con hábitos saludables que ingirieron una cápsula compuesta por un gramo de teaflavina obtenida de un extracto de té negro enriquecido y liofilizado.
Además de acudir en ayuno, los participantes en este ensayo científico tenían que haber seguido previamente una dieta libre de productos fenólicos, es decir, no haber comido fruta o verdura ni bebido café o té en los días previos al ensayo. “Con estas restricciones, nos asegurábamos que el organismo estaba libre de metabolitos que pudieran ser responsables de la ingesta de té”, apunta la autora del estudio.
Tras la ingesta de la teaflavina, tomaron muestras de orina a los voluntarios en cuatro periodos, que comprendían desde la ingesta hasta cuatro horas posteriores, desde la cuarta a la duodécima hora, el tramo de las doce a las 24 horas y por último, de 24 a 30 horas. En ellas, los investigadores realizaban un seguimiento de metabolitos, sustancias que el cuerpo elabora cuando descompone los alimentos. Para ello, emplearon en el análisis de las muestras la técnica de espectrometría de masas de alta resolución. “Esta novedosa práctica permite la identificación y cuantificación de estas sustancias en fluidos biológicos como orina y plasma. En concreto, el empleo de esta técnica en el estudio de los metabolitos en orina excretada dividiéndola en varios periodos de tiempo nos puede indicar dónde se ha producido la absorción de los compuestos”, detalla la experta.
Con este método, los investigadores han demostrado que la mayor concentración de metabolitos se registraba doce horas después de la ingesta de teaflavinas y procedían de la degradación que se produce en el colon. “Si la orina a tiempos de excreción cortos contiene este tipo de moléculas se debe a que las absorbe el intestino delgado, mientras que si se encuentran a tiempos de excreción mayores -a partir de las ocho u doce horas- la absorción se produce en el intestino grueso. Ahí se hidrolizan y se convierten en moléculas más pequeñas, las cuales van a interaccionar con el epitelio intestinal, donde son absorbidas y pasan al torrente sanguíneo. El siguiente paso es llegar a los tejidos y los órganos, donde se observa su efecto protector”, explica Pereira-Caro.
Por otro lado, realizaron pruebas in vitro con muestras fecales para simular el funcionamiento del intestino grueso. “La importancia de la microbiota del colon en la metabolización de estos compuestos exige este tipo de experimentos. De hecho, este ensayo nos mostraba cómo se rompe la estructura de las teaflavinas por acción de bacterias presentes en el organismo”, matiza la responsable de este trabajo.
Este estudio sobre la biodisponiblidad de las teaflavinas del té negro durante los procesos de absorción, metabolización y excreción en el organismo se suma a otros trabajos que estos investigadores ya han realizado previamente con los micronutrientes o compuestos fenólicos de las frambuesas y de naranjas.
Más información en la web del IFAPA.

#Córdoba Una dieta cetogénica, libre de carbohidratos, aumenta la longevidad, memoria y rendimiento físico en ratones adultos

 

Dos equipos de investigación radicados en diversos centros de la costa oeste de Estados Unidos, con la colaboración de la Universidad de Córdoba, han demostrado simultáneamente en la revista Cell Metabolism que la administración de una dieta ‘cetogénica’ o libre de carbohidratos contribuye a un aumento de la longevidad cuando se inicia su consumo en la edad adulta, y siempre y cuando se prevenga una ingesta excesiva de calorías.

