#Málaga Un investigador de la UMA participa en el desarrollo de un nuevo modelo metabólico del maíz

Maíz
Maíz

 

El maíz es la planta más cultivada por la humanidad. En los últimos cien años, su mejora a partir de la obtención de nuevas líneas de maíz ha sido una constante, a la búsqueda de nuevas variedades que permitan la disminución del uso de fertilizantes en su producción.

El investigador del departamento de Biología Molecular y Bioquímica de la Universidad de Málaga Rafael Cañas, de la mano de grupos de investigación franceses, ingleses y estadounidenses, ha estudiado las bases metabólicas y bioquímicas del maíz para encontrar nuevos cultivos que permitan la disminución de abonos químicos.

“A pesar de los avances científicos, la obtención de buenas cosechas sigue dependiendo de la aplicación en los suelos agrícolas de fertilizantes con alto contenido de nitrógeno, lo que supone un impacto negativo en el medio ambiente”, afirma el profesor Rafael Cañas.

Su trabajo supone un paso más, un nuevo modelo metabólico de las hojas del maíz, a partir del estudio de diecinueve líneas diferentes de esta planta, tanto europeas como americanas, que cubren buena parte de su diversidad genética a nivel mundial y que posibilitará una reducción de su dependencia de los fertilizantes.

La prestigiosa revista ‘The Plant Cell’, considerada la primera publicación en plantas a nivel mundial, se ha hecho eco de esta investigación pionera con la publicación de un artículo científico.

El estudio ha sido llevado a cabo en colaboración con el Instituto Jean-Pierre Bourgin del INRA en Versalles (Francia), el Centro Bordeaux-Aquitaine del INRA en Burdeos (Francia), la Universidad de Angers (Francia), el Centro Génétique Quantitative et Évolution/Le Moulon del INRA en Gif-sur-Yvette (Francia), la Universidad de Lancaster (Reino Unido) y la Universidad de Pennsylvania State (EEUU).

El doctor Rafael Cañas es el investigador principal de un  proyecto de investigación concedido por el Ministerio de Economía y Competitividad en el marco del programa de ‘Proyectos de I+D+i para Jóvenes Investigadores’.

Más información en la Universidad de Málaga.

 

#Granada Proponen unas “leyes universales” sobre el tamaño y la biología de las semillas de las plantas

Semillas
Semillas

 

Investigadores de la Universidad de Granada (UGR) han descubierto que los diferentes tipos de semillas que existen han permitido a las plantas adaptarse a los ciclos ambientales a lo largo de la evolución.

De este modo, los científicos han propuesto por primera vez unas “leyes universales” sobre el tamaño y la biología de las semillas, demostrando mediante modelos matemáticos y el análisis exhaustivo de datos de más de 500 especies de plantas que la distribución global de la latencia y el tamaño de las semillas sigue un patrón predecible que depende de las oscilaciones climáticas.

Rafael Rubio de Casas, investigador del departamento de Ecología de la Universidad de Granada, es el autor principal de este trabajo, publicado en la revista New Phytologist.

Las semillas de muchas plantas tienen una propiedad llamada latencia que les permite permanecer en el suelo durante largos periodos de tiempo sin germinar. “Este tipo de semillas es más abundante en zonas templadas que en zonas tropicales. De forma similar, en latitudes elevadas las semillas tienden a ser más pequeñas. Sin embargo, las  razones de estos patrones no están claras”, señala el investigador de la UGR.

Las semillas encapsulan mecanismos mediante los que las plantas sincronizan su crecimiento con los períodos más favorables. Los resultados de Rubio y colaboradores demuestran que las semillas latentes más pequeñas, que pueden permanecer en el suelo sin ser detectadas y esperan para germinar al comienzo de la estación favorable, se adaptan mejor a los ambientes en los que la estación de crecimiento es corta.

“Por el contrario, cuando las condiciones para la germinación y el crecimiento son favorables durante todo el año, son las semillas grandes, capaces de germinar inmediatamente y producir plantones más robustos, las que se adaptan mejor”, destaca Rubio.

A partir de los datos obtenidos en esta investigación, “podemos establecer predicciones sobre las plantas que ocuparán los diferentes hábitats e incluso sobre aquellas que tienen más capacidad de adaptarse a un ambiente particular”, concluye el investigador.

Más información en la Universidad de Granada.

