#Córdoba Analizan las terapias más eficaces para combatir los trastornos psicológicos

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Investigadores del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC), el Hospital Universitario Reina Sofía y la Universidad de Córdoba (UCO) han realizado un estudio en el que han analizado y comparado los listados de tratamientos psicológicos recomendados por las instituciones científicas mundiales más importantes en el área de la evidencia en psicología (American Psychological AssociationNational Institute of Clinical ExcellentCochrane Collaboration, y Australian Psychological Society). Este estudio servirá para que los profesionales de la psicología clínica e investigadores puedan comprobar y elegir las terapias que resultan más eficaces para tratar cada trastorno, según el punto de vista de diferentes organizaciones.

Esta investigación, coordinada por el profesor del departamento de Psicología de la UCO e investigador del IMIBIC Juan Antonio Moriana, desarrollado junto al investigador del IMIBIC Mario Gálvez-Lara y el investigador de la UCO Jorge Corpas, incluye datos acerca de las recomendaciones de 135 tratamientos psicológicos para 23 trastornos de salud mental en población adulta. Los autores llegan a la conclusión de que existen importantes discrepancias en las recomendaciones hechas por las diferentes organizaciones analizadas acerca de la efectividad de los tratamientos psicológicos.

Estas diferencias pueden ser debidas a la combinación de varios factores entre los que se encuentran que los procedimientos o comités que analizan la evidencia de los diferentes tratamientos podrían estar sesgados, los estudios en los que las diferentes entidades se basaron para hacer sus recomendaciones diferían unos de otros, los criterios utilizados para valorar la evidencia no eran los mismos en todas las organizaciones y, por último, las revisiones acerca de la evidencia existente se han realizado en diferentes momentos temporales.

Este estudio, publicado en la revista Clinical Psychology Review, y financiado por el programa Retos del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, concluye que el grado de acuerdo entre las cuatro instituciones analizadas es bajo para la mayoría de los trastornos, ya que solamente 7 de los 23 trastornos incluidos en la revisión alcanzaron niveles de acuerdo aceptables. Los autores destacan que las terapias basadas en los modelos cognitivo-conductuales (aquellas enfocadas en la vinculación del pensamiento y la conducta y que incluyen técnicas de reestructuración cognitiva y estrategias de afrontamiento y/o exposición, entre otras) son las que, generalmente, alcanzan los niveles más altos de evidencia científica. Como hallazgo significativo, estos autores han detectado, además, que para el tratamiento psicológico de la depresión aparecen 23 terapias basadas en la evidencia recomendadas, al menos, por alguna de las cuatro organizaciones revisadas, existiendo divergencias significativas respecto a cuál de ellas sería el tratamiento de elección para los trastornos depresivos.

Los investigadores consideran que esta contribución va a suponer un importante avance para los profesionales de la psicología clínica e investigadores, ya que van a poder comprobar y elegir las terapias más eficaces para cada trastorno, según el punto de vista de las instituciones de referencia analizadas.

Más información en la web del IMIBIC

 

#Huelva Estudian el efecto socioeconómico de las especies invasoras

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By ShivaShankar from Karkala (http://en.wikipedia.org/wiki/Karkala), INDIA (closer) [CC BY-SA 2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)], via Wikimedia Commons

 

Algunas especies de flora y fauna introducidas pueden afectar el bienestar y los medios de vida de la gente. Un grupo de ecólogos de 24 instituciones, liderado por Sven Bacher de la Universidad de Friburgo (Suiza), ha confeccionado un sistema estandarizado y transparente para clasificar a las plantas y animales invasores en función del daño que puedan ocasionar, y así poder identificar cuáles son las peores, y por tanto manejarlas para mitigar sus impactos. Entre ellos se encuentra Montse Vilà, investigadora de la Estación Biológica de Doñana (EVD), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Las especies introducidas además de ocasionar impactos en el medio ambiente pueden causar daños en la salud humana, en los sistemas productivos y por tanto en nuestros medios de subsistencia. Por ejemplo, el mosquito tigre Aedes albopictus, originario del Sudeste de Asia está expandiendo enfermedades como el Dengue y la fiebre amarilla en áreas donde no son endémicas. Este mosquito activo durante todo el día no solo pone en peligro la salud pública sino las actividades lúdicas al aire libre. El caracol manzana (Pomacea spp) de origen sudamericano se ha utilizado en acuariofilia, su introducción accidental en los arrozales del Ebro constituye un problema serio para la producción del arroz, y por tanto puede afectar a la economía de algunas familias de la zona.

