#Granada Proponen unas “leyes universales” sobre el tamaño y la biología de las semillas de las plantas

Semillas
Semillas

 

Investigadores de la Universidad de Granada (UGR) han descubierto que los diferentes tipos de semillas que existen han permitido a las plantas adaptarse a los ciclos ambientales a lo largo de la evolución.

De este modo, los científicos han propuesto por primera vez unas “leyes universales” sobre el tamaño y la biología de las semillas, demostrando mediante modelos matemáticos y el análisis exhaustivo de datos de más de 500 especies de plantas que la distribución global de la latencia y el tamaño de las semillas sigue un patrón predecible que depende de las oscilaciones climáticas.

Rafael Rubio de Casas, investigador del departamento de Ecología de la Universidad de Granada, es el autor principal de este trabajo, publicado en la revista New Phytologist.

Las semillas de muchas plantas tienen una propiedad llamada latencia que les permite permanecer en el suelo durante largos periodos de tiempo sin germinar. “Este tipo de semillas es más abundante en zonas templadas que en zonas tropicales. De forma similar, en latitudes elevadas las semillas tienden a ser más pequeñas. Sin embargo, las  razones de estos patrones no están claras”, señala el investigador de la UGR.

Las semillas encapsulan mecanismos mediante los que las plantas sincronizan su crecimiento con los períodos más favorables. Los resultados de Rubio y colaboradores demuestran que las semillas latentes más pequeñas, que pueden permanecer en el suelo sin ser detectadas y esperan para germinar al comienzo de la estación favorable, se adaptan mejor a los ambientes en los que la estación de crecimiento es corta.

“Por el contrario, cuando las condiciones para la germinación y el crecimiento son favorables durante todo el año, son las semillas grandes, capaces de germinar inmediatamente y producir plantones más robustos, las que se adaptan mejor”, destaca Rubio.

A partir de los datos obtenidos en esta investigación, “podemos establecer predicciones sobre las plantas que ocuparán los diferentes hábitats e incluso sobre aquellas que tienen más capacidad de adaptarse a un ambiente particular”, concluye el investigador.

Más información en la Universidad de Granada.

 

#Córdoba Control de nitratos en comidas infantiles

 

Niño comiendo
Niña comiendo – Foto Pixabay – url de la foto https://pixabay.com/es/ni%C3%B1o-kids-ni%C3%B1os-los-alimentos-1566470/

El control de la presencia de nitratos en los productos de alimentación infantil se ha convertido en los últimos años en una de las prioridades de la industria agroalimentaria. La legislación vigente y la atención a una dieta saludable –no son pocos los estudios que han relacionado la ingesta excesiva de nitratos y nitritos con algunos tipos de cáncer y la aparición de enfermedades como la diabetes tipo 1- obligan a vigilar el nivel de dichas sustancias en los ingredientes empleados en purés y cremas para bebés, para evitar que excedan los niveles establecidos en los productos destinados a los más pequeños. En el caso europeo, la legislación establece un nivel máximo de nitratos en calabacines de 200 miligramos por kilogramo. Controlar su presencia es, pues, fundamental.

Los nitratos están presentes de manera natural en los vegetales. Seleccionar los que tengan menos contenido de ellos resulta fundamental para las empresas dedicadas a la fabricación de alimentos infantiles. Para ello, se realizan determinaciones analíticas sobre muestras seleccionadas de un lote de productos, pero no se analizan todas las piezas de forma individual. La Universidad de Córdoba ha establecido una nueva forma de realizar ese control, tanto en campo como en las líneas de procesado, para una de las hortalizas más frecuentemente utilizada en las elaboraciones de los purés como es el calabacín, realizando dicho control en el mismo momento en el que los calabacines se cosechan y uno a uno.

Según detalla un estudio liderado por las profesoras de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y de Montes de la UCO Dolores Pérez Marín y María Teresa Sánchez, pertenecientes a los grupos de investigación de “Ingeniería de Sistemas Agroganaderos” y “Tecnología de los Alimentos”, respectivamente, y que ha sido publicado en la revista Postharvest Biology and Technology, la Espectroscopía de Infrarrojo Cercano posibilita cuantificar los nitratos presentes en calabacines en tiempo real, en el mismo momento de la cosecha y sin dañar el vegetal.