 

#Jaén Ladrillos ‘verdes’ de cenizas de olivo y pino

Ciencia Andaluza
Olivo

Científicos del grupo de investigación ‘Ingeniería Química y Ambiental’ de la Universidad de Jaén han fabricado ladrillos compuestos principalmente por cenizas de poda de olivo y de pino que presentan una mayor porosidad y menor conductividad térmica en comparación con los tradicionales de arcilla. Además, el empleo de materiales de desecho reduce el impacto medioambiental durante su producción.

En concreto, los investigadores han desarrollado pruebas piloto en el laboratorio con ladrillos de un tamaño menor al convencional (60×30 centímetros) y han utilizado por separado dos tipos de cenizas en su composición.

Por un lado, han trabajado con cenizas de fondo, es decir, aquellas que tienen mayor tamaño de partícula que no son arrastradas por los gases que se generan durante la combustión y quedan en el fondo de la cámara de combustión. Estos residuos necesitan un tratamiento previo de molienda para reducir su tamaño. Por otro lado analizan las cenizas volantes, que debido a su pequeño tamaño de partícula son arrastradas por los gases de combustión y quedan retenidas en los sistemas de depuración de gases como los filtros electrostáticos. Estas últimas debido a su menor tamaño de partícula están exentas de cualquier tipo de procesamiento.

Durante la fase de experimentación, los expertos han sustituido gradualmente la arcilla que se utiliza en la composición de los tradicionales por cenizas de fondo o volantes, suministradas por una empresa de generación de energía renovable de la localidad de Andújar. “La composición de estos residuos es similar a la materia prima cerámica. Por tanto, en algunos casos hemos introducido un 10% de cenizas, en otros hemos trabajado con un 20% y en otros hemos llegado a reemplazar hasta un 30% de arcilla por éstas para estipular qué porcentaje es el adecuado”, explica a la Fundación Descubre la investigadora de la Universidad de Jaén Dolores Eliche, responsable de este estudio científico.

Para que cumplan con la normativa vigente y puedan emplearse en la construcción, los investigadores han establecido que deben contener un 20% de cenizas de fondo o un 10% de cenizas volante como cantidad recomendada.

Estos materiales ecológicos reúnen las condiciones para utilizarse como ladrillos cara vista. Según los investigadores, el siguiente paso es construirlos a tamaño real y comprobar si siguen manteniendo las mismas propiedades a escala industrial.

El análisis de las propiedades físicas, mecánicas, térmicas y químicas resulta indispensable a la hora de examinar la viabilidad de estos materiales. “Si queremos conseguir materiales de calidad con materia prima reciclada, debemos analizar cómo cambia la microestructura tras la incorporación del residuo que a su vez modifica sus propiedades. Para ello, ponemos toda nuestra atención en estudiar la densidad aparente, absorción y succión de agua, la resistencia mecánica a compresión o la conductividad térmica”, especifica Eliche.

Más información en la fuente de la noticia Amalia Rodríguez / Fundación Descubre

 

#Córdoba Los zahorís del siglo XXI viajan en quad y usan sensores electromagnéticos

18th century dowserAntiguo zahorí
See page for author [Public domain], via Wikimedia Commons

El agua es desde el inicio de agricultura el bien más preciado para quienes se dedican a ella. Localizar acuíferos y conocer la distribución de aguas en un terreno dedicado a cualquier cultivo resulta imprescindible si se pretende garantizar la eficacia del riego y, por tanto, ahorrar un recurso tan valioso como ése. La forma de hacerlo ha ido evolucionando a lo largo de la historia de la humanidad en paralelo al desarrollo tecnológico, aunque sorprendentemente hay una fórmula poco científica y cercana al chamanismo que ha logrado sobrevivir en algunas zonas rurales: el zahorismo. La figura de una persona moviendo una rama en forma de horquilla o un péndulo sobre el terreno tratando de identificar cambios electromagnéticos es aún común en algunas áreas donde no se ven con buenos ojos los sondeos que realizan empresas dedicadas al muestreo de parcelas y que implican la intervención sobre la tierra de cultivo. Por eso, la publicación en Journal of Hidrology de los resultados de un trabajo realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Córdoba, el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (IFAPA), el Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC, el Departamento de Investigación en Geociencias y Prospectiva de Madrid y el Enviromental Microbial and Food Safety de Estados Unidos podría haber encontrado una fórmula tan inocua como el paseo de un zahorí sobre el terreno, pero eficaz como los muestreos.