Estos impactos “no tangibles” han recibido poca atención puesto que estamos acostumbrados a valorar los impactos de forma monetaria, pero sabemos que el dinero no hace la felicidad. Los investigadores han utilizado un método ideado por un Premio Nobel en Economía,  Amartya Sen Nobel en año 1998. Se trata de un análisis de riesgo que han llamado SEICAT y que cuantifica mediante indicadores del estado del bienestar, el efecto que las especies invasoras tienen en las capacidades que rigen la vida de la gente (por ejemplo, descansar, estudiar, poder desplazarse, recibir cuidados médicos o disfrutar del ocio); en aspectos que son sumamente importantes en nuestra vida cotidiana Según este método el impacto de las especies se clasifica en varios niveles que van de mínimo (ningún cambio en las actividades humanas) hasta masivo (desaparición irreversible de una actividad en la región de influencia).

Para demostrar la utilidad de esta herramienta, se clasificaron los impactos de anfibios exóticos invasores a nivel global. Estos mostraron una amplia variedad de impactos sobre el bienestar humano, mostrando el sapo de caña (Rhinella marina) el máximo nivel de impacto. Este sapo se ha introducido para el control de plagas en muchas regiones pero ha terminado convirtiendo en una plaga en muchas de sus regiones introducidas, ya que los depredadores nativos, que podrían controlar su población, se mueren al comerlo por la toxicidad de su piel. Está incluido en la lista de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

“Esta herramienta nos permite cuantificar de forma transparente y objetiva los impactos de las especies invasoras más allá de los problemas que ocasionan en la conservación de la biodiversidad, o el coste económico de los daños que provocan”, dice Montserrat Vilà investigadora de la EBD-CSIC. A diferencia de otros métodos económicos más complejos y que requieren de información muy detallada, este sistema permite identificar a las peores especies invasoras de una forma bastante rápida. “Es imposible manejar a todas las especies invasoras por igual. Este método es una herramienta que nos permite priorizar y tomar decisiones”, apunta M. Vilà.

Bacher et al. A novel system for ranking and comparing the impacts of introduced species. Methods in Ecology and Evolution

Más información en la Fundación Descubre.

 

#Granada Nuevos hallazgos en Orce revelan que la complejidad cultural de los homínidos de hace 1,4 millones de años es mayor de lo que se creía

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By Nachosan (Own work) [CC BY-SA 4.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)], via Wikimedia Commons

 

Un equipo interdisciplinar e internacional de investigación, liderado por la Universidad de Granada, acaba de finalizar las excavaciones de la campaña 2016/2017 en los yacimientos pleistocenos de Orce (Granada), los más antiguos del continente europeo. Los resultados de las intervenciones en dichos yacimientos de la cuenca están ofreciendo grandes resultados, y han cumplido, en palabras de los investigadores, con los objetivos marcados en el Proyecto General de Investigación.

Los sitios arqueopaleontológicos de Orce se revelan, una vez más, claves para entender la primera ocupación humana. Los yacimientos orceños se caracterizan por la cantidad y variedad de actividades humanas, combinadas con la gran diversidad de otras especies de vertebrados que convivían en un gran lago convertido, a día de hoy, en barrancos y cañadas.

El yacimiento de Barranco León recibe el privilegio de ser el lugar con ocupación humana más antigua en el continente europeo. En él, los arqueólogos registran buena parte de la variedad de actividades que llevarían a cabo nuestros antepasados más remotos: talla de la piedra y procesado de cadáveres de herbívoros. En Barranco León, dominado por dos especies muy vinculadas al agua, el hipopótamo y la tortuga, se han recuperado percutores con los que los homínidos fracturaban otras rocas para obtener filos cortantes y también elementos útiles pesados con los que romper huesos para acceder a la médula ósea.

De la misma forma, se documentan los efectos del uso de dichos útiles a través de las características marcas de corte y de fracturación en los restos óseos. Pero lo más reseñable, según indican los investigadores, son los núcleos que sirvieron como raspadores de piedra masivos y los becs que resultan de la conformación de un pico en uno de los extremos del útil. “Tanto los unos como los otros son elementos poco frecuentes hace 1,4 millones de años -según los investigadores-, y añaden una mayor complejidad al repertorio cultural de nuestros antepasados más remotos”.