En la dieta experimental, un 90% de las calorías provenía de grasas y el 10% restante, de proteínas. Los ratones que consumieron esta dieta desde la edad adulta a la vejez conservaron su fuerza, velocidad, resistencia y memoria, tal y como se demostró mediante una batería de pruebas físicas, mientras que los ratones con una dieta normal experimentaban el declive propio de la edad. La longevidad media de los animales se incrementó en un 14% y la incidencia de tumores disminuyó.
La ausencia de carbohidratos en la dieta promueve la producción de los llamados cuerpos cetónicos, moléculas que el organismo puede usar como energía alternativa a la glucosa en órganos como el cerebro. Se ha comprobado que estos cuerpos cetónicos, además de servir como fuente de energía, pueden alterar la expresión de numerosos genes, aunque su efecto sobre el envejecimiento era hasta ahora desconocido. Estas dietas se usan en el tratamiento de la epilepsia resistente a fármacos y están siendo objeto de investigación en relación con otras enfermedades neurodegenerativas.
Estos estudios refuerzan la idea de que una mejor comprensión de las funciones de los cuerpos cetónicos puede abrir la puerta a nuevos enfoques para tratar enfermedades vinculadas al envejecimiento.

El trabajo desarrollado por uno de los equipos ha estado coordinado desde la Universidad de California, Davis, por el profesor Jon Ramsey y el investigador postdoctoral cordobés José Alberto López Domínguez, quien obtuvo el doctorado en la Universidad de Córdoba dentro del Grupo dirigido por José Manuel Villalba, Catedrático del Departamento de Biología Celular, Fisiología e Inmunología, y cuenta con la participación de Elena Gutiérrez Casado, en la actualidad estudiante de Doctorado del Programa Biomedicina, adscrita al mismo Grupo investigador de la UCO. El segundo equipo de investigación pertenece al Instituto Buck para la Investigación en el Envejecimiento (en Novato, California) y está liderado por el profesor Eric Verdin y el investigador postdoctoral John Newman.

Más información en la web de la Universidad de Córdoba.

 

#Córdoba El compuesto de la uva que regenera las células

Vid
Vid

 

Miembros del grupo Biomembranas, antioxidantes y estrés oxidativo de la Universidad de Córdoba, junto a investigadores internacionales, han demostrado que el Kaempferol, un compuesto de origen vegetal, promueve la fabricación de coenzima Q. Esta sustancia presente en las células fomenta la producción de energía. Los expertos han detectado que el aumento de esta sustancia se produce sobre todo en células, animales y humanas, derivadas de tejidos renales.

El organismo puede obtener la coenzima Q a través de la dieta, pero esta sustancia es principalmente producida por el propio cuerpo a través procesos celulares aún no conocidos de manera completa. En el artículo ‘Kaempferol increases levels of coenzyme Q in kidney cells and serves as a biosynthetic ring precursor’ publicado en la revista Free Radical Biology and Medicine los expertos apuntan que el Kaempferol aumenta la producción de esta enzima en células derivadas de distintos tipos de tejidos, como el renal o el hepático. En concreto, en las células del riñón, el kaempferol es hasta cinco veces más efectivo como promotor que otros antioxidantes.

Además, confirmaron tanto en líneas celulares de ratón como en células humanas cómo sustancias como el Kaempferol, el resveratrol, la quercetina, también presentes en la uva, y otros compuestos considerados antioxidantes, contribuyen a la generación de la coenzima, siendo el primero de ellos hasta 100 veces más efectivo que el resto.

Los científicos han descrito la ruta biológica de este flavonol y han detallado cómo actúa en la producción de coenzima Q. “El Kaempferol ha sido muy utilizado desde hace siglos en medicina y está presente en el vino. Hemos confirmado su acción beneficiosa, especialmente en células de riñón. La coenzima Q se produce a partir del propio Kaempferol lo que podría hacer que las células renales cumplan mejor su función al tener más energía”, indica a la Fundación Descubre el investigador José Manuel Villalba de la Universidad de Córdoba.

Más información en la fuente de la noticia en Remedios Valseca / Fundación Descubre

 

#Jaén Residuos del olivo para mejorar la flora intestinal

Ciencia Andaluza
Olivo

Miembros del grupo Ingeniería Química y Ambiental de la Universidad de Jaén, junto a investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela y del Laboratorio Nacional de Energía y Geología de Lisboa han aislado sustancias de restos del olivar beneficiosas para el organismo. Los compuestos obtenidos promueven la proliferación de las bacterias causantes de que la flora intestinal cumpla correctamente su función en la asimilación de nutrientes.