Concretamente, el trabajo liderado por la investigadora Aura Pedrera, de IFAPA, ha utilizado sensores de inducción electromagnética colocados en un quad y conectados a un sistema de geoposicionamiento. Los sensores midieron un valor a partir del que inferir información sobre la humedad del suelo en diferentes puntos de un terreno y en diferentes momentos. El parámetro fue la conductividad eléctrica aparente (CEa), relacionada con varias propiedades del suelo como la salinidad o la cantidad de nutrientes, y ahora también la humedad. De hecho, el trabajo de este equipo ha logrado avanzar en el uso de la CEa como valor a partir del que establecer patrones que sirvan a los sensores para marcar los lugares en los que se concentra el agua.

Poder monotorizar la humedad en el suelo de una parcela puede agilizar el manejo de cualquier cultivo. Si se tiene información sobre los cambios de humedad se podrán conocer las necesidades de riego de partes concretas de la parcela y en el momento exacto en la que lo necesita. La transferencia de esta metodología a la práctica agrícola no parece especialmente complicada, según los autores del trabajo, por cuanto utiliza tecnología bastante accesible. Sólo hará falta asegurar que el zahorí sepa manejar el quad.

#Córdoba Patólogos de la UCO cercan dos hongos responsables de la seca de ramas en el olivar español y tunecino

Ciencia Andaluza
Olivo

 

Neofusicoccum mediterraneum y Comoclathris incompta son los nombres de los dos hongos que traen de cabeza a los productores de aceituna Gordal sevillana y aunque su denominaciones científicas ni se mencionen en el campo, el efecto de su acción hizo saltar las alarmas hace varios años y provocó la actuación de los patólogos de la Universidad de Córdoba. El grupo de Patología Agroforestal que dirige el profesor Antonio Trapero ha pasado 5 años tratando de entender qué era lo que estaba provocando la seca masiva de ramas en el olivar de Gordal en el sur de España y Túnez. La conclusión, publicada el pasado mes de febrero en la revista Plant Disease, es que son esas especies de hongos citadas y no otras las que están provocando la enfermedad, que afecta a una de las variedades de aceituna de mesa más populares a nivel internacional. No en vano, la producción de gordal a nivel mundial sitúa a España  como gran productor de la aceituna de mesa más apreciada.

El hallazgo supone estrechar el cerco a una patología para la que había más de una treintena de sospechosos. Y es que estudios previos, algunos de ellos realizados en Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda, habían detectado la presencia de otros hongos en los árboles afectados por seca o muerte de ramas. Sin embargo, según aclara el estudio publicado, realizado en plantas vivas y en diferentes momentos del año y no sólo en el laboratorio, el efecto letal sólo lo consigue la acción de esas dos especies cuando entran en las heridas –chancros, según la terminología fitopatológica- provocadas principalmente en el momento de la recolección. El estudio también supone un notable avance en el conocimiento de la susceptibilidad que presentan las principales variedades de aceituna de mesa a estos hongos.

Según explica Trapero, el paso siguiente de los investigadores de la Universidad de Córdoba será seleccionar por su eficacia los  productos fitosanitarios que ya existen en el mercado y que han demostrado su efecto contra hongos similares en otros árboles, de forma que el olivarero pueda tratar sus olivos con ciertas garantías. De momento, los ensayos se han realizado in vitro, por lo que Trapero advierte que habrá que esperar a los resultados en plantas vivas.  En este sentido, el trabajo habitual de los fitopatólogos de la Universidad de Córdoba comprende el estudio del problema sanitario desde su origen, localizando al agente que causa la enfermedad como en el trabajo citado, así como el análisis epidemiológico de la enfermedad, su control y su posible tratamiento.

El grupo de Patología Agroforestal de la Universidad de Córdoba cuenta con un equipo de más de 20 investigadores y tiene en su haber decenas de publicaciones y proyectos nacionales e internacionales relacionados con las enfermedades más conflictivas de cultivos como el olivar, el almendro, el pistacho o el nogal, además de las principales especies forestales del área mediterránea.  Entre las enfermedades que han contribuido a frenar los trabajos de este equipo, en permanente contacto con el sector productivo, se encuentran los repilos y la verticilosis del olivar, ola seca de la dehesa, graves problemas no sólo económicos sino ambientales.