El yacimiento de Fuente Nueva destaca por la imponente figura de los mamuts. “Este lugar, que debió funcionar como trampa natural, se convirtió en zona de aprovechamiento ocasional de cadáveres de herbívoros por parte de los homínidos. De ahí la concentración de industria lítica tanto en sílex como en caliza. Al margen de los proboscídeos, en este yacimiento hemos recuperado en esta campaña restos de hipopótamos, rinocerontes o caballos. De entre los primeros destaca el húmero de un mamut para el que se ha calculado una masa corporal de más de nueve toneladas”, explica el investigador responsable del proyecto, Juan Manuel Jiménez Arenas, del departamento de Prehistoria y Arqueología de la UGR.

El corte IV de Venta Micena es algo más antiguo que los anteriores. Según explican los expertos, en este yacimiento sólo se han recuperado restos faunísticos de especies extintas. “Destaca por la enorme cantidad y diversidad de fósiles. Así las cosas, dos de las cuadrículas (apenas dos metros cuadrados) encierran prácticamente toda la diversidad de vida animal de Orce hace un millón y medio de años: restos de proboscídeos, rinocerontes, caballos, hienas, bóvidos de diferente tamaño, licaones (una serie de dientes decíduos –de leche-), dos especies de ciervos y un canino completo de Megantereon whitei (uno de los dos tigres de dientes de sable)”, destaca Jiménez Arenas.

Los investigadores de Orce han hallado en esta campaña un elevado número de ciervos, especialmente representados por las enormes cuernas de la especie Praemegaceros. Dicha abundancia podría estar relacionada con unas condiciones climáticas diferentes a las que se pueden registrar en los yacimientos con presencia humana, las cuales quizás ayuden a entender por qué hace 1,5 millones de años no se registran homínidos en Orce.

Paralelamente, durante esta campaña se ha llevado a cabo un intenso programa de divulgación, destacando cuatro charlas en diversos bares de Orce, una conferencia en Huéscar, tres jornadas de puertas abiertas a los yacimientos, dos para todos los públicos y otra con niños de Orce, así como la visita de niños del Centro de Menores “Tierras de Oria”. Para finalizar la campaña, se llevó a cabo una Feria de la Prehistoria en la que participaron, sobre todo, niños y niñas y se aunó un binomio indisoluble: ocio y cultura.

Las nuevas tecnologías se mezclan con la investigación de los primeros pobladores del continente europeo. Toma de imágenes con drones y pértigas para reconstruir tridimensionalmente los valles y la superficie de los yacimientos y un sistema de registro a través de una aplicación de teléfono móvil se han puesto en Orce al servicio del estudio y de la generación de conocimiento.

La siguiente fase que iniciarán los investigadores será estudiar los materiales y se desarrollará durante el resto del año bajo el amparo del Proyecto General de Investigación “Primeras ocupaciones humanas y contexto paleoecológico a partir de los depósitos pliopleistocenos de la cuenca Guadix-Baza, Zona arqueológica de la cuenca de Orce (Granada, España)”, financiado por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Su desarrollo se prolongará hasta 2020.

Además de la Universidad de Granada, en este trabajo han participado prestigiosas instituciones académicas y de investigación, entre las que destaca el IPHES de Tarragona, la Universidad de Helsinki, la Universidad Autónoma de Barcelona, el CENIEH de Burgos, Universidad de Zurich o el Centro GeoGenetics de Copenhague.

 

#Málaga Tres investigadores de la UMA vuelven al Ártico este verano para estudiar el comportamiento de las algas polares

Arctic (orthographic projection)
By Heraldry (Own work) [GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html), CC-BY-SA-3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/) or GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html)], via Wikimedia Commons

 

El próximo 6 de agosto de 2017 tres investigadores de la UMA volverán al Ártico con el objetivo de estudiar, en primera persona, el comportamiento de las algas en los ecosistemas polares.

21 días de expedición en la base científica de Ny-Ålesund, el enclave humano más al norte del planeta poblado por científicos, en los que se sucederán 24 horas continuas de luz. “En esta nueva campaña realizaremos los mismos experimentos que en las tres anteriores- septiembre de 2014, septiembre de 2016 y marzo de 2017- comparar la adaptación fotosintética de cinco especies de macroalgas representativas del sistema ártico de Svalbard, partiendo de la hipótesis de que la ausencia de oscuridad es un factor determinante de la eficiencia del metabolismo de estas plantas”, explica el catedrático de Ecología, Carlos Jiménez.