El método propuesto por los investigadores contribuye al aprovechamiento de los residuos y, por tanto, a la disminución de la contaminación que genera su eliminación por los métodos tradicionales. En el artículo ‘Bifidobacterial growth stimulation by oligosaccharides generated from olive tree pruning biomass’ publicado en la revista Carbohydrate Polymers detallan estas nuevas posibilidades en el contexto de una refinería basada en los residuos sólidos del olivar y la reutilización de los subproductos obtenidos como prebióticos.

El trabajo de esta investigación abre las puertas a la introducción de este tipo de sustancias en una amplia gama de productos farmacéuticos, cosméticos y alimentarios que promuevan el desarrollo bacteriano intestinal.

El grupo de investigación Ingeniería Química y Ambiental se fundamenta en la biorrefinería, es decir, en el aprovechamiento exhaustivo de los residuos de cultivos. “Queremos conseguir productos útiles para el ser humano a partir de lo que hasta hace poco se consideraba basura. A través de este estudio, aprovechamos aún más los subproductos que se eliminan en la generación de biocombustible a partir del olivar con los se puede conseguir un beneficio directo para la salud”, indica a la Fundación Descubre el investigador Eulogio Castro de la Universidad de Jaén, uno de los autores del artículo.

Combustibles y digestión

El estudio parte del aprovechamiento de los restos de poda para conseguir bioetanol, un sustituto de la gasolina. El procedimiento consiste en el tratamiento de estos residuos de manera que se obtienen dos tipos de compuestos que contienen azúcares. La celulosa, por un lado, de la que se consigue la glucosa que se transforma en el etanol, usado como biocombustible. Por otro, la hemicelulosa, un compuesto que también forma parte de la pared celular vegetal, a partir de la que se extraen oligosacáridos, que pueden usarse como prebióticos, sustancias que ayudan a las bacterias del intestino a la digestión.
En un primer momento, los residuos del campo son triturados y tamizados, al mismo tiempo que se someten a un lavado con agua caliente a presión. Una vez que se separa el producto se consigue una parte sólida, de la que se obtiene el combustible, y una parte líquida en la que se encuentran disueltos los azúcares hemicelulósicos, entre los que se encuentran los oligosacáridos. Existen muchos tipos, pero son los más pequeños los que se utilizan en el cultivo de bacterias para analizar, posteriormente, su acción beneficiosa, como también ha quedado demostrado en este estudio.

Más información en la fuene de la noticia Remedios Valseca / Fundación Descubre

 

#Granada Científicos de la Universidad de Granada emplean nanotecnología para mejorar la calidad de la cerveza

Cerveza
Cerveza

 

Científicos de la Universidad de Granada (UGR) y de la empresa NanoMyP, spin off de la UGR, han desarrollado un sensor óptico basado en nanotecnología que permite mejorar la calidad del proceso de fabricación de la cerveza.

Se trata de un sensor que emplea un tejido de nanofibras fabricado con electrospinning como zona de reconocimiento, y que es capaz de determinar la presencia de la amina biógena triptamina, un grupo de compuestos químicos de gran relevancia en alimentación, cuya presencia en el caso de la cerveza garantiza su calidad.

Aunque existen muchos métodos para determinar la cantidad presente de estas aminas en cerveza, el sensor diseñado en la UGR y basado en nanotecnología es mucho más barato y fácil de usar, ya que no requiere de personal especializado. En la actualidad, casi todos los sistemas para detectar la amina biógena triptamina se basan en métodos separativos (HPLC) que, siendo métodos muy robustos, precisos y de excelentes características analíticas, son caros, lentos, y requieren de una instrumentación compleja así como de personal muy instruido para poder obtener resultados veraces.