Más información en la Universidad de Córdoba.

 

#Córdoba Control de nitratos en comidas infantiles

 

Niño comiendo
Niña comiendo – Foto Pixabay – url de la foto https://pixabay.com/es/ni%C3%B1o-kids-ni%C3%B1os-los-alimentos-1566470/

El control de la presencia de nitratos en los productos de alimentación infantil se ha convertido en los últimos años en una de las prioridades de la industria agroalimentaria. La legislación vigente y la atención a una dieta saludable –no son pocos los estudios que han relacionado la ingesta excesiva de nitratos y nitritos con algunos tipos de cáncer y la aparición de enfermedades como la diabetes tipo 1- obligan a vigilar el nivel de dichas sustancias en los ingredientes empleados en purés y cremas para bebés, para evitar que excedan los niveles establecidos en los productos destinados a los más pequeños. En el caso europeo, la legislación establece un nivel máximo de nitratos en calabacines de 200 miligramos por kilogramo. Controlar su presencia es, pues, fundamental.

Los nitratos están presentes de manera natural en los vegetales. Seleccionar los que tengan menos contenido de ellos resulta fundamental para las empresas dedicadas a la fabricación de alimentos infantiles. Para ello, se realizan determinaciones analíticas sobre muestras seleccionadas de un lote de productos, pero no se analizan todas las piezas de forma individual. La Universidad de Córdoba ha establecido una nueva forma de realizar ese control, tanto en campo como en las líneas de procesado, para una de las hortalizas más frecuentemente utilizada en las elaboraciones de los purés como es el calabacín, realizando dicho control en el mismo momento en el que los calabacines se cosechan y uno a uno.

Según detalla un estudio liderado por las profesoras de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y de Montes de la UCO Dolores Pérez Marín y María Teresa Sánchez, pertenecientes a los grupos de investigación de “Ingeniería de Sistemas Agroganaderos” y “Tecnología de los Alimentos”, respectivamente, y que ha sido publicado en la revista Postharvest Biology and Technology, la Espectroscopía de Infrarrojo Cercano posibilita cuantificar los nitratos presentes en calabacines en tiempo real, en el mismo momento de la cosecha y sin dañar el vegetal.

De momento y gracias a un acuerdo de colaboración entre la empresa Gelagri Ibérica S.L., las ingenieras agrónomas de la Universidad de Córdoba –todas las autoras del trabajo son mujeres- han desarrollado modelos predictivos del contenido en nitratos en calabacines intactos aplicando la tecnología NIRS. Además, el equipo de investigación, en colaboración también con Gelagri, está llevando a cabo otros estudios de distribución del contenido de nitratos en los calabacines, así como la caracterización no destructiva de otras hortalizas producidas al aire libre en Santaella (Córdoba), como espinacas y pimientos.

El desarrollo de los modelos de predicción del contenido en nitratos, se basó en los datos espectrales obtenidos empleando un instrumento NIRS manual, portátil, óptimo para la realización de determinaciones de calidad de productos hortícolas en campo, directamente en la mata. Las investigadoras de la UCO analizaron 157 muestras de calabacín cultivado en Santaella y sometido a distintas dosis de abonado nitrogenado, teniendo en cuenta, al mismo tiempo, la influencia de otros parámetros como el riego que inciden en el contenido de nitratos del vegetal. Además de los nitratos, la tecnología NIRS permite obtener información como el contenido en materia seca, la firmeza y el momento óptimo de cosecha, características utilizadas para medir la calidad del producto que llega a la mesa del consumidor, adulto o no.

Más información en la Universidad de Córdoba.

 

#Almería Tomate contra el cáncer de cólon

Tomate
Tomate

 

Investigadores del grupo Química de biomoléculas y procesos alimentarios de la Universidad de Almería han confirmado, en líneas celulares in vitro, que los extractos de tomate tienen actividad frente al cáncer de colon. Además, han comprobado que algunas variedades actúan más intensamente que otras frente a la proliferación de las células cancerígenas. El estudio apunta también el beneficio que aporta el aceite de oliva conjuntamente con el tomate.

En el artículo publicado en la revista Journal of the Science of Food and Agriculture titulado ‘Phytochemical composition and in vitro anti-tumour activities of selected tomato varieties’, los investigadores explican cómo ciertos compuestos del tomate, como el licopeno, actúan frente al desarrollo de células tumorales originarias del colon, impidiendo su proliferación.