El director del Departamento de Ecología y Geología de la Universidad de Málaga estará acompañado en esta nueva aventura por las investigadoras Elisa Gordo y Concepción Íñiguez, del Servicio de Protección Radiológica y del Laboratorio Avanzado de Producción Primaria de CEIMAR, que se ubica en los Servicios Centrales de Investigación de la UMA (SCAI).

Cambio Climático

El estudio de la influencia del cambio climático en las macroalgas es otro de los objetivos de esta “expedición veraniega” en el Ártico. “La experiencia acumulada nos permite concluir que este ecosistema está sufriendo una rápida modificación debido al incremento de la temperatura”, afirma Jiménez, quien asegura que su aumento en el el aire y agua, así como la disminución de la capa de hielo y los glaciares están provocando la desaparición de especies, por ejemplo, el bacalao ártico; y la invasión de nuevas procedentes de zonas más meridionales como los arenques.

15 años con pasaporte de investigación en el Polo Norte, desde que en el 2002 se desarrollará la primera campaña, de la mano de los profesores Javier López Gordillo, José Aguilera y Carlos Jiménez.

En la última, que tuvo lugar el pasado 12 de marzo, el equipo de científicos de la UMA dio un paso más y se adentró en la etapa de transición, de invierno a primavera, cuando se da una progresión de luz muy rápida.

“Por ahora la investigación durante los meses de invierno, es decir, meses de oscuridad total, no es posible realizarla por limitaciones logísticas”, aclara el profesor Jiménez.

No obstante, para la continuidad de los experimentos, la UMA cuenta con un Laboratorio de Cultivo de Algas Polares único en España, que permite hacer simulaciones de las condiciones climáticas del Polo.

La expedición se enmarca dentro del proyecto ‘CGL2015-67014-R, Estacionalidad de la productividad de macrófitos marinos en un ecosistema costero ártico en transición climática. Alteraciones promovidas por el aumento de temperatura derivada del cambio global’, financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad. Cuenta con la colaboración del Instituto ‘Alfred Wegener’ para investigación polar y marina de Alemania (AWI) y del Vicerrectorado de Investigación de la Universidad de Málaga.

Más información en la web de la Universidad de Málaga.

#Cádiz Investigadores del IEO evaluarán la abundancia de boquerón y otros recursos pesqueros en el golfo de Cádiz

Boquerones
Boquerones

 

Científicos del Instituto Español de Oceanografía (IEO) llevarán a cabo una nueva campaña de investigación en aguas españolas y portuguesas del golfo de Cádiz para evaluar la abundancia y distribución del boquerón y de otros recursos pesqueros, desde el 31 de julio al 13 de agosto y a bordo del buque oceanográfico Miguel Oliver, de la Secretaría General de Pesca.

La campaña, denominada ECOCADIZ 2017-07, tendrá como puerto-base de inicio y final el puerto de Cádiz y en ella participarán personal científico y técnico de los centros oceanográficos de Cádiz, Baleares, Canarias, Vigo, A Coruña, Gijón y Santander del IEO y de la Universidad de Cádiz, tanto investigadores como alumnos en prácticas y de máster de la Facultad de Ciencias del Mar y Ambientales.

La campaña forma parte de las actividades de investigación contempladas en el proyecto del IEO PELCOSAT-4 (Biología y eco-etología pesquera de las especies de PELágicos COsteros del Golfo de Cádiz (Región Sur-ATlántica Española, Subdivisión 9a Sur del ICES)), cuyo investigador principal y también responsable científico de la campaña es Fernando Ramos Modrego, del Centro Oceanográfico de Cádiz.

Durante ECOCADIZ 2017-07 se prospectarán las aguas de la plataforma continental (entre los 20 y 200 m de profundidad) comprendida entre el cabo Trafalgar y el cabo San Vicente, aguas que corresponden a la subdivisión estadística 9.a-Sur del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES).

Las campañas de la serie ECOCÁDIZ han sido planificadas desde sus inicios en 2004 como campañas del ecosistema pelágico (aquel que comprende a las especies que viven en la columna de agua) del golfo de Cádiz, en las que viene haciéndose uso de diversos sistemas de muestreo de variables biológicas y oceanográficas. Así, durante la campaña se utilizarán: ecosonda científica operando en multi-frecuencia para el rastreo acústico; artes de pesca pelágicos para la identificación de la composición específica de los cardúmenes y caracterización biológica de las especies; dispositivos para el muestreo en continuo de variables físico-químicas del agua (temperatura, salinidad, fluorescencia); muestreador subsuperficial de microplásticos y perfiladores de variables físico-químicas en la columna de agua. Como viene siendo habitual, esta campaña también incluirá la intervención de un observador a bordo para el censado de predadores apicales del ecosistema pelágico (aves, quelonios y cetáceos).