Las aminas biógenas son un grupo de compuestos de gran relevancia en alimentación. Se forman por la descarboxilación de aminoácidos durante los procesos de fermentación de estos alimentos, y están presentes en quesos, vinos, cerveza, carnes procesadas, pescados procesados, etc, siendo indicadores de la calidad de estos alimentos.

Las aminas biógenas más interesantes desde un punto de vista del control de la calidad de los alimentos son: histamina, putrescina, cadaverina, tiramina, agmantina, triptamina, β-feniletilamina, espermina y espermidina.
Su presencia en los alimentos fermentados, como la cerveza, se pueden usar para determinar su calidad.

“No en vano,  el tipo y la cantidad de estas aminas se puede relacionar con la calidad de las materias primas usadas, así como de las condiciones higiénico-sanitarias y las condiciones de fabricación usadas. La putrescina, espermina y espermidina están presentes, de forma natural, en la cerveza, ya que son sustancias que se encuentran en la malta. Sin embargo, la triptamina, tiramina, histamina y cadaverina aparecen durante el proceso de fermentación de la cerveza. Por tanto, es importante disponer de un método rápido, sencillo y barato que permita determinar la cantidad de estas aminas para determinar la calidad de la cerveza producida”, explica el autor principal de esta investigación, el investigador del departamento de Química Analítica Jorge Fernández Sánchez. 

El sensor desarrollado en la UGR se basa en la conjunción de dos propiedades: la capacidad que tiene uno de los materiales fabricado por NanoMyP® (Tiss®-Link) para la retención selectiva de compuestos aminados (como es el caso de la triptamina); y una propiedad intrínseca de la triptamina (su luminiscencia).

Así, cuando este material se sumerge en la cerveza, las aminas presentes se quedan “adheridas” a este material y midiendo su luminiscencia se puede determinar la cantidad de triptamina que hay presente, en función de la cantidad de luz que emita la triptamina retenida en la membrana.
Más información en la Universidad de Granada.

#Cádiz #Huelva Refrescos azucarados y cafeína que alteran el funcionamiento de la insulina

Coca Cola
Coca Cola

Científicos de las Universidades de Huelva Cádiz y del Hospital Puerta del Mar han comprobado que el consumo puntual de bebidas refrescantes que contienen azúcar y cafeína provoca alteraciones metabólicas como consecuencia de un exceso de insulina en sangre, denominado hiperinsulinemia.

En concreto, la ingesta de una gran cantidad de azúcar conlleva a que el metabolismo energético cambie para consumir esa sobrecarga de glucosa, inhibiendo el uso de lípidos y proteínas para producir energía. “En el caso de los refrescos con azúcar y cafeína observamos que el consumo de una única lata de 330 mililitros produce cambios en el metabolismo de algunos lípidos como los ácidos biliares, relacionados con la obesidad y la diabetes”, señala a la Fundación Descubre el investigador de la Universidad de Huelva y responsable de este estudio, Raúl González-Domínguez.

De esta forma, los expertos han demostrado que la cafeína contenida en estos refrescos produce un incremento puntual de insulina tras su ingesta debido a un efecto combinado con el azúcar. “Tomar mucha azúcar tiene numerosos efectos sobre la salud al inducir resistencia insulínica, mecanismo que está estrechamente asociado con el desarrollo de trastornos metabólicos como la obesidad o la diabetes tipo 2. Ahora sabemos que la cafeína también puede jugar un papel importante en la regulación de la liberación de insulina”, explica por su parte el investigador de la Universidad de Cádiz y corresponsable del estudio, Alfonso Lechuga.