En el estudio, además, han incluido pruebas donde se ha analizado el efecto conjunto en los cultivos celulares de carotenoides de tomate junto al aceite de oliva. Estos ensayos confirman efectos inhibidores significativamente más altos que los obtenidos a partir de cada uno de ellos actuando por separado. Según estos investigadores, existen muchos compuestos diferentes con acción antitumoral en el aceite de oliva, como los polifenoles, que se suman a la acción de las sustancias bioactivas del tomate.

Más información en la fuente de la noticia: Remedios Valseca / Fundación Descubre

 

#Sevilla La promiscuidad como método para mejorar la especie

Pistacia lentiscus
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Investigadores del departamento de Biología Vegetal y Ecología de la Universidad de Sevilla han demostrado que dos tipos de arbustos comunes en Andalucía, el mirto o arrayán y el lentisco, mejoran su descendencia al ser polinizados por semillas de distinto origen. Al mismo tiempo, han confirmado que si la fertilización se produce en una proporción mayor con el mismo padre tienen menos posibilidades de crecimiento y de supervivencia.

En un hábitat deteriorado, algunas especies tienen complicada la germinación y son fertilizadas desde diferentes fuentes para producir hijos más fuertes. El sistema de propagación sexual más conocido en plantas es la alogamia, también llamada fecundación cruzada. De esta forma se garantiza la variabilidad genética y, por tanto, nuevas combinaciones dentro de una especie al tomar el polen de otro origen y no de sí misma.

Sin embargo, muy pocos estudios realizados hasta ahora han tenido en cuenta otros parámetros del método de apareamiento que no sean las tasas de fecundación cruzada. Los efectos directos de la diversidad genética de la semilla recibida por las madres, conocida como paternidad correlacionada, es la medida que indica los distintos progenitores. Es decir, la proporción de hijos fecundados por un mismo padre.

Más información en la fuente de la noticia Remedios Valseca / Fundación Descubre

 

#Málaga Tres jóvenes investigadores estudian la germinación y el crecimiento de plantas en la Luna

Ciencia Andaluza
Investigadores – Foto Universidad de Málaga

Nunca se ha sembrado una planta en la Luna. Hasta ahora. Y es que tres jóvenes investigadores malagueños han propuesto un experimento revolucionario para estudiar la germinación y el crecimiento de vida vegetal en gravedad lunar.

Se trata de ‘Green Moon Project’, una idea que emana de los estudiantes de la UMA Gonzalo Moncada, biólogo; y Julián Serrano, ingeniero de la Energía; junto a José María Ortega, que está terminando el grado de ingeniería Aeroespacial en la UCA; y que ha quedado entre los 15 finalistas del programa ‘Lab2Moon’, dentro de la competición ‘Google Lunar X Prize’, que, a finales de año, enviará la sonda lunar india HHK 1 con el experimento ganador, finalmente, logrado por el equipo italiano ‘Space4Life’, que presentó un escudo de cianobacterias para ver cómo interaccionaba con la radiación cósmica y solar procedente del espacio.

El prototipo ideado por los científicos malagueños fue seleccionado de entre 3.400 propuestas procedentes de todo el mundo para presentar su trabajo, junto a otros 25, ante un comité evaluador en la India hace unas semanas, consiguiendo posicionarse entre los 15 primeros y siendo los únicos representantes de nuestro país.

El experimento ‘Green Moon Project’ propone llevar semillas a la Luna para ver si es posible su supervivencia, y estudiar cómo afecta la gravedad lunar, seis veces menor que la terrestre, en el crecimiento de la planta y cómo estas realizan la fotosíntesis sin luz natural.

La hipótesis que estos jóvenes mantienen es que, a menor gravedad, mayor crecimiento, ya que el transporte de nutrientes por dentro del tallo hasta las hojas es más fácil; y el objetivo demostrar la posibilidad de que la luna sea una base de alimentación y permita, algún día, la supervivencia del ser humano, a través de su propia producción vegetal.

“Nunca antes se ha realizado ningún experimento de cómo sería la germinación de una planta en la Luna. Nosotros nos hemos inspirado en el proyecto ‘Moon Village’, de la Agencia Espacial Europea (ESA), el cual nos ha servido de guía e inspiración para la definición de nuestro concepto, la maduración de la idea y la construcción del prototipo”, explica el investigador José María Ortega.