Como viene ocurriendo cada tres años, la presente campaña dará asimismo soporte técnico a la campaña BOCADEVA 0717, que se está realizando en estos días en la misma área de estudio con el buque oceanográfico Ramón Margalef del IEO. Esta última campaña, cuyo responsable científico es Paz Jiménez Gómez, del Centro Oceanográfico de Cádiz, tiene como objetivo la estimación de la biomasa reproductora del boquerón mediante la aplicación del Método de Producción Diaria de Huevos (MPDH). Desde la campaña ECOCADIZ se realizarán las pescas necesarias para estimar los principales parámetros reproductivos de esta especie que forman parte de este método de evaluación. Por tanto, este año se convertirá en una ocasión única desde el punto de vista de la evaluación del stock de boquerón del golfo de Cádiz por métodos directos, ya que se tendrá la oportunidad de evaluar al mismo tiempo sus niveles poblacionales mediante dos métodos diferentes (acústica y MPDH).

Más información en la web del IEO.

 

#Granada Un estudio ayuda a entender mejor las bases neurológicas del dolor en pacientes con fibromialgia

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By Sav vas [CC0], via Wikimedia Commons

 

Un estudio en el que participa la Universidad de Granada, liderado por la Universitat Politècnica de València, permite entender mejor las bases neurológicas del dolor en pacientes con fibromialgia. Ofrece además nuevas claves para, en un futuro, disponer de nuevas técnicas de diagnóstico de esta enfermedad más precisas y fiables, así como de tratamientos que ayuden a estas pacientes a gestionar mejor el dolor crónico.

En el estudio han participado también el Hospital Universitari i Politècnic La Fe, la Universitat de les Illes Balears (UIB), la Universitat de València (UV) y colaborado la Asociación Valenciana de Afectados de Fibromialgia (AVAFI). Sus conclusiones han sido publicadas en la prestigiosa revista científica PLOS ONE.

El objetivo principal del trabajo fue caracterizar en condiciones de reposo la velocidad de flujo sanguíneo cerebral de pacientes con fibromialgia, para así tener mejor conocimiento de las relaciones entre patrones específicos de actividad cerebral y la percepción del dolor de estas pacientes.

En el trabajo participaron 15 mujeres con fibromialgia y 15 mujeres sanas (con edades comprendidas entre 33 y 67 años). Las voluntarias debían permanecer en reposo durante 5 minutos mientras se les monitorizaba la velocidad de flujo sanguíneo en las arterias cerebrales medias y anteriores haciendo uso de una técnica inocua, basada en ultrasonidos, llamada Doppler Transcraneal.

“Se eligieron estas arterias pues irrigan distintas regiones cerebrales relacionadas con el dolor y se preveía que podrían observarse distintos patrones de velocidad de flujo sanguíneo en las mismas al comparar entre pacientes y población general”, apuntan los autores del estudio.

Los investigadores aplicaron distintos algoritmos de tratamiento de señal basados en análisis temporal, espectral, tiempo-frecuencia y de complejidad para obtener distintos parámetros de las señales registradas y así poder caracterizarlas.

Mayor complejidad

De este modo, en este estudio se profundiza en el conocimiento sobre las modificaciones en el funcionamiento del cerebro como consecuencia del dolor crónico y las emociones negativas que sufren estos pacientes. Los resultados demuestran que, en comparación con la población general, las pacientes con fibromialgia muestran una mayor complejidad en la señal de velocidad de flujo sanguíneo, así como una distribución diferente en la densidad espectral de potencia. Además, han observado correlaciones de estos parámetros con los niveles de dolor clínico, ansiedad y depresión medidos por cuestionarios.

Los autores explican que “este tipo de resultados son interesantes para entender el funcionamiento cerebral de los pacientes con fibromialgia, así como su posible relación con la sintomatología psicológica y emocional que suelen mostrar estos pacientes. Además, es especialmente relevante a la hora de plantear estrategias de intervención psicológica eficaces”.