Más información en la fuente de la noticia en Amalia Rodríguez / Fundación Descubre

 

#Sevilla Cocinar al vapor elimina más cianotoxinas del pescado que el hervido

Pescado cocinado
Pescado cocinado

 

Un grupo de investigadoras del Área de Toxicología del Departamento de Nutrición y Bromatología, Toxicología y Medicina Legal de la Universidad de Sevilla ha publicado un estudio pionero en todo el mundo en el que demuestran que cocinar al vapor el pescado de agua dulce durante más de dos minutos reduce hasta un 26% la presencia de Cilindrospermopsina, una cianotoxina. Sin embargo, con el hervido la disminución es menor (18%, con el consiguiente aumento de riesgo para el consumidor. Otra conclusión importante que se desprende de esta investigación es que estas biotoxinas, que son nocivas para el organismo, pasan al agua que se ha utilizado para cocinar.

Este estudio, que ha sido publicado en Food Control, una de las revistas de mayor impacto a nivel internacional de su área,  se centra en una especie de pescado de agua dulce, la tilapia. En concreto se ha analizado una cianotoxina denominada Cilindrospermopsina.

“Las cianotoxinas son producidas por un grupo de bacterias denominadas cianobacterias que se desarrollan principalmente en aguas dulces. Son toxinas emergentes, de las que hoy día son necesarias investigaciones toxicológicas para poder llevar a cabo una evaluación de los riesgos que puede suponer su presencia en aguas y alimentos para el ser humano y el medio ambiente”, explican las investigadoras principales del estudio, las catedráticas de Toxicología de la Universidad de Sevilla Ana María Cameán y Ángeles Jos. Además, participan las profesoras Ana I. Prieto, Remedios Guzmán-Guillen y Sara Maisanaba, del Grupo de Investigación en Toxicología.

En el estudio publicado se ha observado también que las concentraciones de esta cianotoxina después del cocinado no tendrían consecuencias para la salud pública, teniendo en cuenta la Ingesta Diaria Provisional establecida por la OMS. “Nuestros resultados vienen a señalar que no es recomendable consumir pescado de agua dulce crudo, que hay que cocinarlo, mejor al vapor que hervido, durante un tiempo superior a los dos minutos y que no se debería utilizar el agua del cocinado como caldo, ya que al ser toxinas hidrosolubles, se transfieren desde el pescado al agua”.

Regulación internacional

Las cianotoxinas pueden estar presentes en alimentos vegetales que hayan sido regados con aguas que las contengan, al igual que en cereales y en pescados y moluscos por contaminación acuática, por transferencia en la cadena alimenticia. Se ha demostrado que esta cianotoxina, cada vez más presente a nivel mundial, puede afectar a órganos como el hígado, riñón, corazón, intestinos, branquias y cerebro, entre otros, de animales. En humanos, los efectos por vía oral incluyen hepatoenteritis, dolor de cabeza, diarrea, deshidratación, daño renal, etc.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha publicado recientemente un informe en el que se alerta de la falta de estudios científicos sobre la transferencia y bioacumulación de las cianotoxinas en pescados y otros alimentos de consumo, así como de la ausencia de una evaluación exhaustiva de su toxicidad.

“Es fundamental seguir invirtiendo recursos de investigación en esta línea, ya que se desconoce la exposición real de los consumidores y por tanto el riesgo”, añade esta investigadora que apunta además que están trabajando en la valoración de otras técnicas de cocinado como son el asado en plancha y microondas; en el estudio de cianotoxinas en  vegetales, así como en estudios para caracterizar el propio perfil toxicológico de estas toxinas, siguiendo las recomendaciones de la EFSA.

Este proyecto de investigación está financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad y cuenta también con fondos FEDER.

En colaboración con el CITIUS

Este trabajo se ha llevado a cabo en estrecha colaboración con el Servicio General de Investigación de Espectrometría de Masas, ubicado en el Centro de Investigación, Tecnología e Innovación de la Universidad de Sevilla (CITIUS), donde además de la determinación de la toxina en pescado, mediante la optimización de un método, se han caracterizado los productos de degradación de la misma, como consecuencia de los tratamientos culinarios de hervido y cocción al vapor.