De momento y gracias a un acuerdo de colaboración entre la empresa Gelagri Ibérica S.L., las ingenieras agrónomas de la Universidad de Córdoba –todas las autoras del trabajo son mujeres- han desarrollado modelos predictivos del contenido en nitratos en calabacines intactos aplicando la tecnología NIRS. Además, el equipo de investigación, en colaboración también con Gelagri, está llevando a cabo otros estudios de distribución del contenido de nitratos en los calabacines, así como la caracterización no destructiva de otras hortalizas producidas al aire libre en Santaella (Córdoba), como espinacas y pimientos.

El desarrollo de los modelos de predicción del contenido en nitratos, se basó en los datos espectrales obtenidos empleando un instrumento NIRS manual, portátil, óptimo para la realización de determinaciones de calidad de productos hortícolas en campo, directamente en la mata. Las investigadoras de la UCO analizaron 157 muestras de calabacín cultivado en Santaella y sometido a distintas dosis de abonado nitrogenado, teniendo en cuenta, al mismo tiempo, la influencia de otros parámetros como el riego que inciden en el contenido de nitratos del vegetal. Además de los nitratos, la tecnología NIRS permite obtener información como el contenido en materia seca, la firmeza y el momento óptimo de cosecha, características utilizadas para medir la calidad del producto que llega a la mesa del consumidor, adulto o no.

Más información en la Universidad de Córdoba.

 

#Granada Limpian aguas contaminadas con un nuevo material adsorbente fabricado con cáscaras de frutas

Naranja
Naranja

Investigadores de la Universidad de Granada (UGR), del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico en Electroquímica (CIDETEQ), y el Centro de Ingeniería y Desarrollo Industrial (CIDESI), ambos de México, han desarrollado un método que permite limpiar aguas que contienen metales pesados y compuestos orgánicos que son considerados contaminantes, a partir de un nuevo material adsorbente fabricado con cáscaras de frutas como la naranja y el pomelo.

Estos residuos suponen un problema para la industria alimentaria, ya que son deshechos que ocupan un gran volumen y no tienen grandes utilidades en la actualidad. Se calcula que en el mundo se producen 38.2 millones de toneladas al año de estas cáscaras, procedentes de la industria alimentaria.

El estudio en el que participa la UGR ha servido para diseñar un novedoso proceso en el cual, gracias a un tratamiento de descompresión instantánea controlada, es posible modificar la estructura de estos residuos, otorgándoles propiedades adsorbentes como mayor porosidad y mayor área superficial.

El investigador Luis Alberto Romero Cano, del Grupo de Investigación en Materiales de Carbón de la Facultad de Ciencias de la UGR, explica que, mediante un tratamiento químico posterior, “hemos conseguido añadir grupos funcionales al material, y volverlo selectivo para remover contaminantes orgánicos y metales presentes en el agua”.

Un estudio posterior llevado a cabo por los autores de este trabajo ha demostrado que es posible empacar estos nuevos materiales en columnas de lecho fijo, de forma similar a un filtro por el cual se hace pasar el agua contaminada en un proceso con un flujo continuo, tal como se realizan los tratamientos de aguas residuales. Mediante este estudio a escala laboratorio, ha sido posible obtener parámetros de diseño para proyectar el uso de estos materiales a mayor escala.

“Los resultados obtenidos muestran gran potencial de uso de estos materiales como adsorbentes capaces de competir contra el carbón activado comercial para la adsorción y recuperación de metales presentes en las aguas residuales, de tal forma que se podrían realizar procesos sostenibles en donde se obtengan productos con alto valor comercial a partir de residuos de la industria alimentaria”, señala Romero Cano.

Más información en la Universidad de Granada.

#Jaén #Almería Investigadores de la UJA demuestran que los aceites enriquecidos en carotenoides son más estables frente a la degradación térmica por microondas

 

Ciencia Andaluza
Olivo

Investigadores de la Universidad de Jaén, en colaboración con la Universidad de Almería y la Universidad de Al Jouf (Arabia Saudí), han demostrado que los aceites enriquecidos en carotenoides son más estables frente a la degradación térmica por microondas que los aceites sin enriquecer, lo que dota al aceite de oliva de un valor añadido superior.

Los carotenoides son una gran familia de pigmentos fotosintéticos que tienen contrastadas propiedades antioxidantes de gran utilidad en la lucha contra un gran conjunto de enfermedades que afectan al ser humano, y por ello, es muy importante incorporar al organismo cantidades mínimas necesarias ante ciertos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares, daños en la retina o efectos nocivos en la piel. Una de las vías más efectivas de cara a desarrollar una estrategia preventiva es una adecuada ingesta de carotenoides mediante la dieta. Estos compuestos activos aparecen en el organismo humano a través de alimentos que los contienen, siendo frutas y verduras dos de las familias de alimentos donde más aparecen.