“Las alteraciones observadas podrían reflejar, entre otros aspectos, diferencias en actividad vasomotora periférica, en la respuesta nerviosa vegetativa o en la autorregulación cerebral. Un mejor conocimiento de las bases cerebrales del dolor puede ayudar en un futuro a diseñar tratamientos que permitan a las pacientes gestionar mejor el dolor crónico”, apuntan los científicos.

Dolor crónico

El dolor crónico representa un problema de salud y una carga socioeconómica muy importante para el individuo y para la sociedad, dado que afecta la vida de un veinte por ciento de la población, y su coste puede llegar a superar el tres por ciento del producto interior bruto en los países desarrollados. Desde el punto de vista científico, la comprensión de cómo se cronifica el dolor y cómo se pueden revertir sus efectos es uno de los retos científicos más importantes en Europa para el siglo XXI.

“Este estudio demuestra que estos cambios afectan principalmente a las regiones responsables de percibir y aliviar el dolor. Es posible que la persistencia del dolor a lo largo del tiempo sea consecuencia de estas alteraciones y, por lo tanto, los esfuerzos se tienen que dirigir a mejorar el conocimiento sobre cómo revertir estos cambios para que el cerebro pueda funcionar de una manera más adaptativa”, añaden los autores.

El trabajo forma parte del proyecto BRAIN2PAIN (“Modulación de la actividad cerebral para aliviar el dolor: aportaciones del Doppler Transcraneal), financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad.

 

Más información en la Universidad de Granada.

 

#Córdoba El compuesto de la uva que regenera las células

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Miembros del grupo Biomembranas, antioxidantes y estrés oxidativo de la Universidad de Córdoba, junto a investigadores internacionales, han demostrado que el Kaempferol, un compuesto de origen vegetal, promueve la fabricación de coenzima Q. Esta sustancia presente en las células fomenta la producción de energía. Los expertos han detectado que el aumento de esta sustancia se produce sobre todo en células, animales y humanas, derivadas de tejidos renales.

El organismo puede obtener la coenzima Q a través de la dieta, pero esta sustancia es principalmente producida por el propio cuerpo a través procesos celulares aún no conocidos de manera completa. En el artículo ‘Kaempferol increases levels of coenzyme Q in kidney cells and serves as a biosynthetic ring precursor’ publicado en la revista Free Radical Biology and Medicine los expertos apuntan que el Kaempferol aumenta la producción de esta enzima en células derivadas de distintos tipos de tejidos, como el renal o el hepático. En concreto, en las células del riñón, el kaempferol es hasta cinco veces más efectivo como promotor que otros antioxidantes.

Además, confirmaron tanto en líneas celulares de ratón como en células humanas cómo sustancias como el Kaempferol, el resveratrol, la quercetina, también presentes en la uva, y otros compuestos considerados antioxidantes, contribuyen a la generación de la coenzima, siendo el primero de ellos hasta 100 veces más efectivo que el resto.

Los científicos han descrito la ruta biológica de este flavonol y han detallado cómo actúa en la producción de coenzima Q. “El Kaempferol ha sido muy utilizado desde hace siglos en medicina y está presente en el vino. Hemos confirmado su acción beneficiosa, especialmente en células de riñón. La coenzima Q se produce a partir del propio Kaempferol lo que podría hacer que las células renales cumplan mejor su función al tener más energía”, indica a la Fundación Descubre el investigador José Manuel Villalba de la Universidad de Córdoba.

Más información en la fuente de la noticia en Remedios Valseca / Fundación Descubre

 

#Huelva Patentan un sistema de salvamento con drones para emergencias cercanas a la costa

Drone
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Investigadores del Grupo Control y Robótica de la Universidad de Huelva han patentado un sistema de salvamento con drones para emergencias próximas a la costa que reduce el tiempo de respuesta a segundos. El dispositivo comprende un vehículo robotizado volador, unos prismáticos que identifican la posición del accidente y transmiten el plan de vuelo al avión no tripulado que se traslada al punto preciso, donde libera material de socorro hasta que llega el personal de asistencia.

El sistema permite al dron llegar al punto exacto donde se encuentra la persona en peligro de ahogamiento de forma automática. Allí mantiene el vuelo sobre su posición y lanza el material de emergencia. Los expertos han equipado al vehículo aéreo no tripulado de una cámara de vídeo que envía al puesto de salvamento en tierra imagen y sonido en tiempo real de la persona accidentada desde baja altura.