Asesoramiento de la UMA

Para el diseño de este prototipo, estos tres científicos de 23 años, han contado con el asesoramiento de la Universidad de Málaga. En concreto, el Departamento de Biología Vegetal ha sido el responsable de ceder las semillas Arabidopsis Thaliana, que crecerán dentro de una cápsula que trata de asemejarse lo máximo posible al suelo lunar.

“Para ello empleamos simulante de regolito lunar JSC-1ª y realizamos la prueba de germinación de semillas de lentejas, que brotaron después de haber estado 48 horas a -16ºC en la Tierra. De esta forma garantizamos que, en caso de haber sido los seleccionados para ir a la Luna, las semillas habrían germinado correctamente una vez que la trampilla se hubiera activado al estar sobre su superficie”, aclara Ortega.

“Tres LEDs de colores azul, rojo y rojo lejano permitirían que dentro del prototipo diseñado pudiera darse esta germinación de las semillas y la posterior fotosíntesis gracias a esos colores dentro del espectro lumínico. Según lo estudiado, con ello conseguiríamos suplir todo el espectro proporcionado por el Sol y haríamos que el experimento fuera exitoso”, continúa.

Igualmente, la Escuela de Ingeniería Industrial de la UMA les ha apoyado económicamente y ha colaborado para realizar la estructura de la cápsula. Una verdadera obra de ingeniería construida con aluminio e impresos en 3D para evitar los adhesivos, que con las temperaturas extremas de la luna podrían contaminar la muestra.

También, desde el Departamento de Tecnología Electrónica de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Telecomunicación han aportado su grano de arena con la programación de la placa Intel Edison, el ordenador de a bordo y su programación.

Asimismo, han contado con el apoyo de geólogos, biólogos, ingenieros industriales e ingenieros de telecomunicaciones de la Universidad, así como con el respaldo económico de la empresa malagueña que fabrica paneles solares para satélites y microsatélites: DHV Technology. El Centro de Astrobiología del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (CSIC), la empresa InnoPlant, vinculada a la Universidad de Granada, e incluso, la Agencia Espacial Europea, han sido otros de los colaboradores.

Hacia una especie interplanetaria sostenible, ese es el futuro que proponen estos tres jóvenes investigadores malagueños que, aunque han estado casi a punto de llegar a la luna, tienen los pies muy en la tierra. Y pisan fuerte.

Más información en la Universidad de Málaga.

 

#Jaén #Almería Investigadores de la UJA demuestran que los aceites enriquecidos en carotenoides son más estables frente a la degradación térmica por microondas

 

Ciencia Andaluza
Olivo

Investigadores de la Universidad de Jaén, en colaboración con la Universidad de Almería y la Universidad de Al Jouf (Arabia Saudí), han demostrado que los aceites enriquecidos en carotenoides son más estables frente a la degradación térmica por microondas que los aceites sin enriquecer, lo que dota al aceite de oliva de un valor añadido superior.

Los carotenoides son una gran familia de pigmentos fotosintéticos que tienen contrastadas propiedades antioxidantes de gran utilidad en la lucha contra un gran conjunto de enfermedades que afectan al ser humano, y por ello, es muy importante incorporar al organismo cantidades mínimas necesarias ante ciertos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares, daños en la retina o efectos nocivos en la piel. Una de las vías más efectivas de cara a desarrollar una estrategia preventiva es una adecuada ingesta de carotenoides mediante la dieta. Estos compuestos activos aparecen en el organismo humano a través de alimentos que los contienen, siendo frutas y verduras dos de las familias de alimentos donde más aparecen.

“La disminución en el consumo de frutas y verduras ha provocado una reducción paralela de la ingesta de estos importantes compuestos bioactivos. Ante esta situación, se está comenzando a estudiar su incorporación a través de alimentos funcionales. En ese sentido, el consumo de aceite de oliva puede constituir un buen medio para incorporar, a través de la dieta, la ingesta adecuada de carotenoides que pueda repercutir en la reducción del riesgo de desarrollo de ciertas enfermedades relacionadas con el déficit de estos compuestos”, explica Ruperto Bermejo, responsable principal de la investigación y profesor del Departamento de Química Física y Analítica de la UJA.

Más información en la Universidad de Jaén