“La disminución en el consumo de frutas y verduras ha provocado una reducción paralela de la ingesta de estos importantes compuestos bioactivos. Ante esta situación, se está comenzando a estudiar su incorporación a través de alimentos funcionales. En ese sentido, el consumo de aceite de oliva puede constituir un buen medio para incorporar, a través de la dieta, la ingesta adecuada de carotenoides que pueda repercutir en la reducción del riesgo de desarrollo de ciertas enfermedades relacionadas con el déficit de estos compuestos”, explica Ruperto Bermejo, responsable principal de la investigación y profesor del Departamento de Química Física y Analítica de la UJA.

Más información en la Universidad de Jaén

 

 

#Cádiz Bebidas destiladas a partir de energía ultrasonido

Brandy solera reseva
By Xemenendura (Own work) [CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons

Investigadores de la Universidad de Cádiz han desarrollado un sistema, basado en la aplicación de energía de ultrasonidos, que acelera el proceso de envejecimiento de bebidas espirituosas o destiladas. De esta forma, reduce a 3 días un proceso que puede durar 2 años, con los procedimientos tradicionales.

El proceso de envejecimiento hace referencia al tiempo que es necesario que una bebida se mantenga en barrica o en un barril de madera para que se conserven y potencien todas sus cualidades organolépticas, de color, sabor o textura por la extracción de compuestos de la madera.

Como explica a la Fundación Descubre la investigadora del departamento de Química Analítica de la Universidad de Cádiz María de Valme García Moreno, las bebidas con las que se está trabajando son aquellas cuyo contenido alcohólico procede de la destilación de materias primas agrícolas (uva, cereales, frutos secos, remolacha, caña o fruta). Concretamente, son productos como el brandy, el whisky, el ron, la ginebra, el vodka o los licores, entre otros.

La principal novedad de este trabajo, publicado en la revista Ultrasonics Sonochemistry con  el título ‘Study of a laboratory-scaled new method for the accelerated continuous ageing of wine spirits by applying ultrasound energy’, consiste en obtener una bebida en 3 días que si hubiera sufrido un proceso natural de envejecimiento en barrica hubiera durado 2 años.

Para desarrollar este método, los científicos han utilizado un recipiente donde se coloca la bebida destilada. Con una bomba de infusión se mueve el producto destilado en un tubo lleno de pequeñas virutas de madera. El alcohol circula por ese tubo y ahí se le aplica energía de ultrasonidos.

Más información en la fuente de la noticia: Rosario Marín / Fundación Descubre

 

#Sevilla: ¿He tomado gluten o es una gastritis?

Ciencia Andaluza
Trigo

 

El departamento de Microbiología y Parasitología de la Universidad de Sevilla, en colaboración con la unidad de Gastroenterología y Nutrición del Instituto Hispalense de Pediatría, el Hospital Universitario Virgen del Rocío y la empresa Biomedal, han confirmado la eficacia de un kit de análisis, similar a los tests de embarazo, que permitirá a los pacientes celíacos comprobar de manera directa que su dieta se realiza de forma correcta.

La celiaquía es una enfermedad crónica que afecta, al menos, al 1% de la población y que requiere una dieta sin gluten durante toda la vida. Este conjunto de proteínas, presentes en el trigo, el centeno, la cebada y la avena, provoca una reacción inmunológica en pacientes predispuestos genéticamente y produce una reacción inflamatoria en el intestino.

Actualmente, el seguimiento de una dieta sin gluten implica importantes restricciones en la vida social del celíaco, ya que más de la mitad de los alimentos que se venden en los supermercados contienen gluten. Por otra parte, más del 45% de los pacientes celíacos presentan daño intestinal o síntomas después de un año en dieta sin gluten, probablemente debido a transgresiones en la dieta voluntaria o involuntariamente.

Hasta ahora, el médico se valía de cuestionarios dietéticos, serologías, biopsias o contenido de grasas en heces para intentar averiguar el grado de exposición del paciente al gluten y detectar las transgresiones ocasionales que impiden la curación de la mucosa. Estas pruebas no son suficientemente eficaces.