Este funcionamiento automatizado aporta ventajas como la rapidez y la capacidad de actuación a pesar de las características de la orografía, ya que permite actuar en zonas de difícil acceso. “El tiempo que transcurre desde que un socorrista localiza una persona en peligro de ahogamiento hasta que ésta recibe ayuda en el mar es un factor crítico, ya que de ello depende en muchos casos su supervivencia. Nuestra invención optimiza el tiempo de respuesta mediante el uso de drones que llevan de forma inmediata una primera ayuda en forma de un chaleco salvavidas de inflado automático”, explica a la Fundación Descubre uno de los autores de la patente, Andrés Mejías, investigador de la Universidad de Huelva.

El dispositivo de salvamento consta de tres módulos: el avión no tripulado, el sistema de emergencia y la red de comunicaciones inalámbricas entre ambos. Todo se pone en marca cuando un socorrista situado en su torre de observación avista una emergencia con unos prismáticos específicos. A éstos, los expertos les han incorporado un telémetro láser que marca la posición marcada por GPS y la distancia al puesto base de la persona en peligro.

Estos datos se transmiten vía wifi a un ordenador que genera un plan de vuelo y lo envía al avión no tripulado que arranca de forma automática. “De todos los drones desplegados en la playa detecta el que se encuentra más cerca al accidente. Si está libre, le pasa las instrucciones, por ejemplo, despegar, ir en línea recta y bajar hasta el bañista. Así, se desplaza hasta la persona y marca su posición. Todo esto se produce en segundos”, aclara Mejías.

Una vez que el dron llega a la posición de la persona en peligro de ahogamiento, lanza el material de asistencia. El socorrista puede ver al bañista mediante la videocámara y transmitirle instrucciones mediante voz desde el puesto de observación. “De esta forma, un único centro de control podría gestionar varios vehículos aéreos no tripulados para una gran longitud de costa. El socorrista queda liberado para seguir alerta a nuevas emergencias o para acudir por sus medios a atender a personas en riesgo”, aclara.

Prismáticos y drones

Durante el proceso investigador, los expertos destacan las dificultades para conectar todos los dispositivos. Por un lado, han configurado el sistema electrónico que permite a los prismáticos transmitir los datos al ordenador de control. Por otro lado, han sincronizado éste para que ese sistema coordinador tenga en cuenta qué avión no tripulado esté libre en el momento de la urgencia. “Tiene en cuenta que el vehículo aéreo no esté acometiendo una misión o que tenga la batería cargada al nivel adecuado. Así se garantiza enviar al dron más cercano y más seguro”, especifica Mejías.

Más información en la fuente de la noticia en Carolina Moya / Fundación Descubre

 

#Huelva Descubren de qué se alimenta el mosquito que transmite el virus de la lengua azul

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By Fourrure (http://www.boulesdefourrure.fr) [CC BY-SA 2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)], via Wikimedia Commons

Un estudio desarrollado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha determinado cuáles son los hospedadores que nutren al mosquito portador del virus de lengua azul, conocido como Culicoides imicola.

El resultado del estudio es pionero en Europa tras hallar mediante herramientas moleculares cómo estos insectos se alimentan principalmente de ganado, pero también pica a los humanos de manera aislada. El estudio ha sido publicado en la revista ‘Medical and Veterinary Entomology’.

Este vector de la lengua azul o peste equina africana afecta principalmente a especies ganaderas como cabras, ovejas y caballos, aunque ocasionalmente también se han dado casos en que los humanos y la fauna silvestre se han visto perjudicados por sus picaduras. “El hallazgo de la investigación es relevante desde el punto de vista de la sanidad animal y la salud pública por las molestias que generan estos insectos con sus picaduras, pero además por los patógenos que pueden transmitir”, explica Josué Martínez de la Puente, científico de la Estación Biológica de Doñana.

Las especies mamíferas, principales objetivos

Para saber de qué se alimentan estos mosquitos, los investigadores les extraen sangre y obtienen el ADN. El alimento del mosquito hembra procede mayoritariamente de animales mamíferos: “Este patrón concuerda con el encontrado en otros países donde el jején Culicoides imicola se alimenta de diferentes especies de mamíferos y en aisladas ocasiones de aves”, indica Martínez de la Puente.

El estudio se ha centrado en investigar cómo actúa el mosquito localizado en granjas del sur de España, comparando su comportamiento con el de patrones de otras localizaciones a nivel mundial. La investigación esclarece así cuáles son las principales especies que sirven de alimento a las hembras del Culicoides imicola.