“Queríamos saber qué le ocurría a la toxina tras cocinar la muestra. Para ello utilizamos un espectrómetro de masas híbrido cuadrupolo-orbitrap capaz de adquirir a una resolución superior a 70.000 FWHM a m/z 200 acoplado a un cromatógrafo UHPLC. Esto nos permite determinar la fórmula molecular de los compuestos con una tolerancia menor 5 ppm”, explica la investigadora Rocío Valderrama del SGI de Espectrometría de Masas de la Universidad de Sevilla.

Más información en la Universidad de Sevilla.

 

#Jaén Un estudio de la UJA considera que la actual clasificación y denominación de los aceites de oliva confunde al consumidor y dificulta su promoción

Aceite de oliva
Aceite de oliva

El investigador Francisco José Torres Ruiz, director del grupo de investigación de Márketing de la UJA y profesor del Departamento de Organización de Empresas, Márketing y Sociología de la Universidad de Jaén, considera que la actual clasificación y denominación del aceite de oliva genera una serie de problemas que conducen a confundir al consumidor.

En la presentación de un estudio realizado desde la unidad técnica de Marketing y Economía del Centro de Estudios Avanzados en Olivar y Aceite de Oliva de la UJA sobre las denominaciones oficiales de los aceites de oliva, ha asegurado que generan una gran confusión al utilizar términos parecidos y con connotaciones positivas, “todo lo contrario que debe hacer una buen sistema de clasificación de alimentos, que debe ayudar al consumidor a diferenciarlos”.

Como ejemplo señaló que el nombre de la clasificación genérica y el de la tercera categoría de aceites de oliva, el de menos calidad, es prácticamente igual (sólo cambia una s). “Cuando se realiza una promoción genérica en realidad se está promocionando el aceite menos saludable y de menos calidad. Esto es contrario a la política de calidad de la PAC y a los esfuerzos por mejorar la calidad del sector”, señala.

En este sentido, hay que destacar que el aceite más consumido en España es el de menos calidad, el denominado como ‘aceite de oliva’, que representa casi el 40%, frente al 19,2% que representa el aceite de oliva virgen extra, “a pesar de la escasa diferencia de precios”. Además, casi el 70% de los consumidores no saben que el aceite de oliva es mezcla de virgen y refinado. “Casi la mitad piensan que es puro zumo de aceituna, sin manipular”, indicó Francisco José Torres.

En su opinión, es necesario un sistema oficial de clasificación de los aceites de oliva que, en primer lugar, no confunda al consumidor, en segundo lugar, que favorezca la implantación, producción y rentabilidad de los aceites de calidad, y en tercer lugar, que facilite la promoción del producto.

Dentro de este estudio, se ha desarrollado un método-modelo para analizar la calidad o adecuación de diferentes sistemas de clasificación alternativos, aplicándolo a los aceites de oliva, al jamón ibérico y al zumo, cuyos resultados han sido publicados por la revista Food Policy este con el título ‘A consumer-oriented model for analysing the suitability of fodd classification systems’. El método se centra en medir el recuerdo, reconocimiento e información asimilada de los consumidores y pone en tela de juicio las clasificaciones oficiales actualmente vigentes de los tres productos.

 

Más información en la web de la Universidad de Jaén

 

#Jaén Mejor frito con aceite de oliva virgen extra

Ciencia Andaluza
Olivo

Investigadores del grupo Innovación en análisis químico de la Universidad de Jaén, en colaboración con el laboratorio de Bromatología e Hidrología de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Oporto, han demostrado que el aceite de oliva virgen extra presenta una mayor resistencia al proceso de fritura que otros disponibles en el mercado. Tras una comparativa con otras grasas vegetales, los expertos apuntan a que el gran número de antioxidantes presentes en el de oliva virgen extra contribuye en gran medida a que se degrade menos y de manera más lenta que los otros, además de que resulta ser el más estable y produce menos compuestos tóxicos.Los expertos han llegado a estos resultados tras comparar el proceso de oxidación térmica de algunos de los aceites más recomendados en frituras. Concretamente, han analizado  los de oliva virgen extra, el más usado en los países mediterráneos; el de cacahuete, utilizado para uso en comedores escolares portugueses; y el de canola, un tipo de aceite de colza, muy común en algunos países de Europa Central y del Este.