Más información en la fuente de la noticia Remedios Valseca / Fundación descubre

#Córdoba Una técnica analítica permite caracterizar las bacterias responsables del aroma del queso

 

Ciencia Andaluza
Queso

 

Cada español consume en casa casi 8 kilos de queso al año. La cifra, reflejada en el último informe de Consumo de alimentación en España publicado por el Ministerio de Agricultura al año, es equivalente al consumo de carne de vacuno y ovino de cada español, lo que sitúa al queso en un lugar relevante de la pirámide alimentaria en España. Sin embargo, los hábitos de consumo dicen que a los españoles nos gusta el queso menos que a los europeos –Pirineos arriba se consumen casi 17 kilos al año-, pero sobre todo dicen que somos amigos de los quesos suaves. Concretamente, el 31% del consumo de queso en los hogares corresponde a la variedad de fresco; el 21% al semicurado; el 12% al queso fundido y al curado, apenas un 5%.

El aroma resulta fundamental a la hora de elegir un queso, por eso la industria lleva décadas ensayando en su producción cómo conseguir ajustar el sabor y el olor de sus productos al gusto de los consumidores, adaptando la microbiota de sus quesos y empleando las bacterias ácido lácticas más eficaces para cada producto. Es lo que hacían hace siglos los maestros queseros sin saber una letra de microbiología confiando a la diversidad de especies de bacterias el resultado de su trabajo, con menos garantías sanitarias y resultados a veces “odoríficamente complicados”.
La química analítica ha encontrado una fórmula para facilitar la caracterización de los quesos sin riesgos sanitarios y de una manera más eficaz. Se trata de un nuevo sistema que permite diferenciar distintos tipos de bacterias en función de los compuestos orgánicos volátiles (el aroma) que producen cuando actúan sobre las proteínas de la leche, sin necesidad de realizar cultivos durante días.

Concretamente, el trabajo publicado por la revista Food Chemistry del que son autores los profesores de la Universidad de Córdoba Luis Medina y Lourdes Arce y de la Escuela Superior Politécnica Superior de Chimborazo (Ecuador) e investigadora en formación de la UCO Janneth María Gallegos Núñez ha empleado  la técnica de Espectrometría de Movilidad Iónica (IMS) para caracterizar la actividad de cuatro cepas diferentes de bacterias lácticas, las más populares en la producción de quesos: Lactobacillus  casei, Lactobacillus paracasei subsp.paracasei, Lactococcus  lactis subsp.lactis y Lactococcus lactis cremoris. Estas bacterias ofrecen la posibilidad de enriquecer el aroma y la diversidad de productos lácteos actuando sobre la caseína y, sobre todo, sobre la lactosa, que es al final la responsable de la producción de los ácidos, y otros compuestos que otorgan a los quesos sus aromas característicos.  Además la técnica contribuye a buscar en el ambiente bacterias que por  su aroma sean de interés para la tecnología lechera.

Más información en la Universidad de Córdoba

Ciencia Andaluza: Zumo de naranja y dos bacterias específicas producen beneficios en la salud

Ciencia Andaluza
Zumo de naranja – Pixabay

Investigadores del IFAPA, en el Centro Alameda del Obispo (Córdoba), en colaboración con la Universidad de Lleida y la Universidad estadounidense de California, han demostrado la capacidad de dos tipos de bacterias de transformar los antioxidantes presentes en el zumo de naranja.

Concretamente, los expertos cordobeses han concluido que las bacterias Bifidobacterium longum y Lactobacillus rhamnosus, presentes de forma natural en el tracto intestinal, transforman los antioxidantes del zumo de naranja, llamados flavanonas, en moléculas más sencillas. Estos compuestos son responsables de las propiedades beneficiosas para la salud de este jugo.

Estos productos de transformación de los antioxidantes del zumo en el organismo se detallan en el artículo ‘Catabolism of citrus flavanones by the probiotics Bifidobacterium longum and Lactobacillus rhamnosus’, publicado por la revista European Journal of Nutrition. Según los autores del estudio, resulta de gran interés para la industria alimentaria, ya que estos dos tipos de bacterias probióticas servirán para la creación de alimentos funcionales o productos farmacéuticos que persigan mejorar la absorción de los antioxidantes en el organismo y potenciar sus efectos protectores de la salud.

Existen investigaciones que demuestran los efectos positivos del consumo de naranjas o zumo de naranja sobre enfermedades crónicas como enfermedades cardiovasculares y cáncer, propiedades atribuidas fundamentalmente a su composición rica en antioxidantes. Además, existen evidencias científicas que demuestran el papel tan importante que juega la microflora intestinal en la absorción y asimilación de estos compuestos. Por tanto, el conocimiento de qué bacterias están implicadas en la transformación, absorción y asimilación de los antioxidantes de la naranja es de suma importancia”, explica a la Fundación Descubre Gema Pereira Caro, investigadora del IFAPA y autora del artículo.