 

#Granada Un estudio relaciona la exposición a compuestos químicos con el riesgo de síndrome metabólico

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By MesserWoland and Szczepan1990 (Own work (Inkscape created)) [GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html), CC-BY-SA-3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/) or CC BY-SA 2.5-2.0-1.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.5-2.0-1.0)], via Wikimedia Commons

El estrés oxidativo es un desequilibrio que tiene lugar en las células cuando aumentan los radicales libres y/o disminuyen los antioxidantes, lo que puede provocar daños en los tejidos que se traduzcan en el desarrollo de enfermedades a largo plazo. Hay factores reconocidos que incrementan el estrés oxidativo, como el consumo de tabaco, las radiaciones o la exposición excesiva a radiación solar, así como formas de disminuirlo, como consumir antioxidantes o realizar ejercicio físico moderado.

En un estudio coordinado por el Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada y la Universidad de Granada, los científicos han encontrado que ciertos contaminantes químicos acumulados en la grasa de las personas, incluyendo plaguicidas y compuestos químicos industriales, están relacionados con un incremento de los niveles de estrés oxidativo. En concreto, los investigadores hallaron mayores niveles de daño oxidativo en el tejido graso de las personas que habían estado expuestas a mayores niveles de estas sustancias químicas.

Estos hallazgos llamaron mucho la atención de los autores, que se plantearon si la exposición a largo plazo podría causar alteraciones crónicas que afectaran a la salud de la población. Por eso llevaron a cabo un seguimiento a lo largo de 10 años de los casi 400 participantes del estudio, todos ellos residentes en la provincia de Granada, y observaron que una mayor exposición a dos plaguicidas organoclorados (hexaclorobenceno y un componente del lindano), se asociaba con un mayor riesgo de síndrome metabólico.

El síndrome metabólico lo constituyen un grupo de factores que conllevan un aumento del riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular o diabetes tipo 2 (obesidad, hipertensión, así como niveles alterados de colesterol, triglicéridos y/o glucosa) y, por tanto, se considera un problema muy importante para la salud pública en la sociedad actual.

“Nuestros resultados indican que la exposición a dosis relativamente bajas de estos compuestos químicos durante tiempos prolongados podría incrementar el riesgo de padecer las enfermedades estudiadas, posiblemente a través de la generación de estrés oxidativo, entre otros posibles mecanismos”, explica el doctor Juan Pedro Arrebola, coordinador del estudio e investigador del Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada, el Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada y de la Universidad de Granada.

Los compuestos estudiados, a pesar de estar prohibidos en la actualidad, continúan presentes en casi todas las personas porque son muy difíciles de degradar y porque seguimos estando expuestos a través de la dieta (principalmente por el consumo de alimentos muy grasos de origen animal), lo que hace que terminen acumulándose en nuestros tejidos grasos, aunque las concentraciones varían mucho entre individuos.

“Estos resultados tan prometedores nos han valido para que el Instituto de Salud Carlos III nos conceda más de 100000 euros a través de la Acción Estratégica en Salud,para profundizar durante los próximos 3 años en el estudio del efecto conjunto de los contaminantes y sus mecanismos de acción. En esta investigación estamos incluyendo también contaminantes muy actuales presentes en productos de uso cotidiano como plásticos, productos cosméticos, equipos electrónicos, así como en numerosos alimentos. También estudiaremos posibles mecanismos de acción a través de los cuales estos contaminantes podrían incrementar el riesgo de enfermedades crónicas”, apunta Arrebola.

Los resultados de estos trabajos acaban de ser publicados en dos revistas muy prestigiosas de su área: Environmental Science & Technology y Environment International, y forman parte del trabajo postdoctoral del Dr. Francisco Artacho y la tesis doctoral de Vicente Mustieles.

Este proyecto cuenta con un equipo multidisciplinar en el que colabora personal de diversas instituciones de prestigio integradas en el Instituto de Invesigación Biosanitaria de Granada (ibs.GRANADA), como la Universidad de Granada, Hospitales Universitarios Clínico y Virgen de las Nieves de Granada, Escuela Andaluza de Salud Pública, y otros internacionales como el Rigshospitalet (Dinamarca) y el Slovenian National Building and Civil Engineering Institute (Eslovenia).

Más información en la Universidad de Granada.