Para llevar a cabo el experimento, los aceites se mantuvieron calientes durante largas horas y se realizaron frituras, con cada uno de ellos, a diferentes tiempos. Después de cada fritura, fueron analizados atendiendo a las sustancias que se estaban formando y que podrían ser perjudiciales para la salud. Así, han identificado más de treinta compuestos tóxicos derivados del estrés térmico al que están sometidos cuando realizamos frituras.

En el artículo publicado en la revista Journal of the American Oil Chemists’ Society titulado ‘Comparative Fingerprint Changes of Toxic Volatiles in Low PUFA Vegetable Oils Under Deep-Frying’ han demostrado que los beneficios que presenta el aceite de oliva virgen extra con respecto a otros usados comúnmente para freír, se deben también a un menor porcentaje de ácidos grasos poliinsaturados, como el omega 3 y a un mayor porcentaje de ácidos grasos monoinsaturados, como el oleico (omega 9), uno de sus componentes principales.

A pesar de que todos los aceites estudiados cuentan con un bajo contenido en ácidos grasos poliinsaturados, se observó que el de oliva virgen extra produce menos compuestos tóxicos al freírse y tardan más en aparecer en comparación con el de cacahuete  y el de canola debido, en gran parte, al alto contenido en compuestos antioxidantes. Éstos ayudan a que el de oliva sufra una degradación más lenta y en menor grado que los demás.

Más información en la fuente de la noticia: Remedios Valseca / Fundación Descubre

 

#Granada Proponen unas “leyes universales” sobre el tamaño y la biología de las semillas de las plantas

Semillas
Semillas

 

Investigadores de la Universidad de Granada (UGR) han descubierto que los diferentes tipos de semillas que existen han permitido a las plantas adaptarse a los ciclos ambientales a lo largo de la evolución.

De este modo, los científicos han propuesto por primera vez unas “leyes universales” sobre el tamaño y la biología de las semillas, demostrando mediante modelos matemáticos y el análisis exhaustivo de datos de más de 500 especies de plantas que la distribución global de la latencia y el tamaño de las semillas sigue un patrón predecible que depende de las oscilaciones climáticas.

Rafael Rubio de Casas, investigador del departamento de Ecología de la Universidad de Granada, es el autor principal de este trabajo, publicado en la revista New Phytologist.

Las semillas de muchas plantas tienen una propiedad llamada latencia que les permite permanecer en el suelo durante largos periodos de tiempo sin germinar. “Este tipo de semillas es más abundante en zonas templadas que en zonas tropicales. De forma similar, en latitudes elevadas las semillas tienden a ser más pequeñas. Sin embargo, las  razones de estos patrones no están claras”, señala el investigador de la UGR.

Las semillas encapsulan mecanismos mediante los que las plantas sincronizan su crecimiento con los períodos más favorables. Los resultados de Rubio y colaboradores demuestran que las semillas latentes más pequeñas, que pueden permanecer en el suelo sin ser detectadas y esperan para germinar al comienzo de la estación favorable, se adaptan mejor a los ambientes en los que la estación de crecimiento es corta.

“Por el contrario, cuando las condiciones para la germinación y el crecimiento son favorables durante todo el año, son las semillas grandes, capaces de germinar inmediatamente y producir plantones más robustos, las que se adaptan mejor”, destaca Rubio.

A partir de los datos obtenidos en esta investigación, “podemos establecer predicciones sobre las plantas que ocuparán los diferentes hábitats e incluso sobre aquellas que tienen más capacidad de adaptarse a un ambiente particular”, concluye el investigador.

Más información en la Universidad de Granada.