Para más información, visite la fuente de la noticia: Remedios Valseca / Fundación Descubre

Sin Ciencia no hay futuro. Defiende la Ciencia Andaluza #CienciaAndaluza

Ciencia Andaluza: El mijo estaba presente en la dieta de poblaciones europeas hace 2100 años

 

 

Ciencia Andaluza
Fotografía:  Wikipedia

La domesticación de una planta no implica necesariamente su uso para la alimentación humana. Puede ser empleada como pienso para el ganado. Ocurre en la actualidad con el mijo, uno de los primeros cereales en ser cultivados, que se usa generalmente como alpiste. Domesticado en Asia hace 10.000 años y llegado a Europa gracias a las tribus nómadas, no había mucha constancia de su uso como alimento humano en la Prehistoria en este continente. Un estudio de las universidades de Granada (UGR), Córdoba (UCO) y el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (IATC, CSIC-UGR) revela ahora la presencia de la planta en la dieta de poblaciones europeas a través de un estudio del colágeno en los huesos de una comunidad celta del norte de Italia de hace 2.100 años.

En la necrópolis de Seminario Vescovile, en Verona, se conservan un mínimo de 174 esqueletos en buen estado de preservación, en su mayoría de niños. Corresponden a una tribu de galos cisalpinos, que ocupó el valle del Po entre el tercer siglo y el primero antes de nuestra era y antes de la conquista romana. La región era propicia para el cultivo del mijo (Panicum miliaceum) y algunas fuentes de la Antigüedad aluden a su uso en la dieta local. Así, Plinio el Joven afirmaba que, en esta llanura agrícola “de gran abundancia”, el mijo se empleaba para preparar harina para pan o consumirlo en caldos. Sin embargo, a pesar de sus escritos, no había pruebas documentales. La principal evidencia arqueológica para conocer si un alimento era usado en una época determinada es la presencia de semillas o otros restos en vasijas y útiles de cocina, pero en el yacimiento no había ningún resto orgánico del cereal.

El equipo multidisciplinar, compuesto por investigadores forenses de la UGR, prehistoriadores de la UCO y biogeoquímicos del IACT, pensó en una alternativa. En el colágeno de los huesos quedan restos de un compuesto de cuatro átomos de carbono. Esta molécula es propia de plantas, precisamente denominadas C4, ya que lo emplean en un tipo de ruta para la fotosíntesis. Este grupo incluye herbáceas como el maíz, el sorgo y el mijo. Las plantas C4 son típicas de climas cálidos. De hecho, la presencia de estos cultivos en Europa se reduce al sudoeste continental, en países como España, Italia, Francia y Portugal.

 

Más información en la Universidad de Córdoba.

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Ciencia Andaluza: demuestran que el aceite de oliva virgen extra puede revertir el daño hepático causado por una dieta alta en grasas

Ciencia Andaluza
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Investigadores del Área de Nutrición y Bromatología de la Universidad Pablo de Olavide, del Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa (CABIMER) y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM) acaban de publicar un estudio en la revista Molecular Nutrition and Food Researchque demuestra el papel protector que tiene el consumo de aceite de oliva virgen extra en la enfermedad de hígado graso no alcohólica (EHGNA) en ratones.

El estudio llevado a cabo por el equipo de investigación de los doctores Francisco Martín Bermudo y Lourdes María Varela Pérez ha permitido evaluar el papel protector del consumo de aceite de oliva virgen extra en la EHGNA, así como analizar los mecanismos moleculares y las vías de señalización implicadas.

Para ello han utilizado ratones C57BL/6J que han desarrollado síndrome metabólico al alimentarlos con dietas ricas en grasas saturadas, y una vez desarrollado este síndrome, se les alimentó con dietas ricas en grasas con diferente perfil lipídico y contenido polifenólico, gracias a la presencia de distintos aceites de oliva virgen extra. Los resultados de este estudio indican que el aceite de oliva virgen extra puede revertir el daño hepático causado por una dieta alta en grasas, a través de la activación de mecanismos anti-inflamatorios en el tejido adiposo y a la modificación de la composición lipídica del propio hígado y las rutas celulares que se activan en el mismo.

 

Más información en la Universidad Pablo de Olavide